En caso de fusión están dispuestos a flexibilizar su posición en temas laborales

Funcionarios del Casmu pidieron la renuncia de jerarcas mutuales

Aceptarían además, en el caso de concretarse la absorción de una institución de las «chicas», la eliminación de puestos de trabajo, siempre que afecte a quienes poseen doble empleo (un fenómeno extendido en el personal de enfermería). Sobre el particular Francisco Amorena, presidente de la Asociación de Funcionarios del Casmu (Afcasmu), explicó que quienes trabajan en otra institución, además de la absorbida, perderían el segundo empleo, asegurándosele el trabajo a aquellos que sólo lo hacen en la institución a ser absorbida. «El tema es que en esta situación de crisis del sistema las alternativas son de hierro», comentó Amorena.

Los síntomas

En relación a la situación y perspectivas del Casmu, el dirigente sindical recordó que la institución cuenta con alrededor de 270 mil socios, por lo cual es necesario, debido al peligro asistencial que encierra dicha cifra, revertir una crisis que comenzó a agudizarse en octubre, cuando la institución dejó de utilizar líneas de créditos bancarios, debido a la categorización de empresas de «alto riesgo» que el sistema financiero hizo de las mutualistas. A partir de ese mes también se topearon los sobregiros en las cuentas del Casmu, acentuándose el déficit operativo y las dificultades.

La primera noticia de los problemas se conoció en marzo del año pasado, cuando la dirección general (funcionarios ejecutivos no pertenecientes a la dirección política de la entidad asistencial) propuso a la Junta Directiva recortar sueldos, enviar parte del personal al seguro de paro y despedir a otros. Tanto el SMU como los miembros de la Junta Directiva rechazaron ese extremo.

Sin embargo, sostuvo Amorena, la pérdida de abonados y el continuo encarecimiento de los costos de atención, especialmente por el envejecimiento de la población, condujeron a una situación donde si bien los puestos de trabajo se mantienen, «se nos deben los salarios vacacionales de este año, se nos paga atrasado y según franja de ingresos.»

En un cuadro, donde la tendencia es que en Montevideo –añadió el dirigente– queden 5 o 6 instituciones de las 18 que actualmente existen, «entendemos que es importante, en un proceso que parece inevitable, que el Casmu inicie una reestructura y desarrolle una concepción que tienda, en ese oligopolio que quedará, a ser la base de un sistema nacional de salud. Los trabajadores tenemos el desafío del mantenimiento de las fuentes de trabajo, en el marco de un proyecto asistencial que tienda a mantener las bases solidarias y de equidad, y en ese marco defender la posibilidad de no perder en materia salarial y mantener una cierta normalidad en cuanto al cobro».

Por ello se mostró partidario de una reestructura con los menores costos sociales para técnicos y no técnicos. «Debe haber políticas claras con independencia de las personas. Aquellas deben definirse en tres áreas claves: recursos humanos, técnicas de diagnóstico, tercerizaciones y contrataciones.

En ese marco defendemos la racionalización de recursos materiales y humanos, cosa que contó con la oposición de la dirección general. Esta sostiene, nuevamente, que debe aplicarse una política de shock, que implica reducción de la plantilla de personal, subcontratación, seguro de paro y despidos».

La conclusión de la tensa situación con el director general y contador fue la resolución de la última asamblea general de Afcasmu que condenó la mala gestión «de la actual Dirección General por su responsabilidad en la actual situación del Casmu, exigiendo su renuncia».

Corporativismo

La tercerización es, para el dirigente gremial, una de las causas de la crisis. De ahí que se muestre partidario de la «optimización de recursos propios. Por ejemplo, en el tema radiología, donde la institución contrata por valor de U$S 130 mil, evitables en un 50% si se evita enviar pacientes a las clínicas de empresarios médicos».

Amorena recordó que en el Casmu siempre se buscó compatibilizar el trabajo propio con brindarle posibilidades a los médicos de afuera, a consecuencia de que estos últimos forman parte de la gremial propietaria de la institución.

La compra de servicios, agregó, creció a partir de 1975 cuando la tecnología médica ingresó al país, a partir de empresarios médicos.

Para el dirigente, una de las puntas visibles de ese empresismo y corporativismo médico fue la incorporación del pago por «acto médico quirúrgico» desde 1993, que «si bien corrigió inequidades (un cirujano ganaba muy poco) generó perversidades varias y un alto costo para las instituciones».

Finalmente, Amorena señaló que el planteo de Afcasmu de topear los sueldos, para médicos y no médicos, en $35 mil, afecta a 250 de los 2.900 profesionales y a 60 de los 4.100 funcionarios no técnicos.

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