Los autores uruguayos
La querella judicial ante la Justicia Federal argentina reclama que se cite a prestar declaración indagatoria a una serie de militares y civiles que ocuparon cargos políticos o represivos durante las dictaduras militares que gobernaban en ambos países cuando los asesinatos de Michelini y Gutiérrez Ruiz.
La denuncia inculpa como autores uruguayos de los homicidios a:
Bordaberry, Juan María. Ex Presidente de la República Oriental del Uruguay.
Blanco, Juan Carlos. Ministro de Relaciones Exteriores de la República Oriental del Uruguay.
Cardozo, José D. Entonces Jefe del Estado Mayor Conjunto uruguayo.
Vadora, Julio César. Comandante en Jefe del Ejército uruguayo.
Alvarez Armelino, Gregorio Conrado. A Cargo de la Región Militar IV.
Paladini, Dante. Comandante en Jefe de la Aviación uruguaya.
González Ibargoyen, Víctor. Comandante en Jefe de la Armada de Uruguay.
Linares Brum, Hugo. Ministro del Interior de la República O. del Uruguay.
Ravena, Walter. Ministro de Defensa de la República O. del Uruguay.
Rama Pereira, Ernesto Avelino. Integrante del Departamento II del Servicio de Información de Defensa (SID).
Silveira Quesada, Jorge, alias «Pajarito», «Chimichurri». Integrante del Departamento II del Servicio de Información de Defensa (SID).
Ramírez, Guillermo. Integrante de las Fuerzas Armadas o de la Policía de la República O. del Uruguay.
Arab Fernández, José Ricardo, alias «El Turco». Capitán.
Rodríguez Buratti, Juan Antonio.
Gavazzo Pereira, José Nino. Jefe operativo del personal militar uruguayo en Orletti.
Cordero Piacentini, Manuel Juan. Personal militar uruguayo que cumplía funciones en «Automotores Orletti».
Martínez, Enrique. Integrante del Servicio de Información de Defensa que cumplió funciones en «Automotores Orletti».
Medina Blanco, Ricardo José, alias «Conejo». Personal de las fuerzas de seguridad uruguayas que cumplía funciones en «Automotores Orletti».
Matto Narbondo, Pedro Antonio, alias «El Burro».
SE CONSTITUYE COMO QUERELLANTE
Señor Juez:
Elisa DELLE PIANE IGLESIAS DE MICHELINI, titular del documento uruguayo N° 451.816-2, con domicilio real en la calle Bulevar Artigas N° 968 piso 4° apartamento 401 de la ciudad de Montevideo; Matilde RODRIGUEZ LARRETA DE GUTIERREZ RUIZ, titular del documento uruguayo N° 875.940-1 con domicilio real en la calle Roque Graceras Nº 778 apartamento 104 de la ciudad de Montevideo; Juan Pablo GUTIERREZ, titular del documento uruguayo N° 1.733.768-8; Facundo Miguel GUTIERREZ, titular del documento uruguayo N° 1.733.767-2; Magdalena Sara GUTIERREZ, titular del documento uruguayo N° 1.735.948-8; Mateo Leandro GUTIERREZ, titular del documento uruguayo N° 1.735.903-0; todos con domicilio real en la calle Roque Graceras Nº 778 apartamento 104 de la ciudad de Montevideo; Elisa Lucía MICHELINI DELLE PIANE, titular del documento uruguayo N° 1.174.913-6; Margarita María MICHELINI DELLE PIANE, titular del documento uruguayo N° 1.174.876-2; Luis Pedro MICHELINI DELLE PIANE, titular del documento uruguayo N° 1.174.875-6; Isabel Clara MICHELINI DELLE PIANE, titular del documento uruguayo N° 1.174.957-8; Zelmar Eduardo MICHELINI DELLE PIANE (h), titular del documento uruguayo N° 1.174.985-7; Cecilia Sofía MICHELINI DELLE PIANE, titular del documento uruguayo N° 1.328.135-4; Rafael Eugenio MICHELINI DELLE PIANE, titular del documento uruguayo N° 1.585.447-0; Felipe Raúl MICHELINI DELLE PIANE, titular del documento uruguayo N° 1.702.885-9; Graciela Cesalpina MICHELINI DELLE PIANE, titular del documento uruguayo N° 1.739.070-7; Marcos Sebastián MICHELINI DELLE PIANE, titular del documento uruguayo N° 1.739.071-3 todos con domicilio real en la calle Bulevar Artigas N° 968 piso 4° apartamento 401 de la ciudad de Montevideo y constituyendo el legal en Piedras 547, Dpto. 1, Ciudad de Buenos Aires (Centro de Estudios Legales y Sociales CELS ), con el patrocinio letrado de Víctor Abramovich Cosarin (Tº 49 Fº 45 CPACF), Carolina Varsky (T° 70, F°297 CPACF) y Florencia Gabriela Plazas (Tº 78 Fº 668 CPACF), nos presentamos a V.S. y respetuosamente decimos:
1. OBJETO
Conforme al art. 82 del Código Procesal Penal de la Nación, venimos a formular querella contra las personas que resultaren responsables de los delitos de desaparición forzada, torturas y homicidio agravado, cometidos contra Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz. Querellamos a los responsables, tanto en su calidad de autores, instigadores, cómplices y/o encubridores de los delitos mencionados (arts. 80 incs. 2°, 4° y 6°; 141; 144 bis inc. 1; 142 inc. 1 y 5; art. 144 tercero inc. 1° del Código Penal) según el detalle de los hechos que a continuación desarrollaremos y que, eventualmente, se pudieran desprender de una investigación de V.S.
Solicitamos igualmente que se cite a prestar declaración indagatoria a las personas denunciadas en este escrito.
2. LEGITIMACION
Tal como se desprende de la documentación que se acompaña y conforme se ha acreditado en autos, Elisa Delle Piane Iglesias es la viuda de Zelmar Michelini y Elisa Lucía; Margarita María; Luis Pedro; Isabel Clara; Zelmar Eduardo; Cecilia Sofía; Rafael Eugenio; Felipe Raúl; Graciela Cesalpina y Marcos Sebastián son sus hijos.
Por su parte y tal como se desprende de la documentación que se acompaña y conforme se ha acreditado en autos, Matilde RODRIGUEZ LARRETA es la viuda de Héctor GUTIERREZ RUIZ y Juan Pablo; Facundo Miguel; Magdalena Sara y Mateo Leandro son sus hijos.
3. HECHOS.
3.1. Introducción
Héctor Gutiérrez Ruiz, nació en Montevideo el 21 de febrero de 1934 y fue electo Diputado del parlamento uruguayo en 1966 por el Partido Nacional. Fue reelecto Diputado en 1971 y, en 1972 al comienzo de las sesiones parlamentarias de esa legislatura, fue elegido Presidente de la Cámara de Diputados del Uruguay en un marco de enfrentamiento ya entre el Poder Ejecutivo ejercido por el Presidente Juan María Bordaberry y el propio Parlamento. En ese contexto, en 1973 volvió a ser elegido Presidente del Cuerpo, situación que no registraba antecedentes en la historia del Uruguay y marcaba la personalidad política de Héctor Gutiérrez Ruiz.
