Tiene la palabra
Defender a los policías de la calle que arriesgan sus vidas
Señor Director deLA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
«La burocracia del Estado también ha contaminado a la policía en otros sectores se paga con miseria, en éste se paga con vidas humanas».
En los últimos días, todos los habitantes del departamento de Rocha, hemos sufrido en carne propia la muerte de uno de los defensores de la paz y tranquilidad, que se pocura exista en nuestra sociedad.
Ahora lo irreparable ya ocurrió, ¿quién alimenta la familia del agente caído?, ¿quién consuela a todos ellos?, ¿quién luego de poco tiempo más, recuerda que una vida muy joven se truncó por defendernos a todos…?
En una institución como la Policía, como en toda otra, hay buenos y malos; pero todos tienen una consigna legal, defendernos a todos, que somos la sociedad, y la sociedad debe defender a los buenos policías y para ello no basta una carta abierta, ni las mejores voluntades que pueden existir, la defensa debe provenir desde el sistema, desde la voluntad política y desde reformas profundas que ameritan una extrema urgencia.
Pero lo sustancial de todo, es que la Policía, en las proximidades de los años 1970, perdió su identidad y quedó internamente dividida en oficiales y personal subalterno; para quienes no lo conocen hay dos policías; una de los oficiales que casi en su totalidad nunca fueron subalternos, fueron graduados como profesionales en la Escuela Nacional de Policía, sin conocer los secretos de la calle, que en altísimo porcentaje son casi enemigos del personal subalterno y «juegan para la tribuna», demostrando adhesión sólo en casos irreparables; por el otro lado está el abnegado y casi nunca reconocido subalterno, que deja su vida en la calle, mojado, embarrado, con hambre a veces, que trabaja en forma y horarios denodados, defendiendo a la sociedad y protegiéndola contra el crimen, para que cuando las cosas salen bien, las palmas se las lleven los oficiales y cuando salen mal, como todo accidente de trabajo, lo paguen con su puesto, para salvar el honor, también los oficiales; más aún, cuando van a cobrar cobran dos o tres mil pesos mensuales, contra una multiplicación a veces por dos cifras, para quienes sentados en un despacho, esperan el trabajo y el sacrificio de los de «abajo» para lucirse y ni hablemos de cuando se jubilan, que luego de haber dejado la vida en la calle, reciben mil quinientos o dos mil pesos, contra suculentas jubilaciones de los oficiales, a quienes también en muchos casos, se le suma su retiro, hasta el alquiler de la casa que dicen ocupar.
Pero además la Policía, perdió su identidad porque en aquélla época, trató de emular el funcionamiento del ejército, formando en la Escuela Nacional de Policía, oficiales militarizados, sin ninguna vinculación estrecha con sus subordinados, ni con el medio en que actuaron; no tuvieron en cuenta los gobernantes de la época y tampoco los que les han sucedido, que son dos instituciones con cometidos diametralmente opuestos; el Ejército está para la defensa de la soberanía de la nación y para cuando se ve amenazado el orden institucional interno y la Policía, para cumplir las funciones de un buen vecino, conocedor del ambiente donde se desempeñan, elástico y adecuado a la interpretación subjetiva de las normas, con arreglos a las circunstancias de cada hecho y al conocimiento de la gente que es la contraparte de su accionar y ese aspecto sólo lo conoce el personal subalterno; por eso a nuestro criterio, la Escuela de Policía Nacional, que es más militar que policial, cumple un rol equivocado y a corregir, desde el momento que exige determinados conocimientos secundarios para acceder al grado de oficial, despreciando el conocimiento práctico del personal subalterno y además inculcando una disciplina que no se adecúa a la receptividad de la sociedad uruguaya. Pero los gobernantes y algún jefe de Policía, de algún período pasado, le han dado más a la «herradura que al clavo»; luego de dicho todo ésto, es increíble que alguna «brillante inteligencia» hubiera transformado cargos de agentes al de personal superior, a comisarios inspectores, es decir quedaron menos agentes en la calle y más comisarios inspectores sentados en los despachos, de esta manera y con estas mentalidades, nunca vamos a salir adelante.
