Un negocio verde que apuesta al futuro

Las plantas de celulosa trajeron a nuestro país ideas económicas que hasta hace pocos años eran inimaginables. La ganadería, la agricultura y otros trabajos «de campo» se abrieron paso ante la silvicultura. El cultivo, la formación y la protección de árboles está comenzando a asomar en el Uruguay de la mano de las empresas Ence y Botnia. En el Uruguay se inicia el estímulo del interés público en las escuelas primarias mediante la celebración de la Fiesta del Arbol en el mes de setiembre y del Día de la Plantación de Arboles en mayo. Los niños de todas las escuelas primarias del país participan en estas celebraciones y aprenden a tener amor por los árboles y los bosques. El objetivo de estas festividades es el de crear una conciencia forestal desde la infancia y despertar interés por los árboles. Se llevan a cabo actividades similares entre los adolescentes que concurren a las escuelas secundarias.

No existen dudas de que los uruguayos estamos más interesados en el «tema de moda». Las papeleras y la forestación son charla diaria y casi obligatoria en los hogares uruguayos. El futuro parece venir colgado de los eucaliptus que brindarán importantes ingresos económicos a los dueños de plantaciones y bosques, así como fuentes de trabajo en el interior del país.

Desde hace unos 15 años las viejas praderas uruguayas comenzaron a poblarse de árboles prolijamente plantados que engalanan el horizonte cuando viajamos por la rutas y caminos nacionales. El suelo uruguayo presta su tierra a los forestadores que encuentran principalmente en el eucaliptus, la salida a una mejora económica que tanto estaban deseaban y estaban necesitando.

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