El combate con Archie Moore

Ese 12 de setiembre de1953 apenas subió al ring ya sentía la ansiedad de estar frente al gran campeón americano de los pesos pesados, Archie Moore.

El Luna Park de Buenos Aires se venía abajo con 30 mil personas y los críticos de boxeo afirmaban que estaban ante el combate más interesante de la época. Hoy, después de casi cincuenta anos de aquella noche, el relato se mezcla con los recuerdos del cuadrilátero y el abrazo, después del combate, de Juan Domingo Perón en una reunión en Casa Rosada.

«Perón (presidente de Argentina) me dijo que uno de los objetivos de su gobierno era impulsar al boxeo y convertirlo en un deporte de primer nivel. Era un tipo muy bien. Recuerdo su abrazo y su reconocimiento».

Diez rounds

Desde el instante en que tocó la campana, Archie Moore tuvo la iniciativa y el manejo de la pelea en todo momento aunque Dogomar le pegaba de contragolpe, manejaba bien la izquierda pero confiesa que sus golpes eran tan inútiles para derribar al gran campeón como pegarle a una pared. En su fuero íntimo sabía que era muy difícil derrotar a Moore pero le sobraban valentía, ganas de intentarlo y de conseguir como victoria el privilegio de ser su contrincante por diez rounds. Casi enseguida de iniciado el octavo round, Dogomar cayó a la lona, con un golpe en la nuca, pero se levantó al conteo ocho del juez.

Al recordar ese instante crítico de la pelea, Dogomar dice:» Yo sé que Achie estaba enojado porque en esa oportunidad no me pudo voltear ni pegar como él quería.

Después me dio una sucesión de golpes cortos hasta que logró tirarme. Mientras estaba en el piso sentía la palma de la mano del juez cerquita de mi oído. Ya estaba cansado, pero antes que llegara a los nueve me levanté como pude y empezamos un cuerpo a cuerpo hasta que terminé el round. Cuando me fui al rincón Francisco Costanzo –mi director técnico– me ofreció terminar la pelea, pero insistí en seguir. No quería darme por vencido. A partir de ahí vinieron mis momentos más dramáticos porque aunque intentaba evitarlo, Moore me pegaba muy duro».

El saldo visible de esa pelea fue para Dogomar una hemorragia nasal, un moretón en el ojo y alguna lesión interna. En aquel momento no sabía que la pelea con el mejor del mundo marcaría sus 16 anos de carrera y convertiría esa derrota en un triunfo. «Para mí haber peleado con un peso pesado como él, que fue una gloria a escala mundial, significó un privilegio y un orgullo. Hubo muchos rumores, decían que me habían destrozado pero no fue para tanto.

Me acuerdo que prepararme para esa noche fue difícil, porque tuve que aumentar de peso y reforzar el entrenamiento durante mucho tiempo pero hoy sé que valió la pena». En esa recordada velada, el púgil uruguayo perdió de pie ante el gran campeón.

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