Como parte de la sociedad exigimos de los gobernantes que la muerte del agente Machado, además de injusta, no sea en vano; vamos a dignificar a la policía, vamos a jerarquizar al personal subalterno, sin demagogia, con hechos concretos, vamos a darle el lugar que merecen dentro del instituto, allí no necesitamos más carne de cañón, necesitamos intérpretes de la sociedad, que lo hay, pero están por razones obvias debajo de la «bota» de los superiores, vamos a formar un cuerpo y no cuerpos, como hay ahora dentro de la Policía y luego de integrados, profesionalizarlos por igual, armarlos y asumir con ellos un compromiso de protección, para que puedan asumir con nosotros el mismo compromiso, al menos con posibilidades materiales de cumplirlo.
El centinela
C.I. 3.103.165-0
Para candidatos no residentes
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Soy un canario preocupado por el concepto en que nos están dejando algunos partidos políticos de cara a las elecciones municipales del próximo mes de mayo. Si bien los habitantes de Canelones reconocemos la complejidad de nuestra realidad, creo que nunca dimos muestra de incapacidad para autogobernarnos. Por lo tanto es ofensivo que de seis candidatos al ejecutivo departamental sólo tres sean realmente de esta tierra. Partidos enteros lanzaron a la palestra candidatos foráneos, con el aval de sus respectivas convenciones. El ex jefe de Policía Yamandú Castro es nacido en Cerro Largo, afincado en Montevideo, y su relación con Canelones pasa por una casita en la playa, como tantos uruguayos, y su actividad en la jefatura de Canelones en el gobierno nacionalista. Además debemos tener en cuenta que su candidatura es una acción contestataria a la imposición de la candidatura de la señora del presidente del Honorable Directorio del Partido Nacional. Y aquí arranca otras de nuestras preocupaciones, no sólo debemos entregar una de nuestras bancas al hijo del ex presidente Lacalle, sino que también este señor nos propone a su esposa para dirigir nuestros destinos. ¿Esta familia se mudó? ¡Avisen, che! Sumémosle a esto que el candidato del EP-FA es un montevideano auténtico desde su nacimiento hasta su magra actividad industrial en la zona cercana a la ciudad de Las Piedras. Mi pregunta final señor Director: ¿Es que no hay militantes blancos y frenteamplistas en este departamento capaces de llevar a cabo la cunducción departamental. Señor Director espero no haber herido su pluralismo y tenga el bien de publicar estas líneas.
Julián Ferreiro Ferrando
CI:2.801.400-3
Basura por carne
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Estimado señor:
Los abajo firmantes, residentes y comerciantes de la calle Julián Laguna esquina Pasaje del Norte, nos dirigimos a usted con el fin de solicitar su colaboración a nuestra necesidad.
La recolección de residuos la efectúan funcionarios del Cantón Nº 2 y para que esta tarea se lleve a cabo la carnicería tiene que «colaborar» con determinados kilos de carne.
Las bolsas con los contenidos se rompen antes de ser introducidas al camión recolector y los desechos particulares y comerciales quedan desparramados en la calle. Esto produce un foco infeccioso el cual
es caldo de cultivo para insectos y roedores concomitante a la mugre instalada. El sector de esta calle de Belvedere es sin salida, en su tramo hacia el norte; lo que para unos es el frente de su casa, para otros es la entrada de mercadería a un comercio mayorista, una carnicería y una panadería, por lo que la distribución de bebidas, carnes, chacinados etc. se realizan en la misma senda. En el entendio que todos pagamos nuestras respectivos impuestos exigimos por razones de higiene ambiental la presencia de un barrendero para que efectúe la tarea diariamente y un foco de luz que se rompió hace muchos años. Diferentes vecinos hemos comunicado telefónicamente al C.C.Z. Nº 14 sin resultado hasta la fecha. Agradecemos al Señor Director su intervención al problema que nos afecta y perjudica.
Saludamos a usted con nuestra más alta estima.
