"A imagen y semejanza"
Al encontrarse con la prensa tras la reunión mantenida con la Comisión de Salud Pública del Senado, el prelado ironizó: «El hijo no es el valor supremo de la existencia. Si ello fuera así, yo sería un frustrado». Consideró que a la hora de legislar en torno a las técnicas de reproducción humana asistida, debe existir una ley civil y otra moral.
El religioso ingresó al órgano parlamentario de muy buen humor.
Ejemplo de ello es que cuando el senador Alberto Cid, que es el promotor de la norma en discusión, le preguntó si concurría solo, dijo: «Vengo con el ángel de la guarda y espero que también con el espíritu santo».
Cotugno manifestó que el proyecto de ley a estudio es muy trascendente y delicado. La opinión de la Iglesia, agregó, está dada a través de Juan Pablo II y la encíclica.
Evangelio vite
Recordó que en el documento papal se pone un particular énfasis en el valor trascendente que tiene la persona humana, «la cual no puede ser manipulada en ningún sentido. Forma parte de la dignidad de la persona el hecho de nacer en el contexto que Dios ha querido, en el contexto de la familia y del amor».
Si bien el religioso reconoció el derecho de la mujer de tener hijos opinó que «este hijo tiene que ser engendrado como persona humana, que está hecha a imagen y semejanza de Dios.
De aquí que todo lo que favorezca a esta realidad la Iglesia lo promoverá y lo apoyará». Rechazó toda restricción a este principio, «ya que se estarían sacrificando vidas humanas, cuando se está hablando de embriones que se pierden».
Monseñor Cotugno recordó que los medios de comunicación han informado que en determinados países hay más de 30 mil embriones congelados que no se van a poder utilizar. Al respecto se preguntó: «¿Qué se va a hacer con estos embriones que son personas humanas que ya están existiendo?».
Afirmó: «No se puede sacrificar esta posibilidad de vida en aras de satisfacer exigencias y deseos, los cuales pueden ser más que legítimos. Quizás esta es una postura dura, pero es sumamente respetuosa y promotora de los auténticos valores humanos». En su opinión, no se puede sacrificar a ninguna persona humana a favor de otra».
Cotugno reconoció que en el país existen ya técnicas de reproducción humana, estimando muy necesario que se legisle en esta materia.
No obstante, propuso «legislar teniendo en cuenta los valores fundamentales que van más allá de una ideología, una religión y una fe, porque son los derechos fundamentales de todo ser humano».
El prelado reconoció que el proyecto de reproducción humana asistida es un esfuerzo que tiende a superar patologías inherentes a la reproducción. No obstante, opinó que «hay límites que deben ser superados.
Finalmente, al ser interrogado sobre la reunión que mantendrá hoy el presidente Jorge Batlle con familiares de desaparecidos durante la dictadura, el arzobispo de Montevide consideró indispensanble la pacificación del país. Reiteró la disposición de la Iglesia a apoyar toda instancia que conduzca a lograr la paz entre los uruguayos.
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