Su trayectoria política empezó desde joven, militando en el Partido Nacional. En 1962, con otros jóvenes blancos fundó el movimiento «8 de abril», fecha conmemorativa de la muerte del caudillo blanco Luis Alberto de Herrera. Tiempo después, junto a otros dos dirigentes blancos, reeditó el legendario diario «El Debate», cuya dirección integró hasta su clausura definitiva en diciembre de 1967 por decisión del poder ejecutivo de entonces que presidía Jorge Pacheco Areco. En el año 1970 se integró al grupo político que se creó bajo el liderazgo de Wilson Ferreira Aldunate y apoyó la candidatura a la presidencia de éste en el año 1971.
Como diputado fue integrante del Parlamento Latinoamericano (Parlatino). Y ya exiliado, en noviembre de 1975 fue invitado por el Parlamento Europeo a Luxemburgo donde se le rindió homenaje en su calidad de presidente de la Cámara de diputados del Uruguay al igual que al presidente del también depuesto parlamento chileno.
El Senador Zelmar Michelini, nacido en Montevideo el 20 de mayo de 1924, era una figura relevante de la política uruguaya. Fue presidente de la Federación de Estudiantes Universitarios de Uruguay en la década del 40. Desarrolló una breve actividad como dirigente sindical bancario y fue
secretario de Luis Batlle Berres mientras éste ocupó la presidencia de la República entre 1947 y 1951. Desde el año siguiente comenzó a desempeñarse como parlamentario por el Partido Colorado. En 1967 llegó al Senado, en representación de la Agrupación 99 de la que fue fundador dentro del mismo Partido Colorado. Durante el gobierno del presidente Oscar Gestido ocupó el Ministerio de Industria y Comercio de la República Oriental del Uruguay. En desacuerdo con la adopción de medidas prontas de seguridad (equivalente en Uruguay a un estado de sitio por la suspensión de derechos y garantías individuales), Michelini renunció al ministerio y se reintegró al Senado. En noviembre de 1971 fue reelecto Senador por el Frente Amplio, coalición progresista fundada a principios de febrero de ese mismo año.
En los años previos al golpe militar uruguayo, Héctor Gutiérrez Ruiz y Zelmar Michelini coincidieron frecuentemente desde el parlamento en su enfrentamiento a la política represiva de los gobiernos de Jorge Pacheco Areco y Juan María Bordaberry.
El 26 de junio de 1973, a pedido del Frente Amplio, Zelmar Michelini se trasladó a Buenos Aires para entrevistarse con el senador uruguayo Enrique Erro. Michelini debía prevenir a Erro del riesgo que corría en el caso de que regresara a Montevideo.
El 27 de junio de 1973 el presidente uruguayo, Juan María Bordaberry, junto con las Fuerzas Armadas disolvió las cámaras legislativas e instauró una dictadura. El senador Michelini decidió permanecer en Buenos Aires donde solicitó asilo político. Por su parte, Gutiérrez Ruiz, estuvo cinco días clandestino en Montevideo y luego se exilió en Buenos Aires.
Ambos, de una u otra manera, eran hostigados por el gobierno de Juan María Bordaberry y los mandos militares, incluso antes del golpe de estado del 27 de junio de 1973. Por ejemplo, el 17 de abril de 1972 el domicilio de Zelmar MICHELINI fue atacado, en la noche, con un lanzagranadas. El proyectil provocó destrozos de todo tipo, entre ellos la rotura de un ventanal sobre la cuna de uno de sus hijos. Poco tiempo después, desconocidos intentaron incendiar su vehículo particular estacionado en su domicilio.
El 13 de septiembre de 1973 el gobierno argentino les concedió asilo político a Zelmar Michelini y a Héctor Gutiérrez Ruiz. Hasta fines de aquel año, Héctor Gutiérrez Ruiz alquiló un departamento en la calle Suipacha en compañía de un amigo. Luego, cuando su esposa, Matilde Rodríguez Larreta, y sus cinco hijos se trasladaron a Buenos Aires, se mudó con toda su familia al Barrio de Belgrano.
En octubre de 1973, el gobierno uruguayo, requirió a través de un comunicado de las Fuerzas Conjuntas la captura de Héctor Gutiérrez Ruiz.
El 19 de marzo de 1974, Zelmar Michelini renunció a la calidad de asilado a fin de emprender un viaje a Europa para denunciar internacionalmente las violaciones a los derechos humanos cometidas por el régimen de facto en su país. Su actuación fue profusamente registrada por la prensa internacional. Al regresar a Argentina ingresó en calidad de turista. Pocos días después se presentó ante la Dirección Nacional de Migraciones a fin de solicitar su residencia temporaria, fijando a tal fin domicilio en el Hotel Liberty, Avenida Corrientes 626, Buenos Aires.
El 24 de junio de 1974, en represalia por la campaña de denuncias de Michelini el gobierno uruguayo decidió invalidar su pasaporte. El Canciller Juan Carlos Blanco ordenó que se comunicara a las autoridades argentinas mediante nota firmada por el Secretario Gastón Sciarra Resollo Encargado Consular-, que había declarado inválido el pasaporte N° 102.454 perteneciente a Michelini.
En Buenos Aires, Michelini trabajó en el diario «Noticias» y luego en el matutino «La Opinión», ocupándose en ambos de la sección de política internacional. Simultáneamente, adquirió un kiosco que atendían sus hijos radicados en Buenos Aires. Vivía con uno de sus hijos, Zelmar Eduardo, en el Hotel Liberty, sito en la Avda. Corrientes 626 de esta ciudad, y llevaba una vida muy austera. Era uno de los voceros más autorizados del exilio uruguayo y denunciaba permanentemente las violaciones a los derechos humanos en su país, pretendiendo lograr una apertura política.
El gobierno uruguayo, especialmente a través de las gestiones realizadas por el entonces canciller Juan Carlos Blanco, presionaba a las autoridades argentinas solicitando la expulsión del país de Zelmar Michelini y Enrique Erro. De hecho, el Subsecretario de Relaciones Exteriores durante el gobierno de Cámpora señaló en el marco del expediente N° 293/76 –caratulado «Gutiérrez Ruiz, Michelini Zelmar y otros s/ homicidio», que tramitó ante el juzgado federal N° 1, secretaría N° 2 que «se había presionado permanentemente al gobierno constitucional argentino para que al igual que Erro, también los dos políticos fueran internados en una provincia que no limitara con territorio uruguayo».
3.2. Mayo de 1976, Buenos Aires.
Luego del golpe militar ocurrido en Argentina, el 24 de marzo de 1976, el gobierno de facto emitió un decreto por el que se establecía que, si el gobierno consideraba que los exiliados extranjeros debían retirarse del país, se les comunicaría con 24 horas de anticipación.
