Hoy se celebra el Día Mundial del Agua, un recurso limitado

Alerta por contaminación de los recursos hídricos

El Uruguay hidrográfico dispone de seis cuencas principales: cuenca del río Uruguay, del Río de la Plata, del oceáno Atlántico, de la laguna Merín, del río Negro y del río Santa Lucía.

El nivel de consumo agua en nuestro país se ubica en el orden de los 750 metros cúbicos anuales por habitante, que lo sitúan en la media global.

La distribución es aceptable con más del 80% de la población que accede al abastecimiento en términos aceptables.

Un informe elaborado por la Ong ambientalista Redes-Amigos de la Tierra, Unesco y la Facultad de Ciencias establece que la estructura del consumo es parecida a los países del tercer mundo, donde la agricultura tiene un peso importante en la economía, ya que el riego demanda tres cuartas partes del consumo total. Esta particularidad es más perceptible en el sector rural, donde la demanda es del orden del 89.1%

Asimismo, el estudio indica que aspectos como la Ley de Fomento Forestal, el riego por inundación, los manejos agrícolas y pastoriles basados en la «revolución verde», deberán ser objeto de mayor estudio ya que existen indicios que recomiendan modificar el rumbo elegido, para lograr la sustentabilidad en el uso del agua.

El Uruguay es uno de los países con mayor importación de agroquímicos, situación que también provoca la contaminación de los ríos y de aguas subterráneas.

Se expresa que la contaminación biológica es alta, particularmente en las cuencas de los arroyos Pantanoso, Miguelete, Carrasco, Pando, San Francisco, Sacra, así como las cuencas del Río de la Plata y el río Santa Lucía.

Este último curso de agua se ve afectado por la existencia de un vertedero de residuos en una de sus márgenes. Este problema involucra a todas las poblaciones de la cuenca, desde la ciudad de Minas en las nacientes del arroyo San Francisco, hasta Montevideo. Los basurales están al lado del río y el lixiviado, aunque no se vierta directamente, entra en la capa subterránea, la que está vinculada al río por su proximidad. «Estos hecho ocurren en nuestro país sin una política de agua (o autoridad de aguas) que regule y organice un uso sustentable de tan importante recurso. Cada Ministerio interviene sin existir una política nacional y sin que la población cuente con toda la información necesaria», manifestó a LA REPUBLICA, Carlos Surroca integrante de Redes.

Otro de los problema radica en que el 90% de las industrias del Departamento de Canelones desaguan directamente en los cursos de agua.

Según el mencionado informe, los problemas derivados del uso del agua siguen la pauta general global de desorden, contaminación, derroche e ineficiencia.

Algunas fuentes están sobreexplotadas, como los acuíferos locales de las ciudades balnearias de La Paloma y Punta del Este, lugares en que se han detectado intrusiones salinas en los acuíferos subterráneos.

El 100% de Montevideo y el 18% del interior del país, tienen como fuente agua superficial y el resto del interior del país (82%) se abastecen de agua subterránea.

El 82,2% de la población tiene acceso al agua potable a través de servicios domiciliarios, según muestra del Censo 1996, porcentaje que se eleva si se incluye la servida con postes surtidores y canillas públicas.

Actualmente, se factura sólo el 50% de la producción de OSE, debido a pérdidas por incovenientes en cañerías y medidores obsoletos. En este caso, las pérdidas alcanza a los 4 millones de dólares por año.

Una investigación realizada por Redes-Amigos de la Tierra y técnicos de la Facultad de Ciencias, determinó que cerca del 30% del agua que produce OSE no llega a destino.

Existe una tendencia en el mundo al aumento de la extracción de agua, cuyo consumo se ha incrementado más de nueve veces en el transcurso del siglo.

En nuestro país el sistema de aguas superficiales se usa para el consumo doméstico e industrial de las grandes ciudades, así como para cubrir las necesidades de riego y del agro.

Las aguas de los acuíferos subterráneos se utilizan para cubrir los consumos domésticos de los centros urbanos menores, la población rural y los balnearios. Una altísima porción del agua de riego (superior al 95%) utiliza como fuente el sistema fluvial asociado a los ríos Olimar, Cebollatí y la gran Laguna Merín.

En la capital, el consumo doméstico e industrial representa un 6,6% del total y en el interior urbano este consumo es del 3%. En el medio rural, el consumo doméstico equivale al 0,7%, la ganadería y la lechería requieren el 14,2% y la agricultura arrocera consume el 75,5%.

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