El agotamiento de un patrón de crecimiento

Al buscar fundamentar la crisis que vive el país, el ICD sostiene que «gran parte de la explicación está en la consolidación de un patrón de crecimiento intrínsecamente vulnerable por su creciente exposición a los vaivenes internacionales, excluyente porque determinó la destrucción de capacidad instalada y de capital humano, e injusto, porque determinó que la riqueza y las oportunidades para la mayoría de los uruguayos tendieran a concentrarse y no a distribuirse».

Analizando los números de los últimos cuatro años, se informa que la producción cayó en 17,5% volviendo a los niveles de producción de una década atrás. Asimismo hay una reducción de los flujos de inversión, la misma se reduce en 51%, destacándose la caída de la inversión en maquinaria y equipo en 66%. La inversión privada se redujo 55% mientras que la pública lo hizo en 36%.

La capacidad de generar empleo disminuye en casi 100 mil puestos mientras que el número de desempleados creció en 120 mil, con lo que desocupación creció en promedio a razón de 80 trabajadores por día desde fines de 1998.

El salario real, por otra parte, en el primer trimestre de este año acumula una caída de 20%.

En cuanto al sistema financiero se advierte que la crisis mostró «con crudeza» la debilidad de un sistema financiero sin capacidad de orientar el crédito hacia actividades productivas y las fallas en la regulación y supervisión de la operatoria de las instituciones financieras».

Concluye el Informe que la crisis «expresa el agotamiento de un patrón de crecimiento que ha dado como resultado que el 31% de los uruguayos a fines del 2002 se encuentren en situación de pobreza. *

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