Valentina fue liberada ayer en la mañana
Ayer, alrededor de las seis y media de la mañana, en Punta Gorda, en la rambla y Coímbra, donde está la discoteca New York, fue liberada por sus captores Valentina Simon Ferrari, la adolescente que había sido secuestrada el pasado 18 de diciembre. Caminando, absolutamente sola, la joven se dirigió hasta el domicilio de sus padres en Carrasco. Entre lágrimas y abrazos, terminaba una parte fundamental de esta historia.
El retorno de la joven, sana y salva, a su hogar sigue generando muchos misterios en su entorno, dudas que de ninguna manera han sido siquiera aclaradas por los investigadores ni por los familiares de la joven.
Veinte días atrás
La mañana del 18 de diciembre transcurría serenamente en el exclusivo barrio de Carrasco. Una joven salió temprano de su casa ubicada en la calle Yamandú Rodríguez 1342 conduciendo una scooter rumbo al norte, por la misma calle.
Había avanzado unos pocos metros cuando apareció una camioneta Fiat Fiorino blanca que, haciendo un giro imprevisto, se atravesó frente a la motocicleta de la muchacha, provocando un accidente. Pero no había sido un accidente más, aunque en primera instancia pudiera parecerlo.
Cuando un móvil de Radio Patrulla llegó al lugar, encontró la motocicleta de la muchacha abandonada y muy deteriorada. El primer detalle que observaron los funcionarios fue que no se veía sobre el asfalto el menor rastro de sangre. Al menos, eso aseguraba que la joven no había sido herida.
¿Quién es la muchacha?
El nombre de la joven es Valentina Simon Ferrari. Tiene 15 años y actualmente es estudiante del liceo Uruguayan American School.
Valentina es hija de Eric Simon, gerente general del ABN-Amro Bank cuya Casa Central está en Holanda, y su madre es la señora Adriana De Ferrari, una alta ejecutiva de una conocida empresa financiera nacional, líder en plaza, cuyo abuelo fuera su fundador. Actualmente los padres de Valentina están divorciados y la joven mantiene con ambos una relación acorde con la edad y la situación.
Fanática de «Black Cross»
Valentina es muy aficionada a la música, fanática de un grupo rockero no muy conocido del gran público: los «Black Cross». Los sigue en todos los toques, entre otras cosas, porque en ese grupo toca uno de sus hermanos.
La mañana del 18 de diciembre, cuando aconteció este hecho, la joven se dirigía al liceo a los efectos de rendir un examen. Es decir, no estaba cumpliendo una rutina diaria, por lo que quienes la habían secuestrado debían al menos tener conocimiento de que ese día y a esa hora pasaría por allí. Por lo pronto, esa fue la primera deducción que pudo sacarse a la luz de los hechos. La primera especulación de cientos de hipótesis.
Las primeras contradicciones
Un testigo en el momento del hecho dijo que en un principio la muchacha se levantó cuando el hombre salió de la camioneta y vino hacia ella, y hubo una especie de forcejeo entre ambos, pero nada de aquella violencia indicada de golpes de puño y puntapiés. Incluso se dijo que ni siquiera la muchacha gritó pidiendo auxilio ni cuando forcejearon ni cuando el hombre la llevó de la mano haciéndola subir a la camioneta por la puerta trasera. Pocas horas después pudo saberse que la muchacha se habría comunicado con una de sus amigas a través del sistema de texto digital de su teléfomo celular, diciéndole que la estaban secuestrando.
A este llamado habrían sobrevenido otros y todos mediante sistema de correo electrónico, emitidos según se supo desde distintos cybercafés de la ciudad.
Tanto las autoridades como los familiares optaron por un cerrado hermetismo.
Una intensa búsqueda
Aunque se afirmaba que los familiares no habían asentado ninguna denuncia sobre la desaparición de Valentina (ya que ésa sería una exigencia fundamental del o los plagiarios para que todo pudiese transcurrir en buenos términos), sin embargo, la Dirección de Investigaciones y la de Delitos Complejos dispusieron sus mejores hombres para llevar el caso.
La familia, por su parte, recibía desde Europa a un investigador proveniente de Holanda, experto en este tipo de situaciones y en seguridad de los altos ejecutivos de la empresa, quien inmediatamente se puso al frente de las tratativas. Se supo también que el ABN-Amro Bank, como otras tantas instituciones similares internacionales, cuenta con el respaldo de un seguro cercano a los tres millones de dólares para cubrir emergencias de este tipo en las personas de sus ejecutivos o en sus familiares directos.
Apareció la Fiat Fiorino
Habían pasado nueve días ya de la desaparición de Valentina y mientras supuestamente las fuerzas policiales de élite no dejaban rincón sin rastrillar, y en las rutas y accesos al país se buscaba la camioneta Fiat Fiorino blanca utilizada en el secuestro con fuertes contingentes armados, insólitamente, el vehículo más buscado en el Uruguay en los últimos años estaba estacionado en pleno barrio Cordón, en la calle Pablo De María y Chaná, apenas a una cuadra y algo de la Seccional 5ta. de Policía, jurisdicción del Distrito Sur, que se encuentra en Joaquín de Salterain entre Canelones y Charrúa.
Crecen los rumores
LA REPUBLICA titulaba el viernes 2 de enero en su primera página: «Habrían pedido U$S 2.500.000 por el rescate de Valentina». Y agregaba: «La familia pide prueba de integridad física de la adolescente que ya lleva 15 días desaparecida. Versiones indican que se habría acordado pagar una suma cercana a los 500 mil dólares. Se mantiene el hermetismo sobre el caso. Ni la familia ni el ministro Stirling han informado del hecho».
El 4 de enero, el titular de primera plana de LA REPUBLICA indicaba: «Falta sólo la prueba de vida para la entrega del dinero ya acordado. La familia de Valentina acordó ayer con los secuestradores». Finalmente, el 6 de enero, la tapa de LA REPUBLICA indicaba: «Los raptores demostraron tener un gran nivel de información sobre la familia de la joven. Los secuestradores exigen que el rescate por Valentina se pague fuera de Uruguay».Y agregaba en el acápite: «Cuando se cumple el décimo noveno día del secuestro de Valentina Simon Ferrari, allegados a la familia y a quienes llevan adelante las tratativas recibieron por parte de los secuestradores la exigencia de que la entrega del millonario rescate se haga efectiva fuera de Uruguay. El acuerdo entre las partes estaría ya prácticamente cerrado, por lo que solamente faltaría acordar los detalles finales, como por ejemplo lugar de pago y el momento y dónde será la entrega de la adolescente».
Una voz en el teléfono
El teléfono sonó en LA REPUBLICA más temprano que de costumbre. Desde el otro lado escuchamos una voz que nos dijo: «Liberaron a Valentina». Eran poco más de las ocho de la mañana del miércoles. La tensa vigilia había terminado para todos. Lo demás, es historia reciente, ya escrita o aún por definirse, pero historia al fin. *
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