En Montevideo Elisa Lucía Michelini Delle Piane, hija mayor de Zelmar Michelini, se encontraba detenida en el Grupo de Artillería 1. En una carta dirigida al Dr. Carlos Quijano el 13 de abril, Zelmar Michelini relataba:
«Mis cosas, igual; la hija sigue muy mal tratada. La quieren enloquecer y a mi también. Le aseguro que todo ese proceso me tiene muy angustiado pues es evidente que la tienen como rehén».
Durante la detención de Elisa Michelini Delle Piane sus captores la amenazaron constantemente con atentar contra su padre. En reiteradas oportunidades el Senador Michelini se refirió a esa situación en distintas correspondencias:
18-03-75 – «Esta semana pasada ha sido tremenda, pues he estado con…muchas preocupaciones…De Cabildo se llevó una patrulla militar a mi hija a un cuartel y no hemos sabido nada de ella desde hace una semana. La están interrogando y no sabemos sobre qué, aún cuando sabemos muy de qué manera y con qué procedimientos. Te imaginarás mis nervios, mi preocupación, mi rabia, mi impotencia. Toda ha sido tremendo y todavía no ha esclarecido…»
19-03-75 – «De mi hija ninguna noticia. Hoy, miércoles 19 sigo sin saber nada. Y ya hace 10 días que se la llevaron. Recuerda que hace 30 meses!! que está presa y la sacan, la trasladan a un cuartel, para qué? Además, el dato revelador de que algo traman: cada vez que la madre o algún abogado preguntan por ella, la respuesta es la misma: se trata de la hija del senador? Para esto, como verás sigo siendo senador!»
24-03-75 – «La han vuelto a torturar, después de 30 meses de tenerla detenida!! Me han dicho los abogados que quedó bastante mal, pero que lo peor ya pasó, la madre no ha podido verla. Dicen que la tienen ‘recuperando'»
29-03-75 – «De Eli, ninguna novedad. Sabemos que la han torturado, picana, submarino, golpes, plantón y la pobrecita tarda en recuperarse…»
10-04-75 – «De Eli, las noticias son todas aterradoras. No la han podido ver, no tiene visita. Se sabe que le hicieron todo lo que te conté, golpes, plantón, picana, submarino y cualquier atropello. Y ahora, por una compañera de celda, que a su vez le contó a su madre, se sabe que le dijeron que me habían matado y la pobre chiquilina vivió con esa angustia durante días, hasta que se encontró con esa chica que se lo desmintió. Además, le habían dicho que me
mataron porque ella se negó a decir las cosas que le preguntaban…»
18-04-75 – «De Eli no hay novedades….Ya van 40 días….He recibido alguna llamadita ‘jorobona’ aconsejándome por ‘mi bien’ no ir a hablar con la gente del Norte…»
22-04-75 – «Hubo alguna otra llamadita respecto a ‘los inconvenientes que a mis hijos y a mí mismo podría significar esta traición a mi país de ir a quejarme a los yanquis’ textual. He resuelto ignorarlas…»
Aproximadamente entre abril y mayo de 1976, el Ministro de Economía de la República Oriental del Uruguay, Alejandro Végh Villegas, comenzó a ponerse en contacto con figuras políticas de su país que se encontraban exiliadas en Buenos Aires. Ello, a fin de analizar el retorno a la normalidad democrática. Entre las personas con quien Végh Villegas habló, se encontraba Michelini, con quien se encontró en los primeros días de mayo en la confitería Richmond de la calle Florida. Allí Végh Villegas le transmitió al ex- senador su concepción sobre la necesidad de una salida política para el país (cf. Claudio Trobo, Asesinato de Estado, ¿Quién mató a Michelini y Gutiérrez Ruiz?, Ediciones del Caballo Perdido, Montevideo, Noviembre 2003).
Por esos días, el 5 de mayo, Zelmar Michelini escribió una carta a un colega del diario La Opinión, Roberto García, en la que comentaba el temor que tenía por su seguridad. Esta carta era sólo para Roberto García y únicamente debía hacerla publica en caso de que a Zelmar Michelini le ocurriera algo. La carta señalaba:
«En estos días he recibido amenazas telefónicas anunciándome un posible atentado y, además, mi traslado por la fuerza a Montevideo. Me llega asimismo la información de que el ministro uruguayo Blanco plantearía ante las autoridades argentinas la necesidad de que se me aleje de este país.
No se cuál puede ser el curso futuro de los acontecimientos, pero en previsión de que, efectivamente un ‘comando’ uruguayo me saque del país, le escribo estas líneas para que usted sepa que no tengo ni he tenido ninguna intención de abandonar Argentina, y que si el gobierno uruguayo documenta mi presencia en algún lugar del territorio uruguayo, es porque he sido llevado allí, en forma arbitraria, inconsulta y forzada. No sería la primera vez que se intenta hacer aparecer como voluntaria lo que es una actitud impuesta por la prepotencia y el salvajismo.
Disculpe esta molestia y le agradezco desde ya el uso que usted haga, si es necesario, de esta confidencia.
Su amigo, Zelmar Michelini».
Dos días después de la carta de Zelmar Michelini, el 7 de mayo de 1976, el entonces Canciller uruguayo, Juan Carlos Blanco, viajó a Buenos Aires en una «visita relámpago». En Buenos Aires se entrevistó con autoridades argentinas y luego retornó a Montevideo (cf. Claudio Trobo, ob. cit.).
En la madrugada del martes 18 de mayo un grupo armado, que se identificó como perteneciente a la Policía Federal, irrumpió en el domicilio que Héctor Gutiérrez Ruiz compartía junto a su familia, ubicado en la calle Posadas 1011, Capital Federal (cf. surge de la sentencia dictada el 9 de diciembre de 1985 por la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal de la Capital Federal contra los ex comandantes de las Juntas Militares -en adelante Causa 13- caso Nº 244, La Sentencia, Tomo II, pág. 95). El grupo estaba compuesto por aproximadamente 5 personas y permaneció en el departamento largo tiempo, durante el que revisaron y robaron dinero, alhajas, documentos, etc.
Según surge del informe elaborado por la Comisión Investigadora de la Cámara de Representantes de la República Oriental del Uruguay: «Los sujetos se habían identificado simplemente como ‘la Policía’, aunque vestían de civil (…). Mediante amenazas con armas de fuego, los militares inmovilizaron al matrimonio y a sus cinco hijos, de trece, doce, diez, nueve y seis años de edad, testigos del episodio. Al cabo de aproximadamente una hora, se llevaron al jefe de la familia y, según relata la esposa de éste, sustrajeron numerosos efectos de las más diversas características y valores (Exp. Cit., fs. 222 y 566). Antes de que terminara el operativo, Gutiérrez Ruiz se dirigió a su señora, dándole el nombre de varias personas con miras a eventuales gestiones de ayuda. La esposa de la víctima recuerda que, al mencionar su marido a Zelmar Michelini, uno de los malhechores expresó: ‘A este comunista también lo vamos a llevar’ (Exp. 293/76, fs. 567 y acta de la Comisión Investigadora Nº4, fs. 25)» (Cf. Diario de Sesiones de la Cámara de Representantes de la República Oriental del Uruguay de fecha 13-10-87).
