Dirección de Hidrografía debe partidas de alimentación y no hace dragados
Los trabajadores de la Dirección de Hidrografía esperan desde hace seis meses que se les pague el gasto de alimentación que se les debe pagar, como lo establece la ley, por ser integrantes de la Marina Mercante. Estos 60 funcionarios deben recibir $ 250 diarios cuando son enviados a hacer guardias en los lugares que Hidrografía presta servicios, le dijeron a LA REPUBLICA funcionarios.
En estos momentos se ha recibido un 15% o 20%, cuando la partida es enviada. A modo de ejemplo se recordó lo que ha recibido un funcionario de Carmelo que cumple tareas en la balsa que hidrografía tiene a lo largo del Río Negro. Con eso tiene que comer a diario durante los 20 días que pase trabajando en otro punto del país.
Otro de los problemas que atraviesan es que se les dejó de pagar el complemento alimenticio, el que es equivalente a un tercio del jornal que los funcionarios cobraban como paliativo cuando se quitaron las horas extras.
«Nos dicen que están haciendo restricción de gastos, pero mandan gente de La Paloma a hacer guardias de 20 días a Carmelo y le pagan $ 1.200 de pasajes», denunciaron.
Agregaron los funcionarios consultados que a esta difícil situación se le debe agregar ahora que la reciente llegada de las embarcaciones dragas, remolcadores y gangiles impulsada por el ministro Lucio Cáceres, y que pertenecían a la desaparecida Cooperativa de Dragado, convirtió el arroyo en un verdadero cementerio de barcos viejos.
La draga 14, dos gangiles autopropulsados embarcación para acarrear el material que sacan las dragas un remolcador DHR15 y el DHR 2 para remolque están abandonadas en el muelle local de Hidrografía.
Sostiene el personal que en un país lleno de ríos navegables el gobierno abandonó totalmente el mantenimiento de sus cursos de agua cuando en 1999 fomentó la creación de una cooperativa de funcionarios de Hidrografía. A los que, además, el Estado les prestaba las embarcaciones para hacer su propia empresa con la condición de que pasaran a la actividad privada. La iniciativa, impulsada por el ministro Cáceres, era una buena idea; salvo por un pequeño detalle: los funcionarios de hidrografía no tenían conocimiento del manejo de una empresa y la cooperativa duró poco tiempo.
Lo que determinó que sus aproximadamente 30 integrantes se quedaran sin fuente de trabajo y además dejaron de ser funcionarios estatales. En el medio quedaron los marineros que no quisieron irse del Estado y fueron redistribuidos.
Hoy unas 60 personas están cumpliendo tareas de vigilancia en las balsas de La Charqueada, San Gregorio de Polanco y Laguna Garzón, pero que no hacen dragados porque «Hidrografía no tiene interés en retomar la tarea». *
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