Rama y la penetración ideológica
«Siempre hubo en nuestro país una lucha por controlar la educación y una fascinación política por su control», indicó el presidente del Codicen, Germán Rama, en la presentación de un libro con el balance del período de reforma educativa. Alertó allí sobre la tentación de controlar la conciencia de los alumnos a través de determinadas ideologías.
El presidente del Codicen se refirió ayer, en ocasión de la presentación del libro «Una visión integral del proceso de reforma educativa en Uruguay. 1995-1999″, a los vínculos existentes entre las ideologías y la educación. Rama indicó que «se puede tener la tentación de controlar la conciencia de los otros, de tener cuerpos docentes que transmitan determinadas ideologías. Este mal no es nuevo, ocurrió siempre».
«Mantener el laicismo es una lucha diaria. Venimos de un país brutalmente ideologizado, que tuvo 25 años de crisis política, con grupos enfrentados de un lado y de otro», prosiguió el director de la ANEP.
Se refirió a la lucha que ha existido en nuestro país por el control de la educación, como espacio de socialización política. «Ha habido siempre una lucha por controlar la educación, su funcionamiento, pero mal entendido, porque controlar la educación es asegurar que las mentes de los niños y los jóvenes sean respetadas y se les den instrumentos para pensar y resolver con sus propias cabezas. Esa es la esencia del laicismo».
Posteriormente indicó que la laicidad, como esencia de la democracia, es dar instrumentos para elegir libremente, lo que, a su juicio, «va contra la noción autoritaria de cualquier signo, que es intentar sacar clones, es decir sujetos con determinada cabeza».
Indicó además que el Uruguay fue un país que «tuvo tanta ideologización, que las transformaciones no se logran en un momento». Reivindicó la postura de su administración en la defensa de la laicidad, que es «la conciencia democrática de que la educación debe respetar a los educandos y no puede dar conferencias ideológicas».
Por último, indicó que el país «comienza a madurar», poniendo como ejemplo la caída de la conflictividad gremial. «Los conflictos no ocurren porque sí, por la maldad humana, sino porque hay competencias y luchas en torno al poder y en torno al destino del país».
Por su parte, el coordinador general del libro, Renato Opertti, indicó que la tradición en que se inserta la reforma educativa, es la tradición de la búsqueda de la equidad. Opertti llamó a «la refundación del Estado benefactor, que vuelve a tener un rol en la sociedad».
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