Denuncian graves problemas asistenciales en Traumatología
Jorge Benítez, familiar de un paciente del Instituto Nacional de Ortopedia y Traumatología del Ministerio de Salud Pública, denunció que su madre se encuentra internada con fractura de cadera y aún no ha sido intervenida. Indicó que «ahora no saben si la operarán, porque al transcurrir tantos días, la fractura se consolida y es más difícil intervenirla, según explicaron los médicos».
En la tarde de ayer, LA REPUBLICA ingresó al Instituto de Traumatología que, según el ex subdirector de la cartera de Salud, Gustavo Giussi, es la materia pendiente del MSP.
Algunos familiares de los internos comentaron a este medio que las operaciones demoran demasiado y la gente, en vez de permanecer internada, «parece estar depositada en camas sin la presencia de enfermeros que los puedan asistir». Esta situación se vive, sobre todo, en horas de la tarde. Asimismo, se reveló que el ausentismo laboral alcanza al 30%.
El reclamo de Benítez se suma a varios publicados por LA REPUBLICA hasta el año anterior. Si bien el MSP bajo la administración de Raúl Bustos realizó dos auditorías al nosocomio, su director, Carlos Suero, continúa encabezando desde hace más de 10 años dicho centro asistencial.
Las auditorías fueron realizadas para investigar la calidad de la asistencia en el Instituto Nacional de Ortopedia y Traumatología. Luego de las denuncias de LA REPUBLICA, a mediados del año pasado el director del centro asistencial Carlos Suero fue indagado por el MSP, «para conocer su responsabilidad en el deterioro del Instituto», según declaró en la oportunidad Gustavo Giussi, ex director de la Administración de Servicios de Salud del Estado.
El director continúa al frente
«Hacen ayunar a los pacientes durante horas», señaló un funcionario del nosocomio, indicando que «luego se resuelve no operarlos, porque el Instituto carece de las plaquetas necesarias para casos de fractura».
Según una funcionaria del Instituto, un gran porcentaje de pacientes se encuentran internados «durante tres meses y en ese período, muchos de ellos, no son intervenidos. Por este hecho no denuncian al director, porque sienten temor que si reingresan al nosocomio, les suceda algo malo o no se les preste asistencia».
Como se recordará, el director Carlos Suero, en entrevista concedida el año pasado, respondió a las acusaciones. Según el jerarca, «las carencias del Instituto se suman por el gran porcentaje de gente que llega del interior del país. Se quedan a vivir hasta que el paciente es dado de alta».
Gustavo Giussi, se había referido a la decisión tomada en 1999 por el director Carlos Suero, acerca de la prohibición de permitir acompañantes a los internados: «Con este tema hay un problema muy serio, fundamentalmente con los pacientes del interior del país, pues no hay espacio para todos. Claro que la solución no está en no permitirlos, pues se trata de pacientes politraumatizados que necesitan auxilio».
Compartí tu opinión con toda la comunidad