El senador encuentrista afirmó que "la unidad reajustable es el negocio del siglo y consagra una deuda de por vida"

Mujica acusó al BHU de no cumplir con su rol social

En extenso diálogo con LA REPUBLICA, el legislador, que integra la Comisión de Vivienda de la Cámara alta, calificó el sistema de unidades reajustables como «un mecanismo infernal y «una deuda de por vida», criticando la política habitacional de los últimos gobiernos y el inquietante crecimiento de los asentamientos precarios.

–¿Cuál es su juicio el rol que ha cumplido durante el último quinquenio en Banco Hipotecario del Uruguay?

–Creo ha sido desmostrativo de lo impropio, de lo negativo que ha sido en los últimos años el funcionamiento del Hipotecario.

Como principio, la creación del BHU es algo bárbaro. Recuerdo su origen, en una cartera de lo que se llamaba Banco Nacional, que se fundió y que no era tan nacional. Allí se creó lo que luego fue el Banco Hipotecario, cuando el Estado acudió a tapar un agujero especulativo en esa época, a fines del siglo pasado.

Durante muchísimos años, la institución cumplió un papel muy positivo en la vivienda, sobre todo para los trabajadores más humildes. Había que ver la calidad de las viviendas de aquella época, que se mantienen en pie como testimonios mudos. Tienen 50 años y son chalecitos.

–Usted se refiere a que la calidad de la vivienda ha decaído en los últimos años.

Existe una realidad que es inapelable. Un dato del mercado es que la banca privada, que no se caracteriza por ser benigna en materia de rentabilidad, particularmente en este país, está incursionando con fuerza en el préstamo para la vivienda, y tiene una enorme ventaja frente al Banco Hipotecario del Uruguay.

La gente que suscribe un contrato sabe lo que va a pagar y dentro de cinco o diez años, sabe la cuota que va a pagar. Sin embargo, con el Hipotecario es una incertidumbre total.

Pero no lo digo yo, sino que basta recordar a Julio María Sanguinetti en una audición televisiva con Sonia Breccia, recordó que una persona que debía 25 mil dólares y que pagó religiosamente durante años sus cuotas, debía aún 40 mil dólares. Esto me exime de todo comentario. Por estas razones es que la banca privada está haciendo un buen negocio.

La «UR», el negocio del siglo

–¿Este fenómeno al que usted hace referencia está directamente relacionado con los aumentos en la unidad reajustable?

–La UR, como ha sido manejada, es el negocio más grande del siglo. En realidad, el que negocia con el BHU compra un deuda de por vida.

Allí hay un plafón de diez mil deudores atrasados y dentro de poco habrá veinte mil que, luego de pagar años, se encontrarán asfixiados por no poder absorber esas cuotas.

Este mecanismo de la UR es infernal, sobre todo por cómo se ha manejado.

–En los últimos días, se ha denunciado que, sólo en Montevideo, existen cuarenta mil viviendas sin habitar.

–La pregunta es cuánto es el costo social de esas 40 mil viviendas desocupadas, que fueron con dineros sociales. ¿Cuál es el costo de esa ociosidad? Probablemente, lo suficiente como para pagar un alquiler mediano de miles de familias.

–¿Por qué cree que suceden estas cosas?

–A ésto habría que sumarle un cantidad de elementos colaterales.

–¿Por ejemplo?

–Los criterios de tasación del Banco Hipotecario. El Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias está tasando viviendas nuevas a 500 dólares el metro cuadrado, mientras que el Banco tasa a 1.200 dólares el metro cuadrado de vivienda usada.

El costo operativo del banco en el año 1996, según lo expresaron los directores en el propio Parlamento, ascendía a la friolera de 77 millones de dólares.

En el Parlamento –y está registrado en actas en el año 1997– jerarcas del banco afirmaron que la institución le debía al Banco Central seiscientos millones de dólares.

Pero la desastrosa función llevada a cabo por el Directorio del Hipotecario no queda ahí: también figuran documentos parlamentarios donde, cuando entró esta administración que se está por ir, Moreira Graña dijo que había 200 comodatos, verdadero dinero público, malversado.

También aparecen cosas como, por ejemplo, cuando el actual ministro Alonso, en ese entonces diputado, preguntó cómo era la situación del Plan Fénix llevado a cabo por el BHU. En realidad, un emprendimiento privado, ya que se entregó 12 millones de dólares para comenzar a funcionar.

Tanto las 40.000 viviendas ociosas como el Plan Fénix, que es una ponchada de dinero que metió el banco, son todos agujeros que el pueblo tiene que tapar.

