Entre la pasión y el compromiso
Este año, los uruguayos se encontrarán con una particular Semana Santa, ya que se celebran los dos mil años del cristianismo. La Iglesia uruguaya asume esta celebración imprimiendo un rol de mayor protagonismo en nuestra sociedad.
Hoy, miles de feligreses asistirán a las parroquias e iglesias con ramos de olivo y laurel en sus manos, en representación de la entrada triunfal del «hijo de Dios» a Jerusalén. En el ritual católico del primer «domingo santo», se realizará la procesión y bendición de los ramos.
Los días santos que transcurrirán entre hoy y el miércoles, constituyen la preparación a los momentos más importantes de la semana: la última cena, la crucificación, la vigilia y la resurrección. Durantes estas jornadas, los fieles se preparan en retiros comunitarios, meditando acerca de la Palabra de Dios y concluyendo con la celebración del sacramento de la reconciliación.
El arzobispo de Montevideo, monseñor Nicolás Cotugno, celebrará hoy los actos en la catedral, partiendo la procesión a las 11 horas de la plaza Zabala.
En el marco de las celebraciones, monseñor Cotugno realizará el próximo miércoles santo una visita a asentamientos suburbanos de nuestra ciudad.
El jueves presidirá la Misa Crismal a las 10 horas. En horas de la tarde, a las 18 horas, tendrá lugar la Misa de la Cena del Señor, con un gesto especial del lavado de pies a doce ancianos.
El Viernes Santo, a las 15 horas, Cotugno presidirá la Celebración de la Cruz, para asistir posteriormente al tradicional Vía Crucis, a desarrollarse en la zona del Cerro, con partida desde Carlos María Ramírez y Grecia.
Tras la Vigilia Pascual -desde las 23 horas del sábado monseñor Cotugno consagrará el domingo de Pascua y anunciará la resurrección.
El arzobispo que invitó a preparar la semana a nivel personal, familiar y en pequeñas comunidades, manifestó que la consagración de la arquidiócesis a Cristo, además de simbolizar un regalo por sus dos mil años de existencia, implica la pertenencia y la dedicación de la iglesia local a Jesús. «En él confluyen todos los títulos y todas las advocaciones y expresa nuestra decisión de pertenencia, para que nos haga cada vez más transparentes a su presencia amorosa y dejarle vivir hondamente en nosotros para poder hacer presente en el hoy de nuestra historia y de nuestro pueblo, su solidaridad y misericordia, su verdad y su paz», fundamentó Nicolás Cotugno.
La Iglesia de Montevideo propuso no vivir la pasión de Cristo con distracción o dispersión, sino en forma intensa en un marco de recogimiento y oración. Según la publicación Montevideo Entre Siglos, «la pasión del Señor ha de ser vivida no sólo como un recuerdo del pasado sino como una actualización de la misma en los hermanos que sufren la miseria material y moral, la soledad y el abandono, la exclusión de este sistema».
El quincenario católico planteó una interpelación interna del creyente, a fin que de que no se mueva simplemente por una «compasión», sino por una actitud de solidaridad que suscriba compromisos.
La publicación formuló algunas recomendaciones a los católicos practicantes. Al respecto, dirigiéndose a los creyentes que habitualmente no militan, les recomendó «no sentirse incómodos», proponiéndoles participar activamente en las actividades de esta semana y específicamente en determinadas ceremonias litúrgicas. Al respecto, se cota concretamente el día de hoy –domingo de Ramos– y el Vía Crucis.
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