Cid y Fraschini discrepan sobre riesgos del suero contaminado
«Cualquiera de los pacientes que sufrió un shock por el suministro de suero contaminado pudo haber muerto», afirmó el senador y médico Alberto Cid, refiriéndose a la declaración del subsecretario de Salud Pública, Luis Fraschini, para quien los agentes pirógeneos hallados en el fluido «no pueden matar a nadie». Dos de los cinco pacientes afectados que sufrieron «graves consecuencias» visitaron a Cid en la mañana de ayer.
Shock, modificaciones en la sangre por la presencia de toxinas, toque hepático, desgarros musculares y cefaleas, son los síntomas manifestados por los dos pacientes, de 68 y 40 años, a quienes se les suministró suero contaminado.
Del total de cinco pacientes afectados en la mutualista Impasa, Eduardo Roubaud, de 92 años, fue la persona fallecida tras recibir el producto contaminado.
El senador de Asamblea Uruguay indicó que «la edad no minimiza la gravedad del asunto» y explicó que si el suero hubiera llegado a un niño, «también éste hubiera fallecido».
En cuanto a la continuación de la producción de suero desde el laboratorio que proveía el fluido a la mutualista, Cid señaló que «debería cerrarse, por lo menos, la sección de fluidoterapia de la empresa».
El suero que mata
En una carta enviada al senador Alberto Cid por parte de las hijas del paciente fallecido, relatan que «el miércoles 16 de febrero Eduardo Roubaud, de 92 años, ingresó a la mutualista Impasa con el objetivo de realizarse una colonfibroscopía el día 18 de febrero. A las 16:15 horas de ese día, los médicos informaron que al paciente no se le pudo concretar el estudio porque aún existía materia en el intestino, por lo cual era necesario una nueva preparación, más agresiva ésta, para poder estudiarlo».
Los familiares relataron en la misiva, que «a esa altura se le estaba suministrando suero y temblaba. Se le había puesto una frazada y atribuimos sus temblores a la falta de Prolopa, medicamento que recibía para su Parkinson». El médico que había realizado el estudio informó que sólo había podido mirar 40 centímetros y que los mismos no presentaban anormalidades, por lo que no se aconsejaba otro análisis.
Una vez dado de alta, «Eduardo no llegó a entrar a su casa, ya que se puso morado en el ascensor del domicilio y se desmayó». El paciente volvió a la mutualista donde permaneció hasta las 3:00 horas del día 19 de febrero. «Durante ese tiempo nos enteramos de que tres pacientes padecían un cuadro similar. Los síntomas eran fiebre, baja presión, insuficiencia renal y respiratoria. El lunes 21 los médicos dijeron que la situación había empeorado. Falleció a las 14:30. Su doctor de cabecera nos dijo, tres días después, que la muerte de nuestro padre se había producido por el suero contaminado y que éste le habría generado el shock».
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