OBTUVIERON QUE SE LES REPARE EL LOCAL Y UNA MESA DE NEGOCIACION

Estudiantes desalojan sintiéndose victoriosos

El desalojo se realizó pacíficamente y sin inconvenientes. En su última jornada de ocupación los liceales se dedicaron al arreglo del local, tareas emprendidas también en días pasados, y distribuyeron juguetes a niños carenciados recolectados en el barrio para homenajearlos en su día.

Tomados de la mano y con la alegría marcada en sus rostros, los liceales dejaban atrás 19 días de ocupación. Al salir uno de ellos leyó una reflexión personal en la que destacó el derecho que tienen los jóvenes a expresarse y luchar por sus reclamos.

Una vez desocupado el liceo los jóvenes, padres y docentes que se habían concentrado en la calle, frente al Liceo 11, marcharon por el barrio hasta el Centro Cultural Cerrense.

Los estudiantes destacaron la confianza depositada en las autoridades de Secundaria en la reunión de hoy. En la misma participarán ocho estudiantes del liceo 11, dos delegados del PIT-CNT, el párroco Juan Silveira, la abogada de los ocupantes y las autoridades del Consejo de Educación Secundaria.

Tanto la central obrera como el sacerdote Silveira fueron mediadores en este conflicto.

Consultada por LA REPUBLICA, la abogada de los ocupantes, Patricia Pérez, manifestó que uno de los principales temas por resolver es el de las inasistencias durante este período. Si Secundaria cuenta los días de ocupación como faltas a clase los alumnos podrían perder los cursos.

Los alumnos del Liceo11 habían ocupado el pasado año al igual que lo hicieron otros liceos. De los más de diez centros ocupados, el del Cerro fue el único que obtuvo uno de sus reclamos: la habilitación de un turno nocturno. Luego de esta segunda ocupación los estudiantes se retiran tras haber obtenido dos nuevos logros: la reparación del local y la instalación del turno nocturno de primero a sexto año.

El 1º de agosto los liceales ocuparon el centro educativo por tiempo indefinido en rechazo a las actas números 14, 8, 62 que regulan el uso de los locales de estudio y el comportamiento de los estudiantes dentro de los mismos. Para los estudiantes esas actas limitan el derecho de agremiación dentro del liceo y las califican de «represivas».

Asimismo se manifestaron contra la reforma educativa (Plan 96) impulsada por el Codicen bajo la administración anterior de Germán Rama.

La medida de ocupación, que fue resuelta por votación de la mayoría del alumnado, se adoptó además en reclamo de reformas edilicias para el liceo y de un mayor presupuesto para la educación.

En los últimos días los alumnos recurrieron a delegados del PIT-CNT para que intercedieran en el conflicto conjuntamente con el párroco de la zona Juan Silveira quien en una primera instancia ya había sido convocado para mediar.

Luego de una reunión de los intermediarios y el presidente de Secundaria, Jorge Carbonell, se resolvió fijar una reunión para hoy en la cual se elaborará un cronograma de las reparaciones que se harán en el liceo y se definirán posibles instancias de negociación para las actas cuestionadas.

Dicho resultado fue valorado positivamente por los estudiantes lo cual motivó la decisión del desalojo de anoche.

Un conflicto mediado

La ocupación del Liceo11 motivó al presidente del Consejo de Educación Secundaria, Jorge Carbonell, a presentar una denuncia penal ante el Juzgado de 9º Turno a cargo del juez Juan Carlos Contarín. La denuncia se realizó por violencia privada.

Según lo establece la denuncia, la ocupación de un liceo es tipificada como violencia privada en el artículo 288 del Código Penal y puede derivar en los delitos de desacato y daño.

La sentencia del juez estableció sin embargo que: «La conducta de ocupar un liceo no es más que una forma de libertad de expresión que se recoge en nuestra Constitución reconociendo un derecho que es inherente a la persona humana».

En los primeros días de ocupación los estudiantes solicitaron una mesa de negociación con las autoridades de Secundaria, lo que derivó en una instancia que se llevó a cabo con la presencia de padres, alumnos, docentes, el párroco Silveira y Carbonell.

Luego de cuatro horas de reunión las partes acordaron que el liceo sería reparado. Sin embargo los estudiantes se mostraron desconformes con el resultado de la negociación debido a que el tema de las actas no había sido discutido. Los alumnos solicitaron una nueva reunión con las autoridades del Codicen pero no se concretó dado que los jerarcas entendieron que el conflicto debía resolverse con Secundaria. *

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