Siguen firmas
Carta al contador Julio A. Vieytes por los desaparecidos
Señor Director deLA REPUBLICA
Dr. Federico
El aprecio que, a mi parecer, merecen abuelas a causa de que ni los golpes que recibían en Plaza de Mayo luchando por conocer el destino de sus hijas y nietos/as, les hicieron aflojar su valiente batallar tratando de ubicarlos, me obliga a solicitarle la publicación en LA REPUBLICA de mi respuesta a la siguiente pregunta que el contador Julio A. Vieytes formuló en la página 54 del semanario Búsqueda del 17.2.2000.
«¿Acaso alguien puede creer, cuando escucha a alguna de las abuelas de Plaza de Mayo, de Montevideo o de donde sea, que extraña y sufre por su nieto/a?; pero si nunca lo conoció, podría sufrir y llorar por el resto de su vida al hijo o hija desaparecido, pero parece excusa telenovelesca el llorar por un ser humano que no conoce, así sea su nieto/a carnal».
Mi respuesta es que las mencionadas abuelas no son números aritméticos, algebraicos, etc. son seres humanos a los que la naturaleza dotó de razonadores sentimientos que, en mi opinión, se humanizaron más al conocer que a sus hijas las asesinaron después de robarles sus recién nacidos nietos/as.
(1) Ubicaron a cerca de cien nietos/as que, al conocer su verdadera identidad, algunos decidieron seguir conviviendo con sus padres adoptivos y otros con sus familiares carnales. En mi opinión hubieran ubicado muchos más si el justo apoyo que actualmente se le brinda a un abuelo ayudándolo a ubicar el destino de su nieto/a robado de manera similar a los mencionados, también universalmente se le hubiera brindado a las abuelas de Plaza de Mayo, de Montevideo o de donde sean.
Hugo Pascual Lecaldare Laino
C.I. 369695-9
Se necesitan más asistentes sociales en el Casmu
Señor Director deLA REPUBLICA
Dr. Federico
El Casmu, supongo que también lo tienen otras entidades mutuales de asistencia, dispone de un sistema de exoneración de pago de órdenes, tickes, medicamentos, etc. a asociados que padecen serias enfermedades que les impiden desarrollar cualquier tipo de actividad. Pacientes oncológicos, psiquiátricos, etc., pueden acogerse a dicho beneficio.
Sin embargo viene produciéndose un fenómeno, según nos relata un abonado que padece una grave afección, y es que mientras el número de este tipo de pacientes ha ido en aumento, el Casmu sólo dispone de una sola asistente social para atender la visita y estudio caso por caso, en base a la certificación médica aportada y a la entrevista con el socio en su domicilio.
Todo ello viene creando una larga cola de espera para muchos enfermos que por su grave dolencia, no pueden esperar un día más, sin que se vislumbre una solución. El problema, además, se atribuye a los frecuentes recortes a que se ven sometidas las mutualistas de asistencia médica, entre ellas el Casmu, afrontando como otras serias dificultades financieras, donde la reducción del personal a la no provisión de cargos, crea este tipo de problemas.
¿Una sola asistente social para decenas de pacientes? Ahí radica el problema para muchos, lo que se agravó con el hecho de la licencia anual de aquella funcionaria que pese a su afán de «ponerse al día», se encuentra actualmente con una larga lista de enfermos con afecciones serias, que vanamente esperan su visita.
Pensamos que el Casmu, debe aumentar el número de asistentes sociales. De lo contrario, la reglamentación vigente de poco a nada servirá y muchos enfermos, ni siquiera tendrán tiempo de recibir su visita, aunque la afirmación aparezca como muy «cruda».
¿Qué dicen las huestes que preside el doctor Félix Rigoli al respecto?
Sería bueno saberlo.
Saluda atte.
Pedro L. Guaglianone
Austria no es para nada la de Haider y sus lacayos
Señor Director deLA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Aprovecho esta oportunidad para saludarle afectuosamente y de rogarle la publicación de este texto: Soy uno de los tantos extranjeros nacionalizados en Austria, mediante onerosas y complicadas tramitaciones a las que uno se presta a fin de obtener el simple derecho a trabajo, educación, sanidad que, mal o bien (pero mejor que en otros lados) prodiga la rica república centro-europea (cuna de mi compañera y de nuestros hijos).
