AUNQUE LOS ODONTOLOGOS REBAJAN SU ARANCEL, LOS PACIENTES NO PUEDEN PAGAR Y LLENAN LAS CONSULTAS EN LA FACULTAD

Como para arrancarse los muelas

La enfermedad gingivo periodontal alcanza al 87% de los uruguayos. En buen romance, prácticamente 9 de cada 10 uruguayos tiene algo a curar, en los dientes o las encías.

Peor aún, el 36% del país tiene «piorrea», que los técnicos llaman enfermedad periodontal instalada, una peste que les aflojará los dientes hasta caer en caso de no ser tratada.

Más del 70% de niños mayores y preadolescentes tiene afecciones bucales. El 67% de los pequeños entre 4 y 6 años padece de mala oclusión.

El panorama odontológico uruguayo no admite risas, diría un mal humorista.

Así, la Facultad de Odontología debió avanzar en aspectos sociales que no estaban previstos cuando se creó, supliendo de algún modo la falta de políticas de salud odontológica concretas del Ministerio de Salud Pública.

Las políticas de prevención de salud bucal emergieron directamente de las aulas universitarias, a expensas de avances en los programas de curricula que dieron prioridades a la docencia de la prevención.

A nivel clínico, la capacidad de unidades dentales (sillones para atención) subió a 200, cifra histórica, mientras el sector pasó a trabajar «con capacidad colmada en todos los horarios disponibles», como advierte el documento «Realidad y Perspectiva» elevado al Parlamento al plantearse los recursos para la Universidad. Con un volumen de 240.000 consultas anuales –equivalentes a 600.000 horas de trabajo al año– la producción de los estudiantes en salud odontológica supera los U$S 3 millones, mientras la asignación presupuestal del año 2.000 fue de tan sólo 12.000 dólares más.

 

Muchos dentistas, pocos dentistas

 

«En Uruguay hay odontólogos sin trabajo, y también pacientes sin atención», afirma el decano de la Facultad de Odontología. El Dr. Pablo Pebé reabre así el sempiterno debate del presunto exceso de estudiantes y profesionales para cada carrera en este país.

«Existe una premisa: para establecer si son suficientes, hay que referirse al sistema en el que trabajan. En Uruguay hay un sistema que no vincula a los enfermos con los profesionales que pueden prevenir y tratar las enfermedades bucales. Por eso, de acuerdo a las necesidades reales de la población, el número no sólo no es excesivo, sino que de acuerdo a la patología acumulada que hay, puede ser insuficiente».

Pebé ratifica su convicción del número «insuficiente», pero puntualiza que «requiere de un sistema que permita vincular es- ta fuerza de trabajo con sus destinatarios». Converge allí el tema de la insolvencia creciente de los uruguayos para atender sus necesidades. «Ese problema escapa a la Universidad, compete al Ministerio de Salud Pública, que debería incrementar sus planes preventivos y asistenciales en el tema de la salud bucal. No ha sido en estos últimos años un elemento visible, una preocupación del ministerio en este campo».

«Probablemente haya muchas urgencias en el tema salud que motiven esta situación, pero aún así no lo compartimos: hay razones más que suficientes para que se le dé a la atención del tratamiento de las enfermedades bucales el lugar que merece y que la población necesita».

Calificó esta visión oficial de la salud bucal uruguaya como «grave», en tanto recordó que en países desarrollados «el tema de la salud bucal está en pie de igualdad en la consideración del ministerio público con cualquier otro tema de la salud». Apuntó a los países escandinavos, donde «los usuarios del sistema público de salud, que son todos, todos tienen derecho a hacer uso del sistema público de salud, resuelven allí sus problemas sea cual sea, incluidos los de la boca».

Consideró, en tal sentido, «obligación» del Estado, más allá de imprescindibles programas de prevención, «el contemplar aquellas personas que están enfermas o que muestran graves secuelas de las enfermedades más prevalentes».

 

Futuro odontológico

 

Para Pebé, la Facultad que sufrió un proceso de transformación a partir del Plan de Estudios aprobado en 1993, debe apostar ahora al Plan de Estudios 2001, que ya ha sido aprobado por el claustro y el consejo.

Ello incorpora nueve disciplinas nuevas a la enseñanza de grado, y avanza en la consolidación de la práctica del estudiante en los servicios de salud de todo el país. Paralelamente al ampliado de servicios, se busca culminar una nueva clínica para la enseñanza de posgrado, y comenzar otras para las de grado. Se confirma además, a partir de 2002, un convenio de atención bucal para todos los funcionarios de la Universidad de la República y del Hospital de Clínicas. A partir de este año, Odontología descentralizó la etapa final de la carrera: ahora es posible cursar dicha fase en Rivera, Soriano, Salto y Lavalleja, además de Montevideo.*

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