Durante la hora que demoró el operativo el personal involucrado no intentó mantener en secreto lo que ocurría. A pocos metros del domicilio familiar se encontraban las Embajadas de Brasil, Francia, Rumania e Israel, todas fuertemente custodiadas. Frente al acceso por el que los secuestradores ingresaron se encuentra la finca en que residía el Agregado Militar de la Embajada brasileña y el doctor Marcelo Sánchez Sorondo, que asimismo tenían guardia permanente. Personas que presenciaron los hechos han afirmado que esta última guardia intervino y los delincuentes exhibieron entonces credenciales que los sindicaban como integrantes de las Fuerzas Armadas y de la Policía Argentina, actuando en «operativos conjuntos». La impunidad con la que actuaba el grupo puede ser evidenciada por el método utilizado para comunicarse con el resto del personal que se encontraba esperando en la calle. Para ello, abrieron las ventanas del departamento, ubicado en un 4to piso, y a viva voz informaban cómo iba el operativo y cuánto más iban a demorar. Antes de llevarse a Gutiérrez Ruiz, encapuchado y esposado, cortaron la línea telefónica del domicilio a fin de evitar que los familiares dieran aviso a alguna persona.
Pocas horas más tarde, en el Hotel Liberty otro grupo fuertemente armado irrumpió en la habitación de Zelmar Michelini. La Cámara Federal señaló: «está probado que el ex Senador uruguayo Zelmar Michelini fue privado de su libertad el día 18 de mayo de 1976, mientras se encontraba en el hotel ‘Liberty’…, por personal del Ejército Argentino» (cf. caso Nº 243, La Sentencia, Tomo II, pág. 95). Aproximadamente a las 5 de la madrugada, Zelmar Michelini fue secuestrado de la habitación Nº 75 del 7mo piso del Hotel Liberty. Un grupo de entre 10 y 12 hombres que portaban armas de grueso calibre irrumpió con violencia en el hotel y obligó al personal a entregarles las llaves de dicha habitación.
Zelmar Michelini se hallaba en ese momento en compañía de dos de sus hijos, Zelmar Eduardo y Luis Pedro Michelini Delle Piane, quienes fueron amenazados y obligados a taparse las caras con mantas. Sin embargo, pudieron escuchar cuando uno de los integrantes del operativo afirmó: «Zelmar, llegó tu hora» (cf. Claudio Trobo, ob. cit.).
A su vez, Zelmar Eduardo y Luis Pedro Michelini Delle Piane pudieron observar cómo los secuestradores encapuchaban a su padre y sustraían algunos efectos personales como una máquina de escribir portátil Hermes, de color rojo, un par de binoculares, un grabador, un proyector de diapositivas, una máquina de afeitar, un reloj pulsera, cien dólares, un bolso de equipaje y varias carpetas conteniendo trabajos periodísticos y correspondencia personal. También el personal del hotel vio cómo los delincuentes retiraban toda clase de objetos envueltos en sábanas. Mientras revisaban la habitación preguntaban insistentemente «¿Dónde están las armas? ¿Dónde?», aun cuando no había
ningún arma (cf. Claudio Trobo, ob. cit.).
Al retirarse del Hotel Liberty, los secuestradores se dirigieron al personal y dijeron estar cumpliendo con un procedimiento de la Marina, negándose a exhibir alguna identificación.
El hotel en el que se produjo el secuestro de Michelini, estaba ubicado en una zona céntrica de la Ciudad de Buenos Aires (Avda. Corrientes y Florida), donde regularmente recorrían la zona patrullas policiales. Frente a este alojamiento se encontraba la central de la empresa telefónica ENTEL (Avda. Corrientes y Maipú), custodiada por una poderosa guardia militar y a escasos metros del edificio ocupado por la Embajada estadounidense (calle Sarmiento). Sin embargo, aquella madrugada, el grupo de hombres fuertemente armados llevó a cabo el operativo en un extenso lapso de tiempo con total impunidad, dejando estacionados delante de la fachada varios vehículos Ford Falcon, ocupando el frente del edificio y el vestíbulo.
Ya a la mañana del día 18, Matilde de Gutiérrez Ruiz se presentó en la comisaría a fin de denunciar el secuestro de su marido. Allí le respondieron: «No pierda tiempo, señora. Haga un habeas corpus, si quiere. No le va a servir para nada. Va a gastar papel. Pero hágalo».
nada. Va a gastar papel. Pero hágalo». Cuando la Sra. de Gutiérrez Ruiz señaló que, además, le habían robado documentación personal y objetos de valor, aún así, no le quisieron tomar la denuncia. Al conserje del Hotel Liberty tampoco le fue recibida la denuncia del secuestro de Michelini, manifestándosele en la comisaría como explicación de la negativa que «se les había informado que en las inmediaciones se estaban efectuando diversos operativos conjuntos y el que se denunciaba podía ser uno de ellos…».
A los efectos de dejar consignado el robo de los documentos personales, los familiares debieron conformarse con poner en conocimiento de las autoridades su «extravío», lo que permitió, en el caso de la Sra. de Gutiérrez Ruiz, que enviara sendos telegramas al entonces Presidente Videla, al Ministro del Interior General Harguindeguy, al Jefe de la Policía y a los comandantes de las tres Armas.
En los días posteriores al secuestro, organizaciones internacionales y religiosas y muchos gobiernos efectuaron una campaña de presión internacional por la liberación de las personas secuestradas. La respuesta del gobierno argentino fue que «en ciertos casos no existen las respectivas denuncias ante las Comisarías de la Capital Federal» (cf. Claudio Trobo, ob. cit.). Por su parte, el embajador uruguayo en Argentina, Gustavo Magariños, no realizó ningún tipo de gestión ante el gobierno argentino a fin de determinar el paradero de los ciudadanos que se encontraban sujetos a su protección.
El 20 de mayo, el Ministro de Defensa de la Nación, Brigadier Mayor (R) José María Klix, manifestó a dos corresponsales extranjeros por separado, durante una recepción, que el secuestro de Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz «se trata de una operación uruguaya. Todavía no sé si es oficial o no» (cf. Claudio Trobo, ob. cit.).
El viernes 21 de mayo por la noche, un periodista de «La Opinión» tomó conocimiento de que la Policía Federal habría encontrado en la intersección de las avenidas Perito Moreno y Dellepiane un automóvil con cuatro cadáveres. Debido a la sospecha de que podría tratarse de Gutiérrez Ruiz y Zelmar Michelini, amigos de las familias se dirigieron a la mencionada dirección. Sin embargo, allí no encontraron nada.
Conforme surge del informe de la Comisión Investigadora parlamentaria uruguaya: «Esta insensibilidad de las autoridades llegó, sin embargo, a tal grado que el 22 de mayo de aquel año, una hija de Michelini y la Sra. de Gutiérrez Ruiz debieron labrar ante escribano público actas de Manifestación, Protesta y Notificación con una prolija denuncia de los hechos delictuosos…». Los domicilios de las víctimas no fueron visitados por las autoridades en los días siguientes y nunca más lo serían, con el objeto de relevar las múltiples huellas digitales que el personal que había actuado en el operativo había dejado.
