FUS rechazó planteo y denunció pérdida de dos mil puestos de trabajo

FEMI pronosticó recortes en la asistencia mutual

Consultado por LA REPUBLICA, Mogni dijo que trataría de establecerse un tope de prestaciones, dado que en la crítica situación de las mutualistas, los ingresos no cubren la totalidad de los servicios que otorgan. Para el dirigente, la integralidad tiene un costo que hoy no se cubre.

La posibilidad de que esto sucediera fue preanunciada por el mismo presidente de FEMI en el editorial de la revista de la gremial de los médicos del Interior. Allí se afirma: «Nos enfrentamos inevitablementa a un cambio profundo en el campo asistencial médico, que tanto desde el sector privado como el sector estatal de la salud se viene prolongando desde hace muchos anos y que nos ha hecho comenzar el 2000 con un escenario plagado de dificultades». Para Mogni, es innegable que el sector mutual está en crisis, no solamente por los aspectos contables, sino también por los estructurales, políticos, gestionarios».

«De ahí que a esta altura, todos los actores sabemos que algún precio deberemos pagar a tales efectos, y que no será posible mantener indemne todas las caracteristicas que definieron por mucho tiempo al sistema. Pero estamos absolutamente convencidos que más allá de los cambios en la estructura, la filosofía que la sustenta debe permanecer».

Indiferencia oficial

En el editorial se fundamenta la crisis del sector salud en general y del mutualismo en particular, en «la falta de una definición macropolítica que determinara un objetivo por encima de las actuales realidades». Todo ello, «fruto de una perspectiva que sólo avizoró al sector por los problemas o por las ventajas políticas que le ocasionaba, sin adoptar actitudes de verdadero compromiso» .

Según el dirigente, la falta de voluntad política y la esclerosis y descomposición de las mismas estructuras que hicieron posible lo anterior, condujo a que la única solución fuera «una alternativa lobbystica que es la que sigue dando los mayores resultados».

Otro de los factores negativos desarrollados por la ausencia de políticas de salud es: «La competencia que se ha dado en nuestro país, donde no existen acreditaciones o calificación de instituciones ni de profesionales en lo que tiene que ver con los niveles de calidad». Por el contrario, aquella «es exclusivamente una competencia de precios y de campanas de promoción. En general, se ha confundido calidad asistencial con inversión tecnológica o con nivel de complejidad».

Mogni sostiene que la propuesta de los que promueven este modelo se traduciría en una oferta franjeada para los diferentes compradores, «en una especie de shopping de la salud donde cada uno adquiriría lo que quiere (los menos) o lo que puede (los más) y como corolario, una disminución sustancial de los mínimos asistenciales que hoy goza la población. Como contrapartida una mucho mayor y más fuerte corporización de los cuerpos profesionales y de los poseedores del conocimiento tecnológico y una elitización de la atención de la enfermedad de acuerdo a las posibilidades económicas».

Tampoco omite una opinión sobre sus colegas montevideanos, «que se ha balcanizado en pos de objetivos corporativos, debilitando como consecuencia, un protagonista esencial en el proceso de cambio».

Malos administradores

Respecto a las acusaciones de ineficiencia, el presidente de FEMI manifestó que «si bien la misma no es óptima en todas las empresas, tampoco es tan deficitaria como se proclama. Por ejemplo, nadie ha podido desmentir que el producto que ofrece el sistema mutual uruguayo es el más barato del mundo. En otras palabras: ?qué se compra por U$S 55 en términos de asistencia en el escenario regional e internacional? Con un esquema de egresos de los cuales casi el 70% son remuneraciones personales, la posibilidad de mejora del perfil económico está fuertemente limitado».

Asimismo, destaca que se desvirtúa la realidad cuando se habla de la «enormidad» de recursos que el país destina a la salud: «en realidad cuando se dice que gastamos el 10% del PBI en asistencia médica, en los hechos eso significa U$S 550 por habitante por ano. Por lo tanto, para igualar el gasto por uruguayo a lo que gasta un habitante de un país de la Comunidad Europea, tendríamos que elevar aquel porcentaje a un 30 o un 40%».

En relación a la realidad de las cooperativas médicas del Interior, Mogni ejemplifica: «Con un promedio de 20 mil afiliados por IAMC, no es fácil imaginarse un escenario competitivo en el sentido positivo del término. Pero en ese interior coexisten con FEMI otras opciones autóctonas y foráneas, no hay ciudad que no tenga ‘sedes secundarias’ de alguna institución capitalina. Y lo ponemos entre comillas, pues la mayoría de ellas no cumple ni por asomo con los decretos vigentes».

Luego de referirse al empobrecimiento del Interior y a los atrasos en el pago de los servicios adquiridos por ASSE, finalmente, Mogni propuso efectuar un viraje en el sistema, respetando las bases sobre las que se ha construido, para ir despejando los factores negativos que el tiempo ha ido acumulando sobre el mismo (mayores gastos derivados de la inversión de la pirámide etárea, fuga de jóvenes y sanos e ingreso no pautado de la tecnología de alto costo). A su vez, en lo que respecta al modelo, es necesario pasar a un esquema de promoción y prevención de salud, relativizando la tendencia asistencialista y biologicista del actual».

Por su parte, el secretario general de la Federación Uruguaya de la Salud (FUS), Jorge Bermúdez, rechazó toda posibilidad de modificar los criterios mutuales establecidos en la ley 15.181, que establecen, en forma obligatoria, los principios de solidaridad intergeneracional e integralidad asistencial por una misma cuota para todos los afiliados. «No compartimos planteos destinados a recortar los paquetes asistenciales como forma de paliar la crisis, que trasladan a los usuarios las consecuencias del desfinanciamiento del sector».

Bermúdez destacó que varios derechos de los usuarios han quedado por el camino. Por ejemplo, «los enfermos costean su atención debido al valor que asumieron tiques y órdenes. El copago, que también incluye el pago de los exámenes paraclínicos para pacientes no internados, trepa hasta dos y tres veces el precio de la cuota». Denunció que «la mayoría de las empresas estableció cuotas diferenciadas por franja etaria, con un tope de edad (promedialmente 60 anos) para el ingreso a la IAMC. Para Bermúdez, es fundamental la intervención del Estado en el cuadro problemático del mutualismo, tanto para asegurar el cumplimiento de la ley como para evitar la caída de varias instituciones de asistencia. «La insensibilidad gubernamental ha hecho que desde 1998 se perdieran 2 mil puestos de trabajo».

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