Quiero decirles que la Austria que vivimos muchos millones de mis vecinos, todos mis amigos nacionales o no, mi familia y yo, no es para nada la de Haider y sus lacayos.
En mi modesta, pero sopesada opinión, creo que el ascenso de la jauría xenófoba debemos apuntarla mayormente a la inepcia de los últimos gobiernos, encandilados con el nefasto neoliberalismo, corruptos y groseros en el tratamiento de las tradicionales líneas democráticas socializantes, antibélicas, ecológicas. A ese respeto hay que recordar que la república es constitucionalmente neutral, aunque el gobierno haya hace poco saltado por encima de ello para seguir las imposiciones de la Nato. Esos millones, que por consciencia humanística, sean socialdemócratas ideológicos, verdes o comunistas, somos la oposición.
Sumados a otros cuantos millones que, por inconsciencia, desinformación o abulia, votantes del partido derechista, se vieron atrapados en las fauces del extremismo, somos la oposición.
De entre los primeros surge ya la resistencia que, lamentablemente no tiene mayor futuro en un país carcomido por el lujo burgués.
Hoy, sorprendidos por la rapidez en que las cosas se precipitaron, (en un típico mal golpe fascista) y los libre pensadores austríacos, puros o no, no podemos basarnos en una solidaridad de parte siquiera de las minorías gitanas o judías que continúan durmiendo aún en la antesala de la gasificación.
Paradójicamente debemos poner nuestro destino en manos de la UE que rechazáramos por globalizadora (paradójicamente a la vez que el perdido de Haider que tiene otras razones) …¿Y será que el malhadado destino nos lleve a tener que agradecer al sherif americano, salvarnos del gas para vivir con la soga al cuello?
Sin otro particular la saluda atte. un ciudadano uruguayo-austríaco, sorprendido en sus vacaciones por la noticia de que su lugar de trabajo se ha de convertir en campo de concentración, si los dejamos.
Eduardo Mederos
El mundo de «Ronald MacDonald’s»
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Estaba consumiendo una comida en familia en el MacDonald’s de 21 y Ellauri cuando un niño de unos 7 añitos del otro lado del vidrio me dijo: ¿me la das?, mostrando con su dedito el autito verde que venía en la cajita feliz. Vení, entrá, le dijimos.
El niño entró con un miedo atroz, tomó rapid
ito el juguete y se fue tan rápido como vino lanzando una mirada aterrada al guardia de seguridad.
Este último se acercó a la mesa explicando que en ese restorán «esos» niños no pueden entrar. Esos niños. Los pobres, claro, los que viven en el barrio pero en la calle y no en los caros apartamentos de la zona.
Y yo me pregunto dónde están los derechos esenciales de «esos» niños? Son seudo-seres humanos por no tener guita para ir a consumir al MacDonald’s? ¿Por tener padres desocupados o de bajos recursos? ¿Por no haber tenido la «suerte» de nacer en un buen barrio? Y es el mismo Mac Donald’s que dona al Pereira Rossell tantos pesos cuando comprás aquél combo…
Operación publicitaria ideal para construir una imagen acorde a su Mac-Anudo mundo donde todo es sonrisa. ¡Qué americanos que nos pusimos, qué disparate! Un país tan atento a los derechos del niño, pioneros en América Latina de la educación infantil y alfabetización y nos plegamos a las leyes del rey dólar: necesitaremos pronto comprar un derecho fundamental de todo ser humano, existir y ser reconocido como tal, un individuo por completo.
Ahora me pregunto: ¿qué consecuencias tiene esa actitud de rechazo para ese niño? Ya se sabe marginado, rechazado por los otros, se empieza a cavar ese abismo entre él y la «sociedad». ¿Qué terrible, no? Y más terrible que suceda en Uruguay. Si MacDonald’s no quiere tener «esos» clientes, ¿por qué no pone abiertamente un afiche indicando qué tipo de individuo puede ir a consumir en sus locales? «No se admiten pobres, quizás negros, o mal vestidos, o comunistas (si todavía queda alguno), y la lista podría ser muy extensa seguramente. Sería sin duda muy negativo para su «imagen», pero en la vida hay que tener agallas, Ronald… Hasta cuándo seguiremos consumiendo esa basura que nos llega de Yanquilandia, y no lo digo por la comida, que además me gusta (a pesar de contribuir a la obesidad) sino por esa política de discriminación basada en el bolsillo? Yo por lo pronto no iré más a comer a esa esquina chic; ya sé que no le importará un comino a Ronald MacDonald´s, pero será mi profunda protesta personal, mi modo de seguir creyendo que todos tenemos los mismos derechos, que todos somos seres humanos en el Mac-Anudo mundo de MacDonald’s.
