Los solitarios de hoy
«Si penetramos en la vida privada de nuestros antepasados, advertimos que estaban siempre cerca: dormían varios en un mismo lecho; en el interior de las casas no había paredes verdaderas, sólo colgaduras.
Nunca salían solos; se desconfiaba de quien lo hacía: eran locos o criminales. resultaba duro vivir así, pero también concedía seguridad. Se consideraba que los eremitas que se marchaban al fondo de los bosques para expiar sus pecados eran unos santos: aislarse constituía una demostración de coraje muy excepcional».
Georges Duby «Año 1000, Año 2000, la huella de nuestros miedos»
El profesor y psicólogo Jayr Hazán Trasante manifestó a LA REPUBLICA que el hecho de vivir solo significa, muchas veces, «a quién toleramos y quién no, y generalmente a quien menos toleramos es a nosotros mismos. El ser humano cuando comienza a tolerarse, es cuando empieza a buscar compañía. El antropólogo y etólogo Desmod Morris, afirma, que algo muy triste es ver comer a una persona sola, siendo lo más frecuente en el mundo de hoy, y esto parece ser un ejemplo de no querer compartir nada, sin embargo no es así, la gente que vive sola es muchas veces muy solidaria, se integra a clubes, realiza actividades diversas, en apoyo de gremios, sociedades u otras formas de compartir y perseguir fines sociales, filantrópicos o culturales. Vivir solo no significa, en todos los casos, vivir en soledad. Mucha gente vive con familiares y sin embargo vive en soledad, ya que no encuentra respuesta, a nada, dentro de su hogar».
Para Hazán Trasante, quien manifiesta que el 40% de sus pacientes viven sin compañía, al hombre le cuesta más vivir solo, ya que –sostiene– «la mujer es más sociable y tiene un mayor poder de comunicación, mientras que los varones encuentran más dificultades para hacerlo».
En esto coincide con la socióloga Leticia Pugliese. Afirma que mucha gente no se anima a vivir sola por los prejuicios que aún se observan en muchos sectores de la población. «Todavía existe en mucha gente la opinión que todo hombre o mujer, si al llegar a determinada edad no ha conformado un matrimonio o una familia y vive solo mucho tiempo, es un ser extraño, hosco, un antisocial, alguien incapaz de sentir afecto o cariño por alguien», asegura Hazán Trasante. También considera que esto viene de una vieja tradición: «Cuando una pareja se casaba, esto significaba una especie de familia en potencia, hoy con la difundida costumbre de los jóvenes de irse a vivir juntos sin casarse, se separan también más rápidamente y, en un alto porcentaje, terminan siendo en el futuro dos nuevos hogares unipersonales», afirma.
Nuestro entrevistado, también manifiesta, que vivir solo es un comportamiento de los tiempos que corren, que la soledad, es una opción de no tener que rendirle cuentas a nadie y que se aferran más a ello, quienes, por diversas razones, han vivido o experimentado diversas presiones en ámbitos familiares. «Esa es una de las razones, por las cuales considero que muchas personas mayores prefieren vivir solas, a lo que se agrega el crecimiento en la expectativa de vida», dice.
También consideró que «en este mundo, tan lleno de contradicciones, existe un crecimiento en la dificultades de comunicación entre la gente, que parece aumentar cuando tenemos mejores posibilidades técnicas para relacionarnos: teléfonos celulares, e mail, fax, el ‘chateo’ y nos cuesta entablar una conversación mano a mano.
Esto no es sólo en nuestro país, es un hecho a nivel universal y se manifiesta, especialmente, en las grandes ciudades donde, como dijo alguien en forma muy ácida, los seres humanos se juntan sin conocerse, viven odiándose y cuando mueren no se lloran». *
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