El sábado 22 la Policía Federal emitió un comunicado en el que señalaba que «… el día de ayer (21) siendo las 21.20, en la intersección de Perito Moreno y Dellepiane, fue hallado un vehículo marca Torino coupé, color rojo, abandonado. En el interior del mismo se encontraba el cadáver de una persona de sexo masculino, e inspeccionado el baúl del rodado se hallaron otros tres cadáveres. Las pericias realizadas permitieron establecer la identidad de tres de ellos: Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruiz y Carmen Barredo, concordando los occisos con los mencionados en los panfletos hallados en el interior del rodado, en los que una agrupación subversiva se adjudicaba la autoría del hecho. Los cadáveres presentaban varios impactos de bala y sus cuerpos se hallaban maniatados…» (cf, Claudio Trobo, ob. cit.).
Entre dos y tres días después del secuestro, Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz fueron asesinados. Los cuerpos fueron hallados en un automóvil Torino, Sedán, año 1975, sin matrícula abandonado. Uno de los cadáveres se encontraba en el asiento trasero, los otros tres en el baúl del automóvil.
Los otros dos cuerpos pertenecían William Whitelaw y Rosario del Carmen Barredo, uruguayos refugiados en Buenos Aires con sus tres hijos. William Whitelaw, Rosario Barredo y sus hijos habían sido secuestrados el 13 de mayo de 1976, en un procedimiento similar a los relatados, en su domicilio en la calle Matorras 310.
Todos los cadáveres mostraban marcas de las torturas a las que habían sido sometidos, tales como costillas fracturadas, contusiones, hematomas, huesos rotos del cráneo y meninges desgarradas. De los informes periciales y autopsias, surge que fueron asesinados por disparos en el cráneo a corta distancia. Según dichos informes las cuatro personas fueron asesinadas el día jueves 21 de mayo.
Algunos sobrevivientes del centro clandestino de detención conocido como «Automotores Orletti» entre ellos Margarita Michelini, hija de Zelmar- afirman en sus testimonios haber visto la máquina de escribir portátil de Zelmar Michelini, en dicho centro. Está comprobado tanto en el Informe «Nunca Más» de la CONADEP como en las causas judiciales que le siguieron, que dicho lugar fue un centro de operaciones para las acciones coordinadas de las fuerzas armadas uruguayas y argentinas en el marco del llamado Plan Cóndor.
«Automotores Orletti», se ubicaba en la calle Venancio Flores 3519/21, esquina Emilio Lamarca, de Buenos Aires. El local en el que funcionó «Automotores Orletti» fue alquilado el 1° de junio de 1976 por dos integrantes de la SIDE Felipe Salvador Silva y Julio César Cartels. Existen sospechas de que Julio César Cartels sea el alias de Julio César Casanova Ferro o viceversa. En tanto que Juan Rodríguez y Eduardo Alfredo Ruffo se constituyeron como garantes de los inquilinos en el mencionado contrato de alquiler (cf. surge de la causa «Rodríguez Larreta Piera, Enrique s/ Querella» nº 42335 bis, que tramitó en el Juzgado Criminal y Correccional Federal Nº 3.). Los garantes constituyeron domicilio legal a los efectos del mencionado contrato en la calle Bacacay 4232.
Es necesario destacar que el accionar de las fuerzas de seguridad relatado en párrafos anteriores ha sido probado por la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal de la Capital Federal, en la Causa 13: ‘Otra de las características comunes, era que tales operaciones ilegales contaban frecuentemente con un aviso previo a la autoridad de la zona en que se producían, advirtiéndose incluso, en algunos casos, el apoyo de esos gr
upos armados. El primer aspecto de la cuestión se vincula con la denominada ‘AREA LIBRE’, que permitía se efectuaran los procedimientos sin la interferencia policial, ante la eventualidad de que pudiera ser reclamada para intervenir» (causa 13, fs. 28.356 vta.).
En el testimonio aportado, el día miércoles 31 de marzo de 2004 ante el Juez Penal de 11° Turno de Uruguay, Dr. Roberto Timbal, el Dr. Alberto Zumarán confirmó, una vez más, la información recibida del Obispo de Uruguay de aquella época Monseñor Partelli, hoy fallecido, dada a él por el Brigadier Paladini, también fallecido, sobre la decisión del Consejo de Seguridad Nacional (COSENA) de eliminar a estos legisladores (Michelini y Gutiérrez Ruiz). El COSENA era el órgano de dirección política de la dictadura uruguaya. Lo integraban los ministros de los principales ministerios de Uruguay, entre ellos el de Defensa, el de Interior y el de Relaciones Exteriores, así como por los comandantes de cada fuerza (Ejército, Armada y Aviación) y estaba presidido por el propio Presidente de la República Juan María Bordaberry. Zumarán a la vez, comentó lo que el Dr. Raúl Alfonsín les transmitió de su conversación con el Ministro del Interior General Albano Harguindeguy.
Asimismo, en declaraciones al periodista uruguayo Emiliano Cotelo en el programa Perspectiva de radio El Espectador, el día jueves 1° de abril de 2004, el Dr. Alberto Zumarán afirmó:
«E.C: ¿Esa información que usted tiene se vincula con una presunta reunión del Consejo de Seguridad Nacional (COSENA) de la época, que habría tratado la situación de Michelini y Gutiérrez Ruiz en Argentina, y eventualmente también habría resuelto qué hacer con ellos? Sobre eso se ha hablado mucho, se ha rumoreado, se ha especulado mucho.
A.Z: Exactamente. Yo tuve información entonces. Lo que puedo decir públicamente es lo que dijo Alfonsín. Pasaron dos o tres días desde que Zelmar y el Toba fueron secuestrados antes de que los mataran, y en esos días a pedido de Wilson, que estaba en una embajada- se pidió a Alfonsín que fuera a ver al Ministro del Interior de la época, cuyo nombre no recuerdo (N. de R. General Albano Harguindeguy). En ese momento sólo sabíamos que estaban secuestrados o detenidos, pero no sabíamos su final espantoso. Pero en esa reunión con el Ministro del Interior del régimen militar argentino surgió claramente, según la expresión de Alfonsín, que habían sido requeridos porque el gobierno uruguayo les había dicho que eran subversivos, que estaban haciendo desórdenes y desastres. Esa fue su expresión según un testigo que…Está claro que no fui yo quien oyó esto, pero es un testigo de primerísimo nivel como el ex presidente Alfonsín».
4. AUTORÃA
Resulta claro que los autores de los homicidios, cometidos en forma atroz, cruel y de manera aberrante, encontrándose las víctimas en total indefensión precedido de la privación ilegítima de la libertad y crueles torturas , fueron funcionarios de las fuerzas armadas, fuerzas policiales, de seguridad y de inteligencia, tanto argentinas como uruguayas.
