Tres historias de muerte en la Argentina

La dura represión por parte de la Policía Federal Argentina contra la gente que ganó la calle manifestando contra la política económica del hoy ex presidente argentino Fernando de la Rúa dejó al menos 26 muertos en las últimas 72 horas de enfrentamientos.

Según un artículo publicado en el diario argentino Clarín, entre las decenas de personas que fallecieron en las revueltas se encuentra Claudio Laprati, de 35 años, soltero, que vivía en una villa de la ciudad de Rosario.

Este hombre, recuerdan sus amigos, era un ser pacífico y trabajaba como portero de una escuela de la zona.

Su muerte se produjo cuando estaba en el techo de de ese centro educativo observando las corridas que se sucedían en la calle y la bala disparada por un policía descontrolado le perforó la tráquea.

Nestor Gastaldi, el párroco que también trabajaba en dicha escuela, dijo que Laprati «era un hombre comprometido con el barrio, el sueldo que sacaba lo ponía a disponibilidad de la gente de la villa que lo necesitaba». El padre agregó además que la labor que desempeñaba en el comedor escolar jamás lo van a olvidar.

El informe médico fue contundente: hemorragia masiva de tórax por herida de arma de fuego. El doctor que lo asistió explicó que lo que impactó en la tráquea fue «un proyectil de escopeta con bolitas metálicas de 8 milímetros».

Otro de los casos de personas que perecieron en las últimas 72 horas fue el de Miguel Pasini, un adolescente de 15 años que vivía con sus padres y nueve hermanos en una humilde vivienda, en la periferia de la provincia de Santa Fe. Miguel había ido a buscar comida, con varios de sus hermanos, a un supermercado del barrio.

El padre contó: «Cuando nos enteramos de que en un supermercado cercano estaban entregando bolsones con alimentos, los chicos decidieron ir, y mientras esperaban con el resto de la gente frente al supermercado, recibió un disparo de escopeta en la espalda».

La Policía informó que la muerte del chico la produjo un almacenero que tiene un negocio a metros del supermercado y que había disparado desde el interior de su local. Para las autoridades policiales el caso se cerró con la detención del comerciante.

Otro caso conmovedor es el de Alberto Arapí, un joven que estaba tomando mate tereré junto a sus amigos cuando de pronto llegó una camioneta roja sin patente y con tres efectivos policiales de civil, los que descendieron para detenerlos.

Arapí y sus amigos intentaron huir, pero cuando el joven trató de saltar una reja para refugiarse uno de los policías, según testigos, lo redujo a golpes y lo «fusiló» de un balazo en el pecho, con un revólver calibre 32.

Mientras los padres de la víctima niegan rotundamente que su hijo haya participado de los saqueos que se produjeron en la zona, los policías que intervinieron en los hechos todavía no fueron identificados. Pero la camioneta roja sin patente, que fue denunciada, coincide con una que, según la Policía, había trasladado manifestantes hasta los supermercados. *

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