Tiempos de recetas
Anoche pasé a visitar al Toto Pechuga en su pieza, y lo encontré fenómeno. Me decía que está pasando un invierno caribeño porque el último mes estuvo ocupado con Venezuela y con Colombia. Mientras tomábamos unos mates me dijo: «Vos sabés Flaco que yo en geografía soy medio tronco, pero con la cosa del fóbal y las cumbres presidenciales, uno se entera dónde están algunas ciudades, de la temperatura que sufren, de los vientos y las alturas. Que por alguna razón que ignoro, nunca son las que nos vienen bien y siempre favorecen al contrario. Pero a mí lo que más me interesa es escuchar a los comentaristas que siempre tienen la receta justa. Porque ahora es pura recetas. Recetas médicas para la gripe, recetas económicas para la crisis y recetas de cocina para que sepas cuánta cosa rica hay que nunca podés comer. Vos fijate que tempranito de la mañana, cuando uno recién arranca con un mate amargo, prendés la tele y todo el mundo está con su receta de cocina. Y te pican la cebolla y te la comentan. Que deben ser cebollas de utilería, truchas, porque a estos atorrantes nunca les lloran los ojos.
Te digo que no es hora, pero dos por tres te presentan una fuente con unos ñoquis de todos los colores, o un lomo de caviar a la sartén, que se te hace agua la boca». Le quise explicar que el caviar no tiene lomo porque son huevas de esturión, pero me paró: «Pará Flaco, que a mí me sacás de la corvina y no sé ni medio, y hasta de la corvina me estoy olvidando porque no atraca como antes. Pero lo que yo te quería decir es que tendría que estar prohibido eso de cocinar por la tele, tendría que haber una protección al apetito popular, a las necesidades estomacales de la población común y silvestre, porque uno no es de fierro, Flaco».
Y ojo con las tentaciones. Cuando me iba, se ajustó otro ojal del cinturón y me dijo: «Ojo, no se abusen, que con esas cosas no se juega». *
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