Indignado
Persecución política en Rocha
Señor Director deLA REPUBLICA
Dr. Federico
Como habitante de este país he querido usar su generosidad y su medio de prensa para compartir con la opinión popular mi idea acerca de una situación que se está dando (desde hace mucho) en el departamento de Rocha.
Nuestra Constitución, es el instrumento esencial del gobierno uruguayo y la ley suprema de la nación. Durante muchos años ha guiado la evolución de las instituciones gubernamentales, ha sido la base de la estabilidad política, el crecimiento económico y el progreso social, así como la garantía de los derechos humanos fundamentales (los que están mencionados en la Constitución y los que son inherentes a la personalidad humana o se derivan de la forma republicana de gobierno, tal como lo dice el artículo 72).
Es cierto que en momentos de crisis es tentador para los gobiernos tratar de suspender estos derechos para proteger la seguridad nacional, pero sinceramente pienso que no se reconoce la dignidad humana si existe opresión sobre una persona o sobre varios funcionarios municipales para proteger la permanencia del señor Adauto Puñales Lascano (que hoy aspira a la reelección). Hemos visto con asombro cómo la dirección del Ejecutivo rochense, persigue una y otra vez a funcionarios de la Intendencia, principalmente blancos. Será que la moral abandona su lugar ante el poder político de un hombre que pretende un nuevo triunfo electoral, esta vez ya no en base a mentiras y promesas que no se cumplirán (como lo hizo en 1994), sino que ha recurrido ahora a la presión. En todas las esferas de la vida humana las personas oímos y conocemos aquella definición de que «todos los hombres han sido creados iguales», que incluye a hombres y mujeres de todas las razas; a los que están físicamente impedidos y a los físicamente aptos; a los propietarios y a los que carecen de vivienda; se aplica por igual a los que provienen de cualquier parte del planeta; y supongo que, aunque el señor Adauto Puñales lo desconozca, se aplica también a los partidarios del Partido Nacional, del Partido Colorado, del EP-FA, del Nuevo Espacio, de la Unión Cívica, y también a aquellas personas apolíticas, pues por encima está la riqueza humana.
Pero no le echemos tanta culpa a Puñales, yo sospecho que no encuentra los textos de nuestro país y «sin querer» nos está enseñando mal.
Habrá acaso alguna ley de interés general que permita al Ejecutivo Colorado Departamental reducir el honor y la dignidad humana de los funcionarios municipales, o será simplemente porque son de otro color partidario o porque no acuden al baluarte partidario de la lista 23 a doblar listas y hacer acto de presencia.
Yo, estudiante de abogacía y amante de la democracia y la libertad, me estaré seguramente inculcando mal, o será que la cacería que el señor Adauto Puñales nos enseñaba antes de renunciar para poder ser candidato es legal y no afecta en nada a funcionarios que hace meses que no cobran regularmente. Será que no existe tal artículo 7 de nuestra Constitución Nacional, ni el 54, ni el 58, ni el 72, ni el 82; será que no existe una Declaración Universal de Derechos Humanos, o será que respeto es una palabra inexistente en el vocabulario del actual Ejecutivo Departamental de Rocha. Será que todo eso no existe, o que lo que leemos en los textos fundamentales sólo puede ser leído por gente que valora la libertad de opinión, cuando en realidad debería poder leerse también por aquella gente que no conoce ciertas palabras de sumo valor en los gobiernos democráticos modernos. Qué feo es ver que en este celeste Uruguay se le enseñe a los niños que la presión y la tiranía es costumbre.
