Lágrimas y plegarias
Al menos 100.000 personas, visiblemente conmovidas y en silencio, se congregaron ayer de noche en la plaza de San Pedro del Vaticano tras conocerse la noticia de la muerte del papa Juan Pablo II. Muchos de los fieles se encontraban ya en el lugar antes de anunciarse la muerte del pontífice, rezando plegarias de esperanza, que después se convirtieron en otras de dolor.
Bajo las ventanas del apartamento pontificio, situado en el tercer piso del Palacio Apostólico, los fieles, en especial los grupos de jóvenes, rezaban por el Papa y mantenían la mirada hacia la ventana iluminada de su cuarto. Sin embargo, la noticia de la muerte de Juan Pablo II dejó en silencio a los presentes en la plaza, que permaneció así durante varios minutos hasta sentir el tañido de las campanas. Muchos de los presentes rompieron abiertamente a llorar, otros se abrazaron o se arrodillaron para rezar y casi todos se quedaron en completo silencio al confirmarse el deceso. A las 22 locales (20 GMT) las calles que conducen a la plaza se habían convertido en una triste procesión de fieles. *
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