Noventa familias en peligro
«Estamos sentados sobre una silla eléctrica», afirmaron los vecinos del complejo habitacional CH 160, ubicado en Jaime Roldós y Pons y Londres, Bernardo Klempert y Jorge Quijano, en representación de los habitantes del complejo, relataron a LA REPUBLICA los reclamos y denuncias que los vecinos vienen realizando desde hace varios años ante el Banco Hipotecario.
En agosto de 1998, el ingeniero del BHU Fernando Boions realizó una inspección de la instalación eléctrica, en presencia de varios miembros de la Comisión Vecinal del complejo, en la que detectó que «no existe un sistema de puesta a tierra técnicamente adecuado, no garantizando la seguridad de las personas».
El informe sostiene que, de acuerdo a manifestaciones de los vecinos, ya existieron accidentes graves en dos viviendas, que afectaron a niños. Se señala, además, que es usual sentir corriente en las cañerías de agua.
Los tableros de comando de los apartamentos fueron ubicados externamente en un ducto del pallier, compartido con la bajada de caños de grasera y agua del sistema contra incendios. «Su ubicación no es segura, no preserva su necesaria privacidad, es antirreglamentaria y no coincide con lo establecido en los planos de eléctrica», sostiene el informe.
Asimismo, se manifiesta que la llave de comando y protección de los apartamentos es antirreglamentaria, no conteniendo ningún mecanismo (fusible o elemento termomagnético) para protección frente a sobrecargas o cortocircuitos.
El documento critica la mala calidad de las llaves de luz y tomacorrientes, añadiendo que parte de las columnas metálicas del alumbrado no tienen puesta a tierra efectiva, ya que el conductor de tierra no está conectado a ninguna descarga a tierra.
Un informe realizado por la empresa Clavesur SA coincide con las observaciones del técnico del Banco Hipotecario.
En tanto, un relevamiento realizado en setiembre de 1998 por UTE, cuyo informe está firmado por el jefe del Departamento de Estudios del Servicio Técnico Comercial, ingeniero Julio Trabazo formula serios reparos. El ente energético destaca que los tableros están armados sin seguir las reglas de arte en prolijidad, y no cumplen con el requisito de tener rápido y fácil acceso, como así también hay entrecruzamiento de instalaciones con las del servicio general. También se detallan varios defectos en la instalación de descarga a tierra.
Más adelante, el documento indica que «por el mismo ducto donde van las líneas generales a los apartamentos coexisten cañerías de agua y de incendio, sin ninguna división física que permita evitar que por la rotura de uno de estos caños caiga agua sobre los medidores y tableros de los apartamentos. En la planta baja, en el piso del tablero de medidores se encuentran las graseras y cámaras de sanitaria, lo que puede provocar deterioro en los equipos y tableros por humedad, como así también corrosión por gases que pudieren salir de las cámaras».
En un informe elaborado el 16 de abril de 1999 por el comisario Mario Morales de la Dirección Nacional de Bomberos, se aclara que el complejo carece de habilitación. «Existe un peligro inmediato con respecto a los tableros eléctricos, ya que los mismos están parcialmente en contacto con cañerías de PVC de graseras y de incendio, circulando todos por un mismo ducto sin separación alguna».
Se señala que hay antecedentes de ruptura de dichas cañerías, inundando tableros, provocando cortocircuitos y electrificando diversas zonas de los apartamentos, afectando directamente a sus ocupantes».
Por su parte, un relevamiento realizado por los arquitectos Gabriel Borderre y Michel Rosé del Banco Hipotecario, formuló una serie de observaciones en albañilería para ser corregidas por la empresa Usera, responsable de la construcción.
El informe contiene un pormenorizado detalle de los desperfectos encontrados en cada uno de los apartamentos del complejo habitacional, entre los que se encuentran fisuras en revoques y cielorrasos, humedad, pérdidas de agua en distintos artefactos de baños y cocinas, desprendimientos de pinturas y revoques, ventanas que no deslizan correctamente, falta de agua en duchas y problemas en los desagües. Los vecinos denunciaron que muchos de los trabajos exigidos ya se realizaron, pero los problemas persisten.
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