La ANEP alimenta a uno de cada tres escolares del sistema de educación pública

Con 16 días de retraso reabren hoy todos los comedores de Primaria

«Nada tan injusto e inaceptable como negar la alimentación a 80.000 niños», es el juicio de la Federación Uruguaya de Magisterio, al registrarse dos semanas de atraso en el comienzo de los servicios de comedores de las escuelas públicas del país.

Desde el inicio de las clases el pasado 13 de marzo, los únicos comedores que brindaron los servicios normalmente fueron los de las escuelas de tiempo completo, jardines asistenciales y ex escuelas rurales con educación inicial.

El tradicional sistema de alimentación de comedores escolares (PAE) no brindó los servicios desde el primer día. Cuando la FUM alertó de que no existían las partidas presupuestales para su puesta en funcionamiento, desde el Codicen se ensayaron dos respuestas. Por un lado el presidente del organismo rector de la educación, Germán Rama, indicó que había algunos problemas económicos, en concreto una deuda del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) cercana a los U$S 10 millones, y una baja en la recaudación del Impuesto de Primaria correspondiente a 1999. El otro argumento esgrimido fue la confección de una lista de aquellos que «realmente» necesitaban el servicio de acuerdo a ciertos criterios de selección de los más necesitados.

El dirigente de la FUM, Gustavo Macedo, señaló al respecto que «un relevamiento no amerita la suspensión de la comida por más de dos semanas». A juicio de la gremial el problema central es la falta de recursos presupuestales; con cada día que se deja de dar la comida a los niños, se ahorran alrededor de U$S 50 mil. Por su parte el secretario general de la gremial de maestros, Héctor Florit, expresó a LA REPUBLICA que «en la enseñanza hay un verdadero ajuste fiscal, que por corrientes no salariales están perjudicando al sistema».

La FUM expresa que mientras que el costo de un almuerzo por el sistema de bandejas es de U$S 2,197, el sistema tradicional (comedores) insume U$S 0,849, incluyendo la elaboración y la mano de obra.

En un comunicado público, la FUM establece que «cuando la ANEP no tiene disponibilidad económica se mantiene el servicio de bandejas, beneficiando a un alto costo a un pequeño porcentaje de escolares en tanto se priva del almuerzo a la mayoría».

En cuanto al relevamiento, la FUM sostiene que «está precedido por una carta del presidente del Codicen en que se insiste que la alimentación está dirigida a apoyar a «las familias con mayores necesidades sociales», que constituye junto a la declaración que deben hacer los padres, «formas de selección y exclusión».

No podemos mandar dinero al barrer

El presidente en ejercicio del Codicen, José Claudio Williman, anunció que a partir de hoy los comedores escolares de las 600 escuelas que no funcionaban desde los primeros días, comenzarán a hacerlo. Indicó que «el origen de la demora se originó en los padres.

Para nosotros esto no es demora, es el control necesario de los dineros del Estado», señaló. Williman sostuvo que el atraso, que a su juicio no es tal, se debe a que la ANEP tiene que «alimentar a uno de cada tres escolares y al iniciar las clases no sabemos a cuántos niños se espera de manera fundada que se les dé alimentación».

El Codicen realiza un relevamiento a través de un formulario que deben llenar los padres en los locales escolares.

El jerarca del Codicen sostuvo que después de la primer semana de clase se recibió información insuficiente.

La semana pasada se dispuso que se le diera alimento a los alumnos de 460 escuelas y al fin de la pasada semana quedaban aún 140 escuelas sin información, que se recibió el lunes pasado.

Este año se dará alimentación a algo más de 84 mil niños, cifra menor que la del año anterior, que rondaba los 120 mil. Williman indicó a LA REPUBLICA que «no se explica la causa de que se hayan anotado menos niños que antes».

En cuanto a la necesidad de realizar un relevamiento, mientras los niños quedaban sin recibir el servicio de alimentación, Williman sostuvo que «no podemos mandar dinero al barrer porque es un acto de irresponsabilidad».

«Hemos cubierto perfectamente bien, luego de tener la información adecuada, la totalidad de las escuelas para las cuales hay alimentación.

No hay preocupación financiera, no hay voluntad de hacer ahorros con la alimentación de los niños», sentenció Williman.

Por último el jerarca aseguró que si bien hay deudas del MEF al Codicen, el atraso en los comedores no se debió a esa causa.

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