Será recordado por el papel protagónico en los cambios políticos en Europa del Este

Un protagonista del siglo XX

Aunque el Papa polaco concentró sus esfuerzos en combatir el comunismo, también denunció lo que consideró «males» del capitalismo, como el desmedido consumismo y una división injusta entre el norte y el sur del mundo.

Pero Juan Pablo II también se destacó por haber guiado una Iglesia «internacionalizada» y compactada teológicamente en un proyecto de nueva cristianización, contra las «injusticias y las aberraciones del capitalismo salvaje» y contra los desequilibrios éticos de las sociedades modernas.

Débil y enfermo desde hacía muchos años –sufrió un atentado, fue operado de un tumor, padecía mal de Parkinson y fue sometido a una traqueotomía–, Karol Wojtyla, aun cuando ya casi no podía hablar ni caminar, mantuvo intacta hasta el final su voluntad de hierro.

Respetó, en ese sentido, compromisos fatigosos como sus misiones en Azerbaiyan y en Bulgaria, y prolongadas ceremonias de canonización.

Durante su pontificado logró realizar algunos de sus mayores sueños pero no pudo cumplir otros, como sus proyectados viajes a Rusia y China.

Karol Wojtyla condujo a la Iglesia Católica a través del Jubileo 2000, como había profetizado en el momento de su elección el cardenal polaco Stefan Wyszynski.

Realizó viajes difíciles, como en 1998 a Cuba, donde fue bien recibido por el presidente Fidel Castro; a Tierra Santa en busca de un diálogo de paz, en 2000, y a Grecia y Ucrania en 2001, para tratar de descongelar las relaciones con los ortodoxos y de unir a la Europa religiosa oriental con la occidental.

Pero no logró que el Patriarcado de Moscú aceptara los planes de ecumenismo y de diálogo que quería impulsar.

Karol Józef Wojtyla nació en Wadowice, Polonia, el 18 de mayo de 1920.

Perdió a su madre a los 9 años de edad, a su hermano mayor a los 12 y a su padre a los 21.

El joven Karol se encontraba prácticamente solo en 1941, en la Polonia ocupada por las tropas alemanas de Adolf Hitler.

Los horrores del nazismo, la tragedia en la vida de algunos amigos y conocidos, la guerra y la experiencia posterior del comunismo en Polonia, al que se oponía, estuvieron detrás de las opciones del futuro Pontífice, según coinciden sus biógrafos.

Vivió como opositor en Cracovia, trabajó en una fábrica, frecuentó un seminario clandestino, se hizo sacerdote en 1946 y se graduó en teología en Roma en 1948. Conquistó fama de «duro» para defender los derechos de sus fieles.

Pablo VI lo nombró arzobispo de Cracovia (1964) y cardenal (1967) y gracias a sus intervenciones en el Concilio Vaticano II (1962-65) se hizo conocer en Roma y en los ambientes eclesiásticos internacionales.

Pero, cuando Wojtyla fue elegido Papa, el 16 de octubre de 1978, la opinión pública mundial se sorprendió, porque después de cuatro siglos un no italiano se instalaba en el trono de Pedro.

Juan Pablo II, entonces de 58 años de edad, era también el primer Papa polaco de la historia e impuso de inmediato un nuevo estilo en el pontificado.

Era joven, vigoroso, deportista, y conquistó la escena mundial con sus intervenciones contra el comunismo. Fue el primer Papa en cruzar la llamada «cortina de hierro» al ir en junio de 1979 a su Polonia natal.

Allí denunció los acuerdos de Yalta, firmados después de la Segunda Guerra por Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Soviética y la «trágica división» de Europa.

Posteriormente, alentó el movimiento sindical de Solidarnosc en Polonia.

Desde entonces, la Iglesia de Wojtyla tuvo un papel importante, aliada a los sectores que impulsaron la caída de los gobiernos socialistas en Polonia (1989) y en los demás países del Este europeo.

El atentado que Juan Pablo II sufrió el 13 de mayo de 1981 en la plaza San Pedro, baleado por el turco Alí Agca, fue interpretado por el Vaticano y algunos gobiernos occidentales, como un «intento soviético» de bloquear la experiencia de Solidarnosc, pero el propio Papa, en mayo de 2002 en Sofía, negó haber dado crédito alguna vez a la llamada «pista búlgara».

En el último período de su vida, su mayor preocupación fue la «cristianización» de una humanidad que consideraba «sin rumbos éticos», víctima de una ciencia que no sin límites y cada vez más «huérfana de Dios».

Karol Wojtyla realizó 104 viajes fuera de Italia (el último fue a Lourdes, Francia, del 14 al 15 de agosto 2004) y numerosas visitas pastorales en Italia, la última fue al santuario de Loreto el 5 de setiembre de 2004.

Recorrió más de un millón trescientos mil kilómetros, lo que representa casi 29 veces la vuelta a la tierra y casi tres veces la distancia entre la tierra y la luna. Fue el Papa más viajero de la historia con 133 países, la mayor parte de los cuales recibieron por primera vez a un Pontífice.

Escribió 14 encíclicas, 13 exhortaciones apostólicas, 11 constituciones apostólicas, 42 cartas apostólicas y 28 Motu propio. *

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