Como hemos mencionado, Margarita Michelini pudo identificar la máquina de escribir de su padre en el CCD «Orletti». La existencia de objetos personales pertenecientes al Senador Michelini robados en el momento de su secuestro en dicho centro clandestino permite suponer que las mismas personas que llevaron adelante el operativo el 18 de mayo de 1976, luego cumplieron funciones en «Orletti». Así lo sostuvo la Cámara Federal en la Causa 13 al señalar que existía una «íntima conexión» entre las actividades llevadas a cabo en el CCD «Automotores Orletti» y los delitos de los que fueron víctimas William Whitelaw, Rosario del Carmen Barredo de Schroeder, Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz (conf. «La Sentencia», caso N° 242, pág. 94).
Como se verá a continuación, y conforme señala el Informe «Nunca Más», en dicho centro clandestino el personal argentino destinado a cumplir tareas allí trabajaba en conexión con el Ejército uruguayo.
Por todo lo relatado hasta ahora resulta claro que el asesinato del senador Zelmar Michelini y el diputado Héctor Gutiérrez Ruiz consistió en una operación conjunta entre las fuerzas de seguridad e inteligencia de Argentina y de Uruguay. En este sentido, venimos a formular una querella criminal contra:
AUTORES DE NACIONALIDAD ARGENTINA:
* Harguindeguy, Eduardo Albano. General. A cargo del Ministerio del Interior.
* Súarez Mason, Carlos Guillermo. Jefe del I Cuerpo del Ejército del cual dependía el CCD «Orletti».
* Olivera Rovere, Jorge. Segundo Comandante del Cuerpo I de Ejército. General de Brigada.
* Terrile, Roberto Oscar, Coronel Retirado. Subsecretario de Inteligencia del Estado «A».
* Tepedino, Carlos Alberto Roque, Coronel Retirado. Director de Inteligencia Interior de la SIDE (Dirección II), entre 1975 y 1977.
* Michel, Carlos Alberto o Carlos Francisco, a cargo de la Dirección III de la SIDE.
* Visuara, Teniente Coronel, a cargo de la OT 1 desde septiembre de 1976.
* Salvadores, Washington, Mayor. Segundo Jefe OT 1.
* Cabanillas Eduardo Rodolfo, subjefe de la OT 18.
* Ruffo, Eduardo Alfredo, encargado del Centro Clandestino de Detención de «Automotores Orletti». Garante en el contrato de locación de «Orletti».
* Rodríguez, Juan, cuya Libreta de Enrolamiento es la nº 2.958.947, conforme surge del contrato de locación del inmueble en el que funcionó «Automotores Orletti».
* Albarracín, César Estanislao. Integrante del Centro Clandestino de detención «Automotores Orletti».
* Silva, Felipe Salvador. Integrante del Centro Clandestino de detención «Automotores Orletti» y locatario del inmueble, cédula de identidad Nº 4.854.254, según surge del mencionado contrato.
* Cartels, Julio César. Integrante del Centro Clandestino de detención «Automotores Orletti» y locatario del inmueble, cédula de identidad Nº 4.568.410, según surge del mencionado contrato. Es posible que Cartels sea el alias de Julio César Casanova Ferro o viceversa, para el caso de que así no sea se investigue la responsabilidad penal de ambos en los hechos relatados.
* Escobar, Rúben Hector, Integrante del Centro Clandestino de detención «Automotores Orletti».
* Escobar , Enrique Osvaldo. Integrante del Centro Clandestino de detención «Automotores Orletti».
* García Tezanos Pinto, Marta Susana. Integrante del Centro Clandestino de detención «Automotores Orletti».
* Furci, Miguel Angel. Integrante del Centro Clandestino de detención «Automotores Orletti».
* Martínez Ruiz, Honorio Carlos. Alias Honorio Carlos Muñoz Ríos y «Pájaro». Integrante del Centro Clandestino de detención «Automotores Orletti».
* Guglielminetti, Raúl Antonio. Integrante del Centro Clandestino de detención «Automotores Orletti».
* Mora, Javier. Integrante del sector inteligencia del Centro Clandestino de detención «Automotores Orletti».
* Rauch, Antonio. Integrante de la OT nº 1 y cumplió funciones en el Centro Clandestino de detención «Automotores Orletti».
* Fosa, Capitán del Ejército. Fue el nexo entre la OT 18 y el Primer Cuerpo del Ejército.
* Capelo, Horacio, trabajó como armero en el Centro Clandestino de detención «Automotores Orletti».
* Moltero, Hugo. Integrante del sector inteligencia del Centro Clandestino de detención «Automotores Orletti».
* Antich Mas o Antishmás, Antonio, alias «Uto». Personal inorgánico de la SIDE destinado a «Automotores Orletti».
* Sola, Marcelo. Personal inorgánico de
la SIDE destinado a «Automotores Orletti».
* Rico, Ricardo Roberto. Personal inorgánico de la SIDE destinado a «Automotores Orletti».
* Canaris, Julio. Personal inorgánico de la SIDE destinado a «Automotores Orletti».
* Enciso, César Alejandro, alias «Pino-Ríos» Personal inorgánico de la SIDE destinado a «Automotores Orletti».
* Personas cuyos alias son Cornalito, Cri Cri o Kris Kris, Don Din, El Capi, Gallego, Gaona, Gastón, Grumete, Igor, Japonés, Joe, Julio, Loco Alfredo, Luis o Luisito, Paco, Paisano, Pati, Payo, Pericles, Ricardo, Pajarovich, Puma, Quino o Kino, Ricardo, Ronco, Tordo, Yiyo, Yuto, Zapato.
AUTORES DE NACIONALIDAD URUGUAYA:
* Bordaberry, Juan María. Ex Presidente de la República Oriental del Uruguay.
* Blanco, Juan Carlos. Ministro de Relaciones Exteriores de la República Oriental del Uruguay.
* Cardozo, José D. Entonces Jefe del Estado Mayor Conjunto uruguayo.
* Vadora, Julio César. Comandante en Jefe del Ejército uruguayo.
* Alvarez Armelino, Gregorio Conrado. A Cargo de la Región Militar IV.
* Paladini, Dante. Comandante en Jefe de la Aviación uruguaya.
* González Ibargoyen, Víctor. Comandante en Jefe de la Armada de Uruguay.
* Linares Brum, Hugo. Ministro del Interior de la República O. del Uruguay.
* Ravena, Walter. Ministro de Defensa de la República O. del Uruguay.
* Ramas Pereira, Ernesto Avelino. Integrante del Departamento II del Servicio de Información de Defensa (SID).
* Silveira Quesada, Jorge, alias «pajarito», «chimichurri». Integrante del Departamento II del Servicio de Información de Defensa (SID).
* Ramirez, Guillermo. Integrante de las Fuerzas Armadas o de la Policía de la República O. del Uruguay.
* Arab Fernández, José Ricardo, alias «el turco». Capitán.
