Fustigó al neoliberalismo y reivindicó el humanismo del Jubileo

Sociólogo católico reclamó tierra y más justicia social

Finalizando las jornadas de reflexión ecuménica sobre Jubileo y Derechos Humanos, el sociólogo Pablo Guerra afirmó que 16 millones de personas perecerán en Africa en los próximos meses de no mediar una solución económica por parte de las naciones más ricas, formulando un llamado ante la creciente concentración económica en pocas manos.

El docente católico, quen tuvo activa participación en la elaboración del polémico documento de Pastoral Social, informó que en Perú, la mitad de la población subsiste con un ingreso de un dólar diario.

Estos indicadores cumplieron el propósito de contextualizar la función dentro del campo social y económico que tiene la institución del Jubileo, que busca favorecer a los sectores vulnerables de la sociedad.

Según el relato bíblico, se muestra a un Dios solidario con su pueblo que exige no pedir intereses «como el usurero» y compartir el pan con el hambriento, otorgar un techo al desprotegido y vestir al desnudo».

El Jubileo es instaurado a partir del mandato: «Declarar santo al ano 50 y proclamar la liberación para todos los habitantes de la tierra. Quien haya empenado la propiedad la recobrará, los esclavos regresarán a su familia. Este tiempo propicia un mecanismo de redistribución económica y anula la posibilidad de acumular en base a la descapitalización del prójimo», sostuvo el defensor de una economía con ética.

Esta corriente económica sustentada por la Iglesia Católica como alternativa al modelo neoliberal, fue propuesta por Juan Pablo II en 1987, como la salvación para América Latina.

A partir de la recomendación del Sumo Pontífice, la Economía de la Solidaridad fue extendiéndose en diversos ámbitos, adoptadas por movimientos populares y cooperativistas y se crearon cátedras en este sentido.

Su esencia consiste en rescatar prácticas económicas de la solidaridad y ejecutarlas de acuerdo a los valores que rigen una sociedad en particular.

Guerra consideró necesario incorporar la ética en la economía con un sentido humano, para contrarrestar las posiciones nocivas para la sociedad en su conjunto, pregonadas por los neoliberales que afirman que la economía es lo que es y no es conveniente mezclarla con otros valores.

Presentó otra posición radical de los pensadores neoliberales basada en antivalores, «en la que se trata de convencer que la economía funciona mejor si se deja llevar por nuestras posiciones egoístas».

Uno de los principales defensores del libre mercado, el austro-húngaro Federik Von Mises estableció que «la idea de que siempre es mejor cooperar que competir demuestra, en general desconocimiento de la verdadera función orientadora del mercado».

Senaló que no sólo el factor capital tiene importancia para la economía sino que tiene una alta incidencia el trabajo y un factor denominado C (corazón, companerismo, camaradería), cuyos valores tienen peso en el proceso productivo. Agregó que los intercambios que se producen en la sociedad no sólo dependen de la retribución económica, poniendo como ejemplo las donaciones, a las que definió como la entrega de algo sin esperar retribución.

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