PIT-CNT pidió al Parlamento que convoque al gobierno para "crear políticas de Estado"
Integrantes de la central obrera, entre los que se encontraba Read, le presentaron el lunes a la Comisión de Trabajo de Diputados un documento de tres carillas. En el material el PIT-CNT trasmite su «profunda preocupación por la angustiante situación que están pasando cientos de miles de uruguayas y uruguayos. Nos dirigimos a este cuerpo en función de no encontrar sensibilidad en el Poder Ejecutivo para abordar de una manera rápida y seria el combate a la profunda crisis que golpea a la mayoría de nuestra población. Los datos de la realidad son elocuentes: un millón de personas por debajo de la línea de pobreza, más de 900.000 uruguayos que tienen algún problema de empleo, decenas de miles de uruguayos que emigran, acumulación de años de recesión económica, cierre de empresa a diario…».
En el material presentado a los legisladores el movimiento sindical se pregunta «¿Es que los uruguayos no podremos encontrar salidas a la crisis? Estamos convencidos que sí podemos. Pero, con una actitud distinta del Poder Ejecutivo y sobre todo, haciendo coincidir los dichos con los hechos. Difícilmente se pueda tener el más leve matiz con esta afirmación realizada por el señor ministro de Trabajo y Seguridad Social el pasado 1º de mayo: ‘Dar trabajo es luchar contra la pobreza. Por eso creemos que luchar contra el desempleo sea una política de Estado, no de un ministerio o de otro, de todos… La mejor política de empleo es una economía en crecimiento, dinámica, así aparecen de manera genuina la ocupación'».
Agrega el documento del PIT-CNT «cuanta agua pasó debajo del puente desde el 1º de mayo a la fecha. Donde parece lícito preguntarse: ¿Cuál es la política de Estado emprendida por el gobierno para atacar el flagelo de la pobreza? ¿Dónde se instalaron los ámbitos de diálogo social que busquen los acuerdos de los interlocutores sociales sindicatos, cámaras empresariales y el gobierno? Salidos de la parte más grave de la crisis financiera: ¿Cuáles son las señales del gobierno hacia el sector productivo que promuevan la imprescindible reactivación económica? ¿Hasta cuándo vamos a soportar que el MTSS dedique el 80% de sus gastos de funcionamiento en alimentación a través del INDA, solamente?».
«Necedad»
Se indica en el material que «considerando que todos los sectores políticos y sociales reconocen la necesidad de tomar medidas que promuevan el crecimiento económico y, a la vez, buscar que ese crecimiento se transforme en generación de empleo. No se comprende la necedad de no implementar las políticas activas de empleo y de desarrollo productivo que lo hagan efectivo. En lo referente a la inserción internacional del país, ¿seguiremos al golpe del balde? Un día con el discurso de fortalecimiento del Mercosur y otro buscando la integración del ALCA en forma individual. ¿Sólo para ser funcionales a la política exterior de los EEUU?».
Más adelante se señala que a nivel del MTSS «no es que no se atiende correctamente la emergencias sino que se introducen elementos de fricción que en nada contribuirán a generar el imprescindible clima de diálogo entre los empresarios, los trabajadores y el Estado. (…) Tampoco debería pasar inadvertida la omisión del Ministerio de Economía y Finanzas en su aporte al Fondo de Reconversión Laboral, que ya generó una deuda de más de U$S 660.000″.
Subraya el documento del PIT-CNT que «la política del Poder Ejecutivo es muy otra. No sólo que no desarrolla esas imprescindibles políticas de Estado que dinamicen nuestra economía sino que introduce lisa y llanamente la abolición de la limitación diaria de la jornada de trabajo de ocho horas. Violentando groseramente la ley Nº 5.350 sin tener el coraje de expresarlo y dejando de lado el convenio internacional del trabajo Nº 1, ratificado por ley Nº 8.950″.
Para la central el proyecto de Santiago Pérez del Castillo le deja al empleador la decisión de distribuir las 48 o 44 horas semanales. Permitiendo que se exceda largamente el tiempo diario de trabajo 10, 12, 16, 18 horas y puede llegarse al absurdo de que un trabajador deba aguardar un año para el cobro de las horas extras en aquellos casos que su ciclo semanal de trabajo se calcule en períodos anuales.
Le brinda la potestad al empleador de obligar al trabajador a que compense el 50% de las horas extraordinarias con descanso. Toda una serie de modificaciones en la jornada de trabajo y en el cómputo de horas extras que exigirían un estricto control de la inspección de trabajo que nadie cree que sea posible».
«Sin embargo, no conforme con esa serie de desregulaciones explícitas, el MTSS se guarda una carta en la manga y mediante el artículo 9º del proyecto puede ampliar las modificaciones sobre la duración de la jornada de trabajo y de los descansos. El proyecto enviado es meramente una ley de flexibilización del tiempo de trabajo y de los descansos y pausas en el trabajo. Que lleva, además, una disminución en la retribución del horario extraordinario de labor», se indica.
Finalmente se sostiene que «de ninguna manera creemos ser los únicos que estamos empeñados en instalar ámbitos de diálogo nacional, por lo cual el aporte que desde ese cuerpo pueda realizarse será bienvenido».
Carta abierta
Acompañada de un importante número de firmas de dirigentes sindicales, de organizaciones sociales y ciudadanos chilenos el 11 de junio del corriente se le presentó una carta abierta al presidente de ese país Ricardo Lagos Escobar. En la misiva se rechaza el proyecto de «adaptación de la jornada laboral» que impulsa el gobierno chileno y que es muy similar al que recientemente presentó Pérez del Castillo.
Se sostiene en la carta que el desacuerdo y malestar con el proyecto es porque se «desconocen los principios más esenciales de los derechos humanos laborales y las conquistas históricas de protección más básicas y antiguas».
Subrayan los chilenos que «el sistema basado en la filosofía del ‘banco de horas’ considera al trabajo como un insumo de la producción, olvidando la humanidad de quien aporta este factor productivo, el trabajador. En efecto, este sistema tiende a relevar al trabajo de su componente más esencial, cual es la humanidad del trabajador, transformándolo en un simple proveedor de horas de trabajo. Así, y acorde con las nuevas lógicas de administración, ha de estar como cualquier proveedor de insumos, siempre dispuesto a proveer horas de trabajo a la empresa, sin consideración a su familia, a sus tiempos de descanso necesarios para restablecer las fuerzas, ni a los tiempos necesarios para crear y recrear la vida».
Además, «no genera empleo, por el contrario, limita las posibilidades de generar empleo nuevo frente a los ‘peak’ de producción de las empresas. En efecto, deja en posición a las empresas para satisfacer sus requerimientos de producción con un menor número de trabajadores, sin que esto le signifique pagar más a los trabajadores beneficiados con el cada vez más escaso trabajo». *
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