* Rodríguez Buratti, Juan Antonio.
* Gavazzo Pereira, José Nino. Jefe operativo del personal militar uruguayo en Orletti.
* Cordero Piacentini, Manuel Juan. Personal militar uruguayo que cumplía funciones en «Automotores Orletti».
* Martínez, Enrique. Integrante del Servicio de Información de Defensa que cumplió funciones en «Automotores Orletti».
* Medina Blanco, Ricardo José, alias «conejo». Personal de las fuerzas de seguridad uruguayas que cumplía funciones en «Automotores Orletti».
* Matto Narbondo, Pedro Antonio, alias «el burro». Según un testimonio brindado ante la Comisión Investigadora de la Cámara de Representantes de la República Oriental del Uruguay, habría viajado a Buenos Aires junto con Manuel Juan Cordero Piacentini y ambos fueron a buscar a William Whitelaw, Rosario del Carmen Barredo de Schroeder, Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz del lugar donde se encontraban secuestrados y los habrían asesinado.
Ello, sin perjuicio de todas aquellas personas que, a partir de la investigación emprendida por V.S., resultaren autores, cómplices o encubridores de los hechos relatados; ya que resulta claro que además de las personas mencionadas en los párrafos anteriores, existen otras personas que participaron de los hechos denunciados en distintos grados.
Conforme surge de la sentencia dictada el 9 de diciembre de 1985 por la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal de la Capital Federal contra los ex comandantes de las Juntas Militares, el personal jerárquico tuvo conocimiento del plan criminal. En este sentido, solicitamos a VS que investigue la responsabilidad que pudo caberles a quienes serían responsables como autores mediatos o instigadores de la desaparición forzada, las torturas y el fusilamiento de Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz.
Investigaciones judiciales posteriores a los hechos narrados, demuestran que la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) habría creado la OT 18 con dos bases operativas: la primera ubicada en la calle Bacacay y la segunda sita en la calle Venancio Flores, ambas en esta Capital Federal. Un rasgo particular de ambos centros clandestinos es que estaban a cargo de las mismas personas y dependían de una doble cadena de mandos militares que se entrecruza para confundirse en la cúspide representada por la Junta Militar.
1) Cadena Directa: En el exhorto realizado el 21 de junio de 2001 por el juez Canicoba Corral, en el marco de la causa nro. 13.445/1999, caratulada «Videla Jorge Rafael y otros s/ Privación Ilegal de la Libertad Personal», se analiza la interrelación existente entre funcionarios del ejército uruguayo y el personal del centro clandestino de detención «Automotores Orletti». Dentro de las pruebas analizadas por el magistrado en dicha resolución, se encuentran las declaraciones testimoniales de diversos integrantes de la SIDE (en el marco del sumario que fuera instruido en el año 1977 por el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, Comando de la cuarta Brigada de Infantería Aerotransportada, Letra 417 nro. 0035), que dan cuenta del organigrama de responsabilidades del mencionado centro.
Del análisis de dichas declaraciones es posible concluir que el centro clandestino de detención «Automotores Orletti» estaba a cargo de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE). En ese entonces, la Secretaría dependía orgánicamente de la Presidencia de la Nación. En la Directiva Nº 404/75, «Lucha contra la subversión», emanada del Comandante General del Ejército (fechada – octubre de 1975), se estableció en su punto 3c) que la Secretaría de Informaciones del Estado estaba bajo control funcional del Comandante General del Ejército.
En el momento de los hechos, el Secretario de Inteligencia del Estado era el fallecido Gral. Otto Carlos Paladino. El Subsecretario de Inteligencia del Estado «A», era el Cnel. Roberto Oscar Terrile.
De la subsecretaría dependían, al menos, 3 Direcciones. La Dirección de Inteligencia Interior (Dirección II), cuyo Jefe era el Cnel. Carlos Alberto Roque Tepedino. La Dirección III que se encontraba a cargo de Carlos Alberto (o Carlos Francisco) Michel o Mitchel. Esta Dirección tenía a su cargo el Departamento de Operaciones Tácticas I (O.T. 1), que estuvo a cargo, primero, del Vicecomodoro Guillamondegui y, posteriormente, del Teniente Coronel Visuara. El segundo en la cadena de mandos en la OT 1 era Washington Salvadores. Por orden del General Paladino, bajo dependencia de la OT 1, se creó una base operativa que se denominó OT 18 y se encontraba a cargo del Capitán Calmón (fallecido). La tarea de la OT 18 era efectuar la actividad operacional antisubversiva de la SIDE.
La OT 18 contaba con personal orgánico e inorgánico de la SIDE.
Al mismo nivel jerárquico que el Capitán Calmón, se encontraba el Jefe operativo del personal inorgánico, que era el fallecido Aníbal Gordon y contaba con numeroso personal contratado a su cargo. Entre estas personas se encontraban: Antonio Antich Mas, Marcelo Sola, Ricardo Roberto Rico, Julio Canaris, César Alejandro Enciso, Osvaldo Forese (fallecido) y personas que no han sido identificadas salvo por sus alias como: Cornalito, Cri Cri o Kris Kris, Don Din, El Capi, Gallego, Gaona, Gastón, Grumete, Igor, Japonés, Joe, Julio, Loco Alfredo, Luis o Luisito, Paco, Paisano, Pati, Payo, Pericles, Ricardo, Pajarovich, Puma, Quino o Kino, Ricardo, Ronco, Tordo, Yiyo, Yuto, Zapato
Conforme surge de la causa nro. 13.445/1999 antes citada, en la cadena de mandos, luego de Calmón, y en la órbita del personal orgánico, se encontraba el Subjefe de la OT 18, que era el Capitán de Caballería D. Eduardo Rodolfo Cabanillas. Según las declaraciones analizadas por el magistrado de dicha causa, la OT 18 contaba con dos bases, una en la calle Bacacay y otra en Venancio Flores (Automotores Orletti) y ambas se encontraban desactivada
s a fines de noviembre de 1976. Las personas pertenecientes orgánicamente a la SIDE que se encontraban a cargo de «Automotores Orletti» eran Juan Rodríguez y Eduardo Alfredo Ruffo. En tanto que los agentes que se encontraban destinados a la OT 18 serían: César Estanislao Albarracín, Felipe Salvador Silva, Julio César Cartels, Rúben Héctor Escobar, Enrique Osvaldo Escobar, Marta Susana García Tezanos Pinto, Miguel Angel Furci, Honorio Carlos Martínez Ruiz, Raúl Antonio Guglielminetti (alias «Guastavino»), Javier Mora, Antonio Rauch, Capitán del Ejército Fosa (alias «Arroyo» y «Tumba»), Horacio Capelo, Hugo Moltero (alias «Rubio»).
