Gremio de transportistas, conmovido por los ataques perpetrados en Casabó y Cerro Norte

Mataron a un chofer de Raincoop y a un taxista le incrustaron el pico de una botella en el pecho

La seguidilla de ataques contra trabajadores del transporte tuvo su pico más impactante a las cuatro de la tarde de ayer en la zona de Casabó, cuando otro chofer de Raincoop murió a manos de delincuentes que lo balearon a quemarropa. El ómnibus de la referida empresa de la línea 17 circulaba rumbo a su destino y al llegar al cruce de Etiopía y Senegal dos individuos, uno armado con un revólver y otro con una pistola automática lo apuntaron desde la vereda. Los delincuentes amenazaron al conductor-guarda y le pidieron el dinero sin llegar a subir al ómnibus. El trabajador se negó y los sujetos le efectuaron varios disparos, uno de los cuales impactó en el pecho del infortunado hombre. Luego de apoderarse del dinero de la recaudación escaparon en distintas direcciones, pero uno de ellos cayó herido de un tiro en una pierna minutos después, al enfrentarse con efectivos policiales en un asentamiento cercano.

Ruben Piaggio, de 53 años, quedó tumbado hacia adelante con una herida en el tórax, y la única pasajera que iba a bordo cuando se produjo el dramático asalto sufrió una severa crisis nerviosa. Piaggio fue llevado de urgencia al Centro Coordinado del Cerro, donde los médicos de guardia sólo pudieron limitarse a certificar su fallecimiento.

Horas antes, a las cinco y media de la madrugada, el taxista Jorge Misailidis Martínez, de 69 años, circulaba «libre» por Bulevar Artigas. Al llegar al cruce con Millán dos individuos jóvenes le hicieron señas para que detuviera el vehículo.

Uno de los sujetos se sentó al lado del obrero del volante y el otro lo hizo en el asiento trasero. El primero le dijo a Misailidis que los llevara hasta la esquina de Bahía Blanca y Batlle, en la zona de Cerro Norte.

Cuando el vehículo llegó al destino solicitado por los desconocidos, el sujeto que iba adelante sacó de entre sus ropas un pico de botella y a los gritos le pidió que le entregara el dinero de la recaudación, al tiempo que el otro delincuente descendía rápidamente para evitar que el trabajador intentara bajarse del rodado.

El transportista no opuso resistencia alguna y le entregó al delincuente el dinero de la recaudación. Ya con el botín en su poder, el individuo que al parecer estaba drogado le clavó el pico de la botella en el pecho al taxista que no tuvo tiempo de esgrimir ninguna defensa dado el sorpresivo y artero movimiento del maleante.

Los dos agresores escaparon rápidamente en dirección a una zona marginal, al tiempo que el taxista malherido pedía ayuda por radio.

Fue entonces que desde la Mesa Central de Operaciones se dispuso el inmediato envío al lugar de varias unidades de Radio Patrulla que rodearon la zona. Mientras el trabajador herido en el tórax era conducido a un sanatorio particular, se formalizaba un amplio operativo en busca de los delincuentes que desaparecieron sin dejar rastros.

Poco después expertos de Policía Técnica realizaron el correspondiente levantamiento de huellas dactilares en el coche de alquiler matrícula STX1676.

 

También desde la vereda

A las tres de la tarde del jueves, cuando el hombre de 52 años conducía el ómnibus de Cutcsa de la línea 124 con destino a Santa Catalina. Al llegar a la intersección de Burdeos y la Vía disminuyó la marcha para cruzar y en ese preciso momento vio con asombro cómo dos individuos, presumiblemente los mismos, lo apuntaban desde la vereda con sendas armas de fuego. Uno de ellos efectuó un disparo contra las ventanillas, al tiempo que el otro le exigía que le tirara el dinero. Al transportista no le quedó otra opción que abrir la puerta y tirarle los únicos 600 pesos que tenía. Los dos atracadores desaparecieron rápidamente del lugar, en tanto el damnificado se dirigió a la seccional 19a. de La Teja, donde presentó la denuncia.

El gremio del taxi hizo saber de su repudio por el alevoso ataque contra un muy apreciado trabajador, al tiempo que el sindicato de transportistas reiteró al Ministerio del Interior el pedido de mayor seguridad y vigilancias en las calles de Montevideo y paralizó sus actividades, reclamando asimismo el esclarecimiento del crimen de Edwardo Cal, el otro chofer de Raincoop ejecutado de un tiro en la nuca en el balneario El Pinar. *

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