Cotugno rechazó el propósito de Bush de financiar clonación
El prelado argumentó que esta práctica científica «destruye la dignidad humana. En tal sentido, médicos del Círculo Católico denunciaron que el mandatario norteamericano no cumplió con las promesas electorales, ignorando al Papa y a la voluntad de su parlamento.
Ayer se desarrolló en el teatro del Círculo Católico, el acto académico denominado «La Iglesia y la Clonación Humana».
En la oportunidad, el arzobispo de Montevideo, monseñor Nicolás Cotugno, para explicar la posición de la institución y de Juan Pablo II, citó la carta encíclica del Evangelio de la Vida del año 1995 y el documento «El don de la vida», redactado por el propio Vaticano.
Afirmó que la Iglesia sintetiza su postura acerca de la reproducción de células vivas, pronunciándose por un «no radical a la clonación humana».
El religioso afirmó que el hombre es el vértice de la creación y Dios establece una relación directa con la persona. «Por lo tanto, el hombre es un ser creado y no se autogesta ni se produce así mismo por su iniciativa».
Cotugno consideró que la creación es un elemento potencial a desarrollar por las personas con la finalidad de procurar ser como Dios, ya que «el ser humano no es un paquete que el creador deposita en la Tierra, sino que participa de la historia humana».
En ese sentido, el arzobispo capitalino rechazó tajantemente la manipulación genética y la clonación, argumentando que «Dios crea y el hombre usa más de su libertad».
Citando implícitamente la Biblia, el religioso agregó que al ser humano se le dijo no tocar el «árbol» de la clonación, pues comete un pecado. Afirmó que el hombre no es producido sino que es generado por el fruto de amor de Dios y no como producto del dinamismo físico-químico-biológico. «Nunca se puede cosificar a la persona humana rebajándola a un producto y a una exigencia personal», puntualizó.
Técnicas inhumanas
Por su parte, el doctor Gustavo Ordoqui, catedrático de derecho civil de la Universidad de la República, disertó sobre los aspectos éticos y jurídicos de la clonación humana. Explicó que los profesionales del Círculo Católico se conmocionaron por las resoluciones del presidente norteamericano George Bush sobre la clonación.
Recientemente, el jefe de la Casa Blanca destinó fondos federales para la investigación de células embrionarias que permitan avances de la ciencia médica. «De alguna manera caímos en una realidad que no pensamos pudiéramos encarar», reconoció Ordoqui, fundamentando que el estudio de la clonación humana era algo lejano.
Recordó que en el año 1993, se practicó la primera escisión gemelar de embriones humanos y en 1997 se logró la primera clonación animal, con el caso de la oveja Dolly.
El profesional sostuvo que los responsables de estas experiencias afirmaron que jamás lo practicarían con humanos, argumentando que son técnicas altamente inhumanas.
La aparición de este fenómeno originó una respuesta en las declaraciones mundiales, que se posicionaron en contra de la clonación humana y de la imposibilidad de que esto ocurra.
En Uruguay, en 1997, se proyectó un texto normativo sin aprobación parlamentaria, en el que se prohibía la posibilidad de clonación.
El médico relató que mientras el cineasta George Lucas anunció que la nueva saga de las Guerra de las Galaxias se llamará «El ataque de los Clones», varios científicos implicados en la clonación de seres humanos declararon ante la Academia de Ciencias de Estados Unidos, que seguirán con su proyecto a pesar de la oposición de la mayoría de la comunidad científica internacional.
El riesgo advertido por quienes se oponen a esta nueva técnica, es que la ciencia no está en condiciones de determinar a priori, si el fruto del experimento será un individuo normal o defectuoso.
Gustavo Ordoqui afirmó que con las declaraciones del presidente Bush del pasado 9 de agosto, se termina con una serie de sucesos inesperados. El documento norteamericano establece que se autoriza financiar la investigación de células madre con destino al cultivo y obtener tejido celular, aclarándose que ello se destinará a la cura de enfermedades como la diabetes, Parkinson, Alzheimer y otras diversas parálisis.
Criticó que algún medio de prensa local informó sobre estos hechos como si fueran un gran paso de la humanidad, para tratar enfermedades incurables.
Cuestionó la posibilidad que estas prácticas de clonación se realicen en forma limitada y aplicada solamente a los embriones que ya existen.
Recordó que el propio Papa Juan Pablo II le dijo personalmente al presidente Bush que desista de crear embriones para este tipo de investigaciones. Agregó además, que el mandatario estadounidense en su campaña electoral, manifestó su oposición al uso de fondos federales para investigar con células madres que impliquen la destrucción de embriones humanos.
En tal sentido, Ordoqui enfatizó que Bush se apartó de sus promesas electorales, acusando además al presidente de ignorar los consejos del Papa y la opinión del Congreso, que votó en contra de la clonación humana y contra la clonación de células para tratamientos terapéuticos.
«Lo que sí logró –señala Ordoqui– «es un cambio sustancial en el valor de las acciones de determinados laboratorios que se dedican a estas experiencias».
Explicó que con la clonación se está manipulando una célula con vida y posteriormente se destruye el embrión. A su entender, «lo que está en juego es la destrucción de embriones».
Asimismo, el profesional recordó que en 1990 el Ministerio de Educación y Cultura proyectaba la instalación de un centro para la preservación de fetos y embriones sobre la base de la congelación. Enfatizó que los médicos no se están poniendo de acuerdo sobre lo que es un embrión, «que ya comienza a serlo desde el momento de la concepción». *
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