Qué son los canilludos
Su trabajo consiste en retirar los diarios de la rotativa, llevarlos a la sucursal, entregarlos a los canillitas que deben presentarse en la sucursal que les corresponde, recibir la devolución de diarios del día anterior, cobrarle los diarios nuevos y llevar ese dinero a la empresa editora de diarios.
Es de señalar que los canilludos no llevan los diarios a los canillitas, son los canillitas los que van a buscar los diarios a los canilludos o sucursaleros.
Su trabajo demanda unas 4 horas diarias. Para remunerar a esos 11 sucursaleros y a sus ayudantes, las empresas editoras de diarios les entregan 1.080 ejemplares todos los días, cuyo monto de venta les pertenece, se vendan o no los diarios.
Son los trabajadores del sindicato que más remuneración obtienen y que menos carga horaria de trabajo tienen. Basta calcular cuánto valen los diarios que reciben para ellos, dividirlo por 11 y destinar una pequeña porción para los peones ayudantes para de esta manera imaginarse los sueldos que ganan, superiores a los salarios más altos del mercado comercial e industrial del país.
Pero esos altos ingresos tienen un riesgo. Dependen, a diferencia de los canillitas, del precio de tapa de los diarios. Cuando los diarios suben de precio ganan más, cuando bajan, ganan menos.
LA REPUBLICA siempre bregó para que los sucursaleros tengan al igual que los canillitas un porcentaje de las ventas. Estos se negaron enfáticamente a ello porque de esta manera no corrían los riesgos de sus hermanos canillas, por la disminución de las ventas de diarios. Vendieran o no el diario que les entregaban para distribuir, los canilludos igual cobraban sus 1.080 ejemplares todos los días. Contaban a su favor con que la historia probaba que en general los costos de las empresas aumentaban siempre y éstas estaban obligadas a subir los precios de tapa, con lo que los ingresos de los canilludos siempre ascendían mientras que los de los canillas bajaban al disminuir la cantidad de ejemplares vendidos.
En 1960 se vendían 500 mil ejemplares todos los días mientras que actualmente se venden 50 mil entre los cuatro diarios de circulación nacional.
Es de destacar que fueron Eddie Espert y sus canilludos, quienes dominan la mayoría de los cargos directivos del sindicato, quienes se opusieron a la rebaja del precio de venta del diario LA REPUBLICA. O lo que es lo mismo, los que exigieron que en lugar de los l.080 diarios que entrega la competencia, el diario plural debía entregarles 2.100 ejemplares todos los días, lo que hacía imposible el proyecto de un diario igual al precio de un boleto. Que en buen romance significa que los canillas reciban un porcentaje sobre $15 mientras los canilludos recibirían sus ejemplares como si fictamente se vendieran a $35.
El contrato de hecho que rige las relaciones entre el sindicato y LA REPUBLICA, desde hace 18 años, nunca puso en duda el derecho de la empresa de fijar sus precios de tapa y nunca se le exigió a la empresa que en caso de bajar sus precios debía aumentar el número de ejemplares entregados a los canilludos. Hubo numerosas veces en que LA REPUBLICA bajó el precio de sus ediciones y jamás se le exigió por parte de los sucursaleros la entrega de más ejemplares para compensarlos.
La violación contractual después de 18 años que pretende realizar ahora el sindicato es un atentado a la bilateralidad de las relaciones comerciales mantenidas y un atentado aún mayor al derecho de la ciudadanía de acceder a un bien preciado como es la información, que por culpa de los gravosos costos de distribución se ve impedida de poder leer diarios.
El costo actual de distribución de la mayoría de los diarios supera el 80% del precio de tapa. Ninguna empresa periodística puede subsistir con tamaño gravamen. En el mundo no existe una distribución tan gravosa e inoperante.
Si a esto le agregamos que este sistema injusto e impopular de distribución se abroga el derecho de decidir qué se puede publicar y qué no, la situación requiere una inmediata y profunda solución en beneficio de los lectores, de la permanencia de los diarios y de la democracia toda. *
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