Jorge Andrés Marchand
C.I 4.301.927-0
Desesperante situación económica familiar
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Por medio de la presente me dirijo a Ud. en un intento por denunciar la crítica y desesperante situación en que me encuentro junto con mi familia.
En noviembre pasado tuvimos que entregar la parte social de un ómnibus de una cooperativa de transporte en la que trabajaba como chofer, mi marido. Esto sucedió porque teníamos la parte como garantía de un préstamo que no pudimos seguir pagando. Lo cierto y angustiante es que de 38.000 dólares de la parte, no pudimos rescatar ni un solo peso. Ni siquiera para pagarnos los boletos para regresar a casa. Ese mismo día tuvimos que pedir plata prestada para poder paliar los gastos mínimos. Y lo que es más grave es que quedamos sin una de las fuentes de ingreso, la de mi marido que pasó a ser un desocupado, ambos asfixiados por las demás deudas que teníamos con otros lugares, debiendo el alquiler, la luz, la OSE, etc., etc. Completamente despojados de todo y sin tener a nadie ni a donde recurrir. Por más que fuimos reiteradas veces a Cayccu, rogamos y suplicamos desesperados para que nos permitieran rescatar algo aunque fuera para el alquiler y un pequeño monto para que mi esposo pudiera reengancharse y vender algo poder integrar un pequeño monto algún reparto o algo al fin de poder subsistir y que no se nos hiciera el maremagnum de deudas que en este momento tenemos.
Nadie nos escuchó y aunque parezca increíble ya no nos quedan conocidos para poder pedirles pla
ta para los gastos mínimos. Y encima de todo eso estamos en el Clearing que es casi lo mismo que ser un criminal, y así estamos acorralados de tal forma que no pudimos seguir enganchados con alguna changa para poder hacer frente a los gastos mínimos. Así las deudas crecen y crecen cada vez más, así como se nos acumula el alquiler atrasado. Es tal la situación que cuando nos desalojen de la casa, ni siquiera hemos podido comparar chapas para meternos debajo.
Si tan solo nos hubieran dejado rescatar algo de la venta del ómnibus, por lo menos no se nos habrían acrecentado más y más las deudas y podríamos haber comprado algo para revender y así subsistir. Estamos acorralados de tal modo que no sabemos qué hacer, ni a quién recurrir.
¿Cómo es posible que se nos despojara de todo lo que teníamos y ni siquiera tengamos a quién recurrir?
Nuestros hijos se quedaron de la noche a la mañana sin sociedad, sin emergencia móvil, sin lo más mínimo para alimentarse y vestirse, y vamos camino a quedarnos sin techo.
¿Cómo es posible que no se nos brinde una salida?
¿Cómo vamos a pagar lo que aún debemos que cada día es más, si además de quedar sin trabajo, el hecho de estar en el Clearing no nos permite ni siquera rehacernos para poder reanudar nuestra supervivencia?
Mire, desde agosto a noviembre recorrí el anexo del Palacio Legislativo a legisladores blancos y colorados, ¿sabe que nadie me quiso recibir? Sólo una secretaria de un diputado blanco que me atendió en al hall y me contestó que ellos no podían hacer nada y que esa era la ley.
Sí señor, esa es la ley, pero alguien me puede decir ¿qué hago? ¿A dónde voy?
Mire mi estado de ánimo es tal, que aún estando en tratamiento médico me encuentro al límite de la desesperación. Hace 22 años que trabajo en una conocida mutualista de Montevideo, no cobro 1 sólo centésimo y encima preciso lentes, dentista, etc., por no nombrar otras necesidades mínimas y no consigo acceder a soluciones de ningún tipo. Estoy tan, pero tan desesperada que sólo le pido encarecidamente que publique esta carta lo antes que sea posible, a ver si a través de su diario llega a alguien consciente que por lo menos me pueda ayudar. Mire, no pido que me regalen nada, sino tan solo que me permitan rehabilitarme de alguna forma, aunque sea frenar el desalojo y evitar que mis deudas sigan creciendo y por favor poder hacerme de algún capital para poder subsistir y reenganchar en el mercado laboral.
Sin más saluda atte.,
Carmen Olivera
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