Como fuera mencionado anteriormente, el local en el que funcionó «Automotores Orletti» fue alquilado por dos integrantes de la SIDE Felipe Salvador Silva y Julio César Cartels. Existen sospechas de que Julio César Cartels sea el alias de Julio César Casanova Ferro o viceversa. En tanto que Juan Rodríguez y Eduardo Alfredo Ruffo se constituyeron como garantes de los locatarios en el mencionado contrato de alquiler (conf. surge de la causa «Rodríguez Larreta Piera, Enrique s/ Querella» nº 42335 bis, que tramitó en el Juzgado Criminal y Correccional Federal Nº 3). Los garantes constituyeron domicilio legal a los efectos del mencionado contrato en la calle Bacacay 4232.
Los operativos que debían realizar los integrantes de la OT 18 eran establecidos por la labor de inteligencia que efectuaba el Departamento de Contrainteligencia. Este departamento se encontraba a cargo del fallecido Coronel Retirado Juan Ramón Nieto Moreno, desde el 20 de enero de 1975 hasta el 8 de octubre de 1977. Las operaciones a realizar eran elevadas desde el Departamento de Contrainteligencia a las Direcciones II y III de la SIDE. Estas Direcciones retransmitían las órdenes al Departamento Operaciones Tácticas I y ésta, a su vez, a la OT 18.
Existen numerosos testimonios que dan cuenta de la presencia de personal de las fuerzas represivas de la República Oriental del Uruguay en «Automotores Orletti». Así, en la causa «Rodríguez Larreta Piera, Enrique s/ Querella» nº 42335 bis, que se tramitó en el Juzgado Criminal y Correccional Federal nº 3, se comprobó la coordinación entre las fuerzas armadas argentinas y uruguayas en el mencionado CCD, a partir de los testimonios de numerosos exiliados uruguayos que fueron secuestrados en Argentina y llevados clandestinamente a Uruguay.
2) Cadena Territorial: Debido al sistema represivo implementado por el Terrorismo de Estado, la responsabilidad territorial última recaía en todos los casos en la Junta de Comandantes. Ãsta a su vez, dictaba las órdenes que eran transmitidas al Estado Mayor Conjunto, cargo que fue ocupado por el fallecido Roberto Eduardo Viola. La Jefatura II estaba a cargo del fallecido general de división retirado Carlos Alberto Martínez que, a su vez, era el órgano de Inteligencia del Estado Mayor General del Ejército.
«Automotores Orletti» se encontraba dentro del ámbito del Primer Cuerpo del Ejército, cuya comandancia era ocupada por Carlos Guillermo Súarez Mason. Raúl Antonio Guglielmineti en su indagatoria en el marco del expediente Nº 14.216/03 caratulado «Súarez Mason y otros s/ privación ilegítima de la libertad..» señaló haber recibido órdenes del Primer Cuerpo del Ejército (fs. 2744 del mencionado expediente). De allí que pueda inferirse la existencia de una relación entre el Primer Cuerpo del Ejército y el mencionado centro clandestino de detención. La subzona Capital Federal, a cargo del Segundo Comandante del Cuerpo I de Ejército, estaba a cargo del General de Brigada Jorge Olivera Rovere. El área correspondiente al centro clandestino de detención era el Area V, a cargo del Grupo de Artillería de Defensa Aérea 101, sito en Ciudadela, cuyo comandante (desde octubre de 1974 hasta noviembre de 1976) era el fallecido Coronel Jorge Alberto Muzzio.
En el momento en que el general Eduardo Albano Harguindeguy se encontraba a cargo del Ministerio del Interior, en la Zona I se crearon cuatro «grupos de tareas operativos» con jurisdicción dentro del área de competencia original del Cuerpo I de Ejército. El GT 1 estuvo integrado por personal del Ejército y la SIDE, así como de la Policía Federal Argentina (PFA) y la Superintendencia de Seguridad Federal (SSF), dependientes del Ministerio del Interior. Efectivos de esas fuerzas participaron en las actividades represivas relativas al CCD Orletti.
5. AUTORIZACIÃN
Por la presente, autorizamos a Julieta Parellada (DNI: 92.714.558) y a Natalia Federman (DNI: 92.700.712) a compulsar el expediente, extraer fotocopias, y realizar todos aquellos trámites necesarios para ejercer la prosecución de las presentes actuaciones.
6. PRUEBA
Se tenga por acompañada la siguiente documentación:
Anexo 1: certificados de nacimiento de Elisa Lucía, Margarita María, Luis Pedro; Isabel Clara; Zelmar Eduardo; Cecilia Sofía; Rafael Eugenio; Felipe Raúl; Graciela Cesalpina; Marcos Sebastián Michelini Delle Piane y de Juan Pablo; Facundo Miguel; Magdalena Sara y Mateo Leandro Gutiérrez Rodríguez.
* Anexo 2: certificados de matrimonio de Zelmar Michelini y Elisa Delle Piane Iglesias y de Héctor Gutiérrez Ruiz y Matilde Rodríguez Larreta.
* Anexo 3: Copia del libro Asesinato de estado. ¿Quién mató a Michelini y Gutiérrez Ruiz?, Claudio Trobo, Ediciones del Caballo Perdido, noviembre de 2003, Montevideo, Uruguay. Sobre el documento que se agrega en copias, solicite se libre oficio al organismo editor, a los efectos de que remitan un original de las mismas.
7. PETITORIO
Por todo ello, respetuosamente pido a V.S.:
1. Se tenga por presentada esta querella, por denunciado el domicilio real y por constituido el procesal;
2. Nos tenga por parte querellante en la causa que se inicia;
3. Dé comienzo formal al procedimiento;
4. Haga lugar a las pruebas ofrecidas y ordene su producción.
5. Provea la autorización prevista en el apartado 5.
6. Se cite a prestar declaración indagatoria a quienes resulten autores, cómplices o partícipes necesarios de los delitos que se denuncian y oportunamente dicte el procesamiento de quienes resulten responsables de los hechos aquí denunciados, así como de todos aquellos hechos que surgiesen con el correr de la investigación.
Señor Juez, estos hechos de desaparición forzada, tortura y homicidio agravado en el marco del terrorismo de Estado de las dictaduras militares bajo la coordinación represiva del Plan Cóndor, constituyen inequívocamente delitos de lesa humanidad que adquieren especial relevancia por ser las víctimas representantes legítimos del pueblo uruguayo. Impone un mayor compromiso en la búsqueda de la verdad y la justicia; que el sólo transcurrir del tiempo no mitigará.
Decidir y proveer de conformidad que,
SERÃ JUSTICIA
Elisa DELLE PIANE DE MICHELINI
Matilde RODRIGUEZ DE GUTIERREZ RUIZ
Juan Pablo GUTIERREZ
Facundo Miguel GUTIERREZ
Magdalena Sara GUTIERREZ
Mateo Leandro GUTIERREZ
Elisa Lucia MICHELINI
Margarita MICHELINI
Luis Pedro MICHELINI
Isabel Clara MICHELINI
Zelmar Eduardo MICHELINI (h)
Cecilia Sofía MICHELINI
Rafael Eugenio MICHELINI
Felipe Raúl MICHELINI
Graciela Cesalpina MICHELINI
Marcos Sebastián MICHELINI
probará su responsabilidad?
uruguayo en Orletti.
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