La deuda

–Cuando se refiere a una deuda de U$S 600 millones con el Banco Central, ¿se incluyen los intereses generados?

–Los intereses no están contemplados en la deuda. Esto fue dicho por Pascale, por directivos del Banco y está todo documentado.

El Hipotecario se ha caracterizado por hacer programas de viviendas en lugares donde no hay gente para comprar. Se desconoce cuál es la finalidad que persigue. Existen innumerables ejemplos, como viviendas relativamente caras en Solís de Mataojo.

–Al respecto, existió también una denuncia del senador Millor en la localidad de Palo Solo.

–Exacto. Son viviendas que no las compra ni Mandrake, fortunas que el banco tiene desparramadas por ahí. Entonces, que no me vengan a plantear que esta administración ha sido brillante.

–En los últimos años, el directorio de la institución anunció un aumento de entre 1,5% al 10% en las cuotas de los ahorristas.

–Esta inexplicable y caprichosa medida traerá como consecuencia que miles de ahorristas no podrán pagar la cuota. Ha habido una transferencia de valor brutal estamos hablando de 500 mil personas, si se tiene en cuenta que la familia tipo uruguaya está compuesta por tres o cuatro integrantes. Estamos hablando de un amplio sector de nuestra sociedad que se ve perjudicada.

El rol social

–En los últimos veinte años el crecimiento de los asentamientos irregulares ha sido catalogado, en base a estudios realizados por diferentes organismos no gubernamentales e internacionales, como «explosivo». ¿A qué atribuye este «éxodo» hacia la periferia de Montevideo?

–Esta falta de una política de vivienda real, dirigida a los más necesitados, ha llevado a un encarecimiento pasmoso de la vivienda. El mal funcionamiento del Banco Hipotecario, de hecho, termina sustrayendo una cantidad de valor que es devuelto a la sociedad. En la actualidad, en los asentamientos, además de vivir gente desempleada o subempleada, hoy podemos encontrar docentes, empleados públicos. La gente no puede pagar los precios de los alquileres y no encuentra soluciones efectivas de los órganos o instituciones que debieran proporcionárselas. Para eso fueron creados.

–En definitiva para usted, el banco no cumple con el rol social para el que fue creado.

Se está perdiendo la finalidad para la cual fue creado. Hoy tiene varios vicios: signos de clientelismo, infección burocrática y un manejo de los dineros sociales totalmente desaprensivo.

Aquí no hay un problema de derecha o de izquierda. Aquí existe un problema de una maquinaria objetivamente corrupta, en el sentido que los costos operativos de Banco Hipotecario, tal como están ahora son insostenibles. Se están devorando la parte del león, que lo termina pagando la población.

–¿Se debe a la ineficiencia del Estado?

–No. Ineficientes y acomodados son los que vienen manejando el Banco Hipotecario. Hace 40 0 50 años el banco funcionaba fenómenos. Qué quiere decir, ¿que nuestros abuelos sabían gerenciar al Estado y que nosotros somos un
os tarados? No, no somos tarados. Existen muchos bandidos, que es distinto.

No olvidemos que el año pasado hubo denuncias muy graves contra en organismo y la presunta relación de su presidente, Salomón Noachas, con Julián Pereyra, un empresario acusado de recibir beneficios.

Después, eso quedó en aguas de borrajas. Jamás fue aclarado por las autoridades del Hipotecario.

La institución es una herramienta formidable, pero hay que cambiar de raíz su estructura y su gerenciamiento.

–¿Cómo definiría la gestión de Noachas al frente del organismo?

–Se la podría definir en dos palabras.

–¿Cuáles?

–Un desastre.

«Quieren arreglar problemas sociales con la represión»

–¿Cuál es su opinión sobre los desalojos, vía policial, respaldados desde el Poder Judicial, bajo el delito de «usurpación». Hubo gente que, incluso, fue procesada sin prisión.

–Así como está planteada me parece una salvajada. Quieren arreglar con soluciones represivas problemas que son sociales. Como si a la gente le gustara ir a vivir a los asentamientos, como si le gustara vivir en una casilla de zinc.

Además, esta situación coloca al Estado en un terreno muy vidrioso, porque desde el punto de vista constitucional, se reconoce a todos los ciudadanos el derecho a la vivienda digna. El problema es que no lo estamos instrumentando. Unos por omisión, otros colectivamente, acá tenemos una brutal responsabiblidad.

A mí lo que me alertó más fue la evolución de la banca privada en la financiación de la vivienda. Si ésta siempre se mostró renuente, aduciendo que no era redituable, está demostrando que el Banco Hipotecario desde el punto de vista práctico, no está dando respuestas.

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