Para Batlle fue «bien poca» la fuerza empleada en desalojo de liceos

El presidente Jorge Batlle dijo ayer que los estudiantes de Secundaria deberían realizar un plebiscito en toda ocasión en que se proponga la suspensión de los cursos. A su entender, “en un mundo en el que se piden plebiscitos todos los días para todas las cosas, me resulta exótico que justamente entre los jóvenes no se utilice un instrumento de esa naturaleza. Sería mejor para todos”.  

Respecto a los desalojos en los liceos 2 y 11 en la madrugada del sábado pasado, el presidente expresó que la desocupación por la fuerza era necesaria “después de 40 días, salvo que uno pensara que se iban a quedar todo un año”. Agregó que había visto el video dos veces, y que “fuerza, si se habla de fuerza, fue bien poca la fuerza”.  

En otro orden de cosas, el presidente del Consejo de Secundaria, Jorge Carbonell, se solidarizó con la situación de la directora del liceo N° 11 del Cerro, Lilián Aran, quien a su entender está siendo injustamente atacada.  

Carbonell dijo además que con un diálogo directo con los estudiantes, a partir del año que viene se pueden evitar conflictos como el del presente año. “Estoy pensando seriamente, como director general de Secundaria –indicó-, destinar un par de jornadas por mes, a partir de marzo del año que viene, para recibir a delegaciones estudiantiles que hagan el trámite de acuerdo con las normas que se establezcan a través de las direcciones, para que hagan sus planteamientos, y ver si hay alguna cosa que podamos atender sin necesidad de que ocurran las cosas que están ocurriendo ahora”. Agregó Carbonell que las ocupaciones se iniciaron “sin que los estudiantes hicieran absolutamente ningún planteamiento previo al Consejo de Educación Secundaria. Quizás sintieron que no había espacio. Vamos a darles espacio”.  

Por su parte, la consejera del Codicen Carmen Tornaría, manifestó su solidaridad con la directora Lilián Aran, a quien calificó de “excelente profesional y excelente persona, con una brillante trayectoria”, y consideró como muy injusto el trato que se le está dando en lo personal a la educadora. Se lamentó de que Aran aparentemente estuviera en una situación que le impidiera moverse libremente por el Cerro. “Este es un país democrático –dijo Tornaría- y uno puede vivir y trabajar donde quiere o donde puede. Pero de ninguna manera va a regir la impunidad para que unos ciudadanos le marquen el territorio a otros ciudadanos”.  

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