Comienza a rodar el Carnaval 2001
El porqué algunos jurados marcaron las diferencias que marcaron en determinadas categorías, o con determinados conjuntos, es un análisis que para ser correcto obliga a por lo menos la consulta respectiva al propio jurado cosa que está prevista y que probablemente podamos reflejar en nuestras próximas ediciones.
Podemos sí constatar algunos hechos y analizarlos si efectivamente se corresponden a lo que surge de los puntajes. Uno de ellos es en cuanto al nivel artístico alcanzado por el Carnaval 2000.
Este en general fue un carnaval en el que el común denominador de los espectáculos no alcanzó el brillo que logró en otras oportunidades.
El reflejo quedó establecido, también en la opinión del jurado, porque ninguno de los concursantes alcanzó el máximo puntaje que la categoría permite. Hubo algunas categorías en las que incluso se estuvo muy lejos de esos topes y creo que ello resulta correcto.
De todas formas cada categoría tuvo a su frente y no nos referimos al primer premio, a los conjuntos que brindaron los mejores espectáculos de las mismas y cada categoría se dilucidó, por su parte, entre quienes también a la vista del público habían realizado los mejores merecimientos para ello.
Esta no es una constatación menor.
No apareció al frente de ninguna categoría «convidado de piedra», extraído como por arte de magia de la bolsa, sino quienes expusieron frente a la gente los mejores méritos.
¿Que la ubicación pudo haber sido otra, que el primero o segundo pudo haberse trocado o incluso algún tercero quedar a la cabeza? Es posible. De hecho, desapasionadamente, entiendo que pasó.
No es en todo caso la razón de esta nota.
La intención es centrar de alguna manera como objetivo a apuntar, de qué manera puedan minimizarse los errores que mediante la aplicación de puntajes fríos, trastocan a veces los verdaderos valores a resaltar del carnaval, la alegría, el divertimento colectivo y lo más destacado de nuestro acervo cultural y artístico.
Aquí es donde además de los puntajes individuales deberá analizarse con tiempo pero desde ya, si el sistema realmente es efectivo, si resulta válido, si es sincero, abierto y democrático, si es para todos o si deberá apelarse a modificaciones de fondo.
Todos los años en mayor o menor grado se establecen modificaciones en los reglamentos buscando acercarnos lo más posible a la perfección.
Más por pragmático que por pesimista asumo que nunca llegaremos a ella, máxime que quienes proponen o introducen las modificaciones en general son los mismos participantes. Para ellos la base son las malas experiencias anteriores, procurando corregirlas, no para aportar agua al propio molino (que a veces ocurre), sino simplemente buscando verdaderamente lo mejor. Pero naturalmente las modificaciones que se introducen de esta forma son simplemente un paliativo, un remiendo y no una modificación de fondo.
Todos los que de alguna manera rodean al carnaval y a sus festejos deben participar, sin exclusiones, son (o somos) tan reponsables como los propios actores. No se puede en este análisis dejar solo a ningún sector y después reclamarle por no haber realizado tal o cual modificación o no haber introducido alguna otra.
Es un análisis que se debe dar, en profundidad y con sinceridad y no cuando las papas quemen o en enero próximo cuando más vale no modificar nada que improvisar.
El Carnaval 2000 ha concluido, por lo menos en lo que al concurso, su motor más importante, refiere, pero de la misma manera debe entenderse que ha comenzado a rodar el 2001 y ese debe ser nuestro principal objetivo.
Momosapiens.
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