Separatistas vascos votaron con rabia de haber sido el chivo expiatorio
No pudiendo votar a su coalición Batasuna, ilegalizada por la Justicia española, los militantes separatistas fueron llamados a depositar en las urnas un extracto de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: «Todos los pueblos tienen derecho a la libre determinación».
Militantes presentes en los 3.200 colegios electorales del País Vasco (norte) tienen la intención de contar en la noche del domingo estos votos nulos para medir la fuerza política de su movimiento.
«Es un voto que no es electoral, sino político», explica Joseba Alvarez, diputado del ex bloque de Batasuna en el parlamento regional vasco, que ahora se llama Sozialista Abertzaleak (SA).
«Nos han ilegalizado, pero el apoyo de la población está ahí», asegura, afirmando que en las últimas elecciones municipales, en 2003, el voto nulo fomentado por Batasuna supuso alrededor del 11%; de los sufragios en el País Vasco.
La prohibición de Batasuna, decretada por la justicia española por considerar que pertenece al entramado de la organización armada ETA, de la que es el brazo político, y su rechazo a condenar la violencia, es vista con frustración por los militantes independentistas.
Una frustración que creció tras las acusaciones del gobierno central después de los atentados del jueves 11 de marzo en Madrid, que consideró a ETA autora de la matanza de 200 personas.
«Hay una manipulación absoluta por parte de Madrid», denuncia Joseba Alvarez.
«El Partido Popular (ndlr: PP, derecha, en el poder) tiene miedo de perder la mayoría, así que acusa a los vascos. Se niega a aceptar la realidad cuando el mundo entero lo hace ya. Si el Partido Popular gana, entonces todo es posible, todo en el peor sentido del término», señala.
A las acusaciones del gobierno respecto a la masacre de Madrid, se añadió el sábado la muerte de un simpatizante separatista Angel Berroeta en Pamplona, luego de ser tiroteado por un policía fuera de servicio, en lo que parece una discusión de vecinos con connotaciones políticas.
«Las televisiones filmaron imágenes de los policías tratando de dispersar a porrazos a los familiares y amigos del difunto delante del tanatorio. Eso lo dice todo sobre esta policía y este Estado», declara con indignación a la AFP el dirigente independentista y portavoz de SA, Arnaldo Otegi, al salir de la cabina de voto.
Este domingo, los electores de San Sebastián acudieron a colegios electorales en calles llenas de pintadas vengadoras escritas en vasco: «Euskaldun bat eraila, polizia hiltzailea» («un vasco asesinado, policía asesina»), «herriak ez du barkatuko» («el pueblo no perdonará»), «Angel gogoan zaitugu» («Angel, no te olvidaremos»)…
Unos eslóganes que también estuvieron en la mañana de este domingo en boca de un centenar de jóvenes militantes separatistas que recorrieron el casco histórico ondeando «ikurriñas», banderas vascas rojas, verdes y blancas, a la que colgaron crespones negros en señal de duelo.
Los peatones tomaron esta manifestación con total indiferencia: aparte de estos excesos de rabia, la jornada electoral se desarrolla en la mayor de las calmas.
En Vitoria, capital política del País Vasco, la palabra «ofendido» es la más utilizada por los vascos abordados junto al colegio electoral del Centro Aldave, para calificar la rápida acusación contra ETA por parte del gobierno.
«Estoy cabreado», explica Jesús, empresario de 56 años, que como la mayor parte de los votantes no quiere dar su apellido, tras haber votado por «un partido nacionalista». Acusando a ETA, «se usa lo fácil, se criminaliza una idea, una raza, una cultura, al que hay que criminalizar es al asesino», dice.
A la salida de este colegio electoral situado en la confluencia de varios barrios muy diferentes -nacionalistas y conservadores especialmente- muchos habitantes comparten con Jesús la impresión de que la precipitada acusación contra ETA como autora de los monstruosos atentados de Madrid ha afectado a todo el pueblo vasco. *
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