Aumenta el número de uruguayos que deciden irse a vivir solos
Hasta hace unos años vivir en soledad, era sinónimo de hombres solterones, viudos, divorciados, en otros casos ligeramente amargados y a otros, se les consideraba maniáticos.
Todo esto no tiene fundamento en el mundo de hoy, cuando un amplio contingente de hombres y mujeres, eligen vivir solos.
En muchos casos se trata de personas que viven en hogares confortables, con buen nivel de vida, que se encuentran cómodas en no tener que atender, ni complacer a nadie dentro de su vivienda, muchas hasta mantienen relaciones afectivas y de pareja, negándose a la convivencia por temor a que ésta desgaste el romance que viven.
Para la socióloga Leticia Pugliese, quien ha realizado diversos trabajos sobre este tema, el vivir solo es una tendencia en aumento en todo el mundo.
«Que nuestro país tenga un nivel tan alto de gente viviendo sola, parecido a los países desarrollados, es producto de varios factores.
Un buen nivel educativo de nuestra población, una tendencia de los uruguayos a comportamientos como los de países desarrollados y un alto promedio de envejecimiento entre nuestros habitantes», son algunas de las explicaciones.
«La diferencia con Europa o Estados Unidos , radica en que, en esos países, han crecido los hogares unipersonales a nivel de jóvenes, mientras que en Uruguay la mayoría de la gente que vive sola es mayor. Si los jóvenes no se independizan más, es por razones económicas, el desempleo, los bajos salarios, la inestabilidad laboral, son elementos que detienen la decisión de irse a vivir solos.
Por otra parte para muchos mayores el vivir solos, significa independencia económica, hasta da categoría de estatus y por esta razón se encuentran más en las clases media y alta, con predominio urbano», sostiene Pugliese.
Las nuevas conductas
La socióloga Pugliese afirma que el fenómeno ya está generando cambios de conducta en lo que siempre se consideró la típica familia.
Explicó que esto no significa que esté bien o mal, la elección de vivir solo tiene mucho que ver con ese fenómeno social que se está viviendo actualmente: el individualismo.
Hace unas décadas los uruguayos necesitaban estar presente en acciones colectivas, como el luchar por determinados ideales o reivindicaciones sociales, laborales, gremiales.
Hoy nos encontramos con un fuerte aumento del individualismo en todo el mundo, existe un descreimiento en lo referente a las ideologías, una disminución constante en las afiliaciones a los sindicatos, a la militancia y a trabajar por un determinado fin junto a otros».
Considera nuestra entrevistada que también hoy resulta más fácil vivir solo, ya que se tienen otros medios como las ofertas de comidas hechas, minimercados abiertos toda la noche, productos para el consumo individual, microondas, teléfonos celulares, correos electrónicos, y «hasta estando enfermo, se encuentran servicios de acompañantes, una tarea que antes tenía que cumplir algún familiar o amigo», manifiesta Pugliese.
La familia
Aun cuando la mayoría de los casos de personas, que viven solas, se da en los grandes centros urbanos, también sucede en poblaciones más pequeñas.
Leticia Pugliese realizó un estudio tomando como base la ciudad de Juan Lacaze que puede considerarse como un referente de lo que sucede en otras localidades del interior de nuestro país, con pequeñas variantes.
«Existe lo que podemos llamar ‘informalidad familiar’ ya que en los momentos de cambio que estamos viviendo en nuestra sociedad, al igual que en otros espacios sociales, han variado las formas de relacionamiento, la informalidad social, la exclusión y la inestabilidad laboral, han producido alteraciones en las formas tradicionales de los hogares. Hoy la familia es menos permanente y estable de lo que era en el pasado, actualmente nos encontramos con una disminución de casamientos, aumento de divorcios, mayor cantidad de uniones libres, parejas sin vínculos formales, con o sin hijos, y familias reconstituidas que reúnen nuevos y antiguos miembros», señala la socióloga.
Con diversas cifras en la mano Pugliese manifiesta que en una ciudad chica como Juan Lacaze en 1985 existían 570 hogares unipersonales, que representaban un 15% del total de los hogares, en 1998 la cifra llegaba a 705, se había elevado a un 17%, «esto tiene que haber aumentado, en los tres últimos años y estoy segura que corre igual para todas las poblaciones del Interior, como de Montevideo», afirma.
Por otra parte señala que las más entusiastas defensoras de vivir solas son las mujeres, ya que están mejor preparadas para hacerlo. Hasta hace unos años esto sucedía mayormente con los hombres. *
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