En un gobierno de izquierda se debe crear la central obrera y designar "jefes sindicales"

Castro: "Crisis del PCU permitió avance de concepciones reformistas en el PIT-CNT"

En la Revista Estudios 115, que edita el PCU, y bajo el título «Desafíos del movimiento sindical en la perspectiva de un gobierno popular», Castro realiza un balance del movimiento obrero y fija su posición sobre el futuro de la «central». La discusión de todos estos temas serán los ejes del VIII Congreso del PIT-CNT, que está previsto para fines del próximo octubre.

Después de realizar una introducción histórica de la lucha de los trabajadores a nivel mundial, el sindicalista señala que luego de la experiencia socialista en el este de Europa y en la Unión Soviética se registró, en el plano político e ideológico, una reubicación del pensamiento revolucionario. Y agrega que hubo «una deserción del campo de la revolución de sectores que procuraron en vano una revisión tendiente a la conciliación entre el capital y el trabajo. Lo cual afectó duramente a las organizaciones sociales y políticas, hasta entonces referentes del movimiento popular».

Sostiene el dirigente político y sindical que «nuestro país no fue ajeno a esta situación y la crisis que afectó a nuestro partido. Que tuvo en ella uno de sus componentes, aunque no de manera excluyente, (una) repercusión objetivamente sobre nuestro movimiento sindical. La deserción de importantes referentes sindicales y la vacilación de otros permitieron el avance de conceptos reformistas en el seno de nuestra central e introdujeron una discusión metodológica con el que se pretendía encubrir otra más profunda, situada en el plano ideológico».

Más adelante señala Castro que hoy la perspectiva de un gobierno del EP-FA está colocada en el orden del día, y que trabajar para ello lo define como la tarea histórica de la etapa. «Somos conscientes de que están dadas las condiciones, tanto en el plano objetivo como subjetivo para esta concreción. Pero, igualmente, sabemos que el éxito para que efectivamente amerite un real proceso de cambios depende de la incidencia de la clase obrera en su seno y de su Partido».

(…) En la perspectiva de un gobierno popular, las formas de relacionamiento de éste con el movimiento sindical constituyen uno de los ejes fundamentales que condicionarán sus posibilidades de éxito. Estas formas de relacionamiento son igualmente importantes para el movimiento sindical en sí, como para la fuerza política. Ni el movimiento sindical puede ser prescindente de esto ni la fuerza política puede encarar su acción en el gobierno sin determinar cuáles van a ser sus grados de relacionamiento con el movimiento sindical».

Independencia

El sindicalista aclara que «nosotros partimos de un supuesto esencial: la independencia del movimiento sindical respecto al gobierno. Pero no confundimos independencia con prescindencia de las fuerzas políticas que ejercen el gobierno. Por eso somos conscientes de que los desafíos del movimiento sindical serán mayores cuando en el gobierno nacional se encuentra una fuerza política como el EP-FA, vinculada históricamente a ese mismo movimiento sindical».

Recuerda en otro pasaje Castro que «tenemos una sola central de trabajadores. Pero tenemos el desafío de transformarla efectivamente en central. Y este proceso habrá de recorrer el único camino posible: el de convencer a todos sus componentes de esa necesidad. (…) Centralizar no puede ni debe confundirse con burocratizar o conformar direcciones sindicales despegadas de las bases, sino que pasa fundamentalmente por ser capaces de generar dirigentes sindicales reconocidos por los trabajadores a partir de su entrega, capacidad y compromiso con la causa. Es decir, jefes sindicales reconocidos naturalmente por su integridad ética y moral».

Sostiene el dirigente que «si no se habilita a la dirección sindical para que sea reconocida para asumir resoluciones y actuar en consecuencia, de acuerdo a las circunstancias, se puede poner en riesgo los procesos de transformación que se iniciarán. Los cuales, no pueden ser imaginados sin una participación permanente de las grandes masas organizadas, movilizadas y dispuestas a su defensa».

Más adelante sostiene que «la cuestión no es el movimiento político versus el movimiento social, ni la centralidad versus la participación y la democracia sindical. La cuestión es entre la capacidad de avanzar y profundizar el proceso de cambio o naufragar por no tener resueltas estas cuestiones en el corto tiempo que tenemos por delante». *

(*)Castro es miembro del Comité Central y Ejecutivo del PCU; director del Instituto Cuesta-Duarte; presidente de la Asociación de Funcionarios de la Universidad de la República (AFUR) y Secretario de Educación del PCU.

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