Uruguay tiene la energía más cara del continente
Raúl Forlán Lamarque – Punta del Este
Mientras tanto, se concluyó que la tarifa que cobra UTE al sector industrial es la más baja de la región.
Durante el encuentro en que se analizó la problemática energética a escala continental, se afinó la búsqueda de la integración regional, a partir del fortalecimiento de su órgano institucional, que es el Mercosur.
Asimismo, se debatieron estrategias para lograr mejores niveles de competitividad y por cierto la intención de una política nacional que posea un real vaso comunicante con los países del Tratado.
El encuentro contó con la participación de expertos de América Latina, Europa, Estados Unidos y Canadá.
Lo cierto es que, según las cifras difundidas por la Comisión de Integración Eléctrica (CIER), en su labor practicada en el Hotel Conrad, se concluyó que «los clientes residenciales de UTE en el Uruguay pagan un precio de U$S 148 por MWh, así que el promedio cobrado a este tipo de consumidores por las mayores empresas brasileñas alcanza a 145 dólares». Y asimismo: «En el caso de Argentina, se llega a los 129 dólares, mientras que en Paraguay se arriba a los 82 dólares». En ese sentido, la citada comisión señaló que «los precios de UTE estarían un 56 por ciento más arriba de lo que vendría a ser el promedio de la decena de países de Sudamérica».
Por otro lado, en el área de los industriales — según el CIER– los uruguayos pagan 59 dólares por MWh, algo así como unos seis dólares menos que el promedio del continente.
Al respecto, se señaló que «en el ámbito del Mercosur sólo los paraguayos poseen en el área un costo más bajo, al cobrarle a sus clientes industriales 41 dólares por MWH».
Agregaron que en el contexto comercial, nuestro país posee costos de tarifas más bajos que en la Argentina y más cara que Brasil y Paraguay: el precio uruguayo es de un 6.7 por ciento superior al promedio de Sudamérica.
En términos de competitividad, uno de los miembros del CIER, Hugo Rincón, dijo que este tema tiene dos componentes básicos: el tener un recurso hidroeléctrico de envergadura y la proximidad con la Argentina (que posee importantes recursos de gas) y también Brasil. Consideró, asimismo, que la integración eléctrica transcurre por un marco regulatorio, transparencia en materia de costos, señalando que ya no es tema esencial si las empresas energéticas permanecen en la órbita del Estado o pasan a ser gestionadas por el sector privado.
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