Contratar a mujeres es más caro a pesar de tener sueldos más bajos
Ayer se llevó a cabo el seminario nacional «Mujer y trabajo, costos laborales, segmentación ocupacional y brecha salarial», organizado por la comisión tripartita para la igualdad de oportunidades y trato en el empleo. El evento que se desarrolló en el Palacio Legislativo fue patrocinado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
La experta en género de la OIT, Laís Abramo, presentó un estudio de costos laborales de hombres y mujeres con información de Argentina, Brasil, Uruguay, Chile y México entre 1999 y 2000.
Respecto a cuánto cuestan las mujeres, el estudio demuestra que es muy frecuente la noción de que los costos de la mano de obra femenina son superiores a los masculinos, a pesar de que sus remuneraciones son inferiores.
El argumento para sostener que es más costoso emplear a una mujer refiere a los costos indirectos asociados, en especial a los dispositivos legales de protección a la maternidad y al cuidado infantil. Algunos problemas relacionados a las responsabilidades familiares, son considerados también factores adicionales del costo femenino. Entre ellos están una mayor tasa de ausentismo, un menor compromiso con la empresa, y una menor disponibilidad para trabajar horas extra, turnos nocturnos, viajar o capacitarse.
En cuanto a los «costos sociales» de la protección a la maternidad, las prestaciones monetarias que recibe la mujer durante la licencia maternal representan menos del 2% de la masa salarial femenina registrada (en el Uruguay es del 1,5%), y el costo de la lactancia, representa el 0,2%.
En nuestro país no existe legislación en cuanto a las guarderías, y el tema está muy poco presente en los convenios colectivos. Otra noción muy frecuente que muestra este estudio es que el ausentismo femenino es superior al masculino. Sin embargo, no existe evidencia confiable o datos estadísticos respecto a ese tema. Por su parte, la economista Alma Espino presentó un estudio sobre costos laborales de la mano de obra femenina en Uruguay.
Entre las causas relacionadas con los mayores costos de las trabajadoras con respecto a los hombres, y dada la división sexual del trabajo predominante en la sociedad, se determinó que las mujeres tendrían una mayor tendencia a abandonar el puesto de trabajo, tienen un mayor ausentismo, menor disponibilidad para hacer horas extra u horarios extensos, y menor compromiso con la empresa.
Este estudio también muestra que los diferenciales de remuneración de las mujeres respecto a los hombres muchas veces no se atribuyen a factores de discriminación por parte de los empleadores, sino a la necesidad de compensar el mayor costo laboral que la empresa debe enfrentar para contratarlas.
Este tipo de afirmaciones que provienen frecuentemente de quienes toman las decisiones de contratar, promover e invertir en la capacitación de las mujeres, no necesariamente se basan en información objetiva, sino en aquellos estereotipos y prejuicios.
Las prestaciones monetarias que recibe la mujer por concepto de licencia por maternidad representan 1,47% de la masa salarial femenina del sector privado con cobertura de la seguridad social.
El costo de la lactancia es de 0,22% de la remuneración bruta mensual de las asalariadas privadas con cobertura de la seguridad social. Por su parte, el costo de la prevención del cáncer genito-mamario es del 0,28%.
La economista Verónica Amarante presentó un informe sobre Segmentación Ocupacional en el período 1986-1999, donde se determina que las desigualdades entre hombres y mujeres se expresan en la separación de ámbitos de acción según sexo, que se valorizan en forma diferente. El crecimiento de la población económicamente activa durante este período se ha dado sobre la base del aumento en la participación femenina. La tasa de actividad femenina en 1986 era 40,4%, mientras que en 1999 la misma asciende a 48,5%; en cambio, en el caso de los hombres, la tasa de actividad mostró una tendencia ligeramente descendiente (73,5 a 72,0%).
Pese a dicho aumento, las tasas de actividad femenina continúan siendo menores a las de los hombres en promedio y para todos los tramos de edad.
Finalmente, la Comisioón Tripartita para la igualdad de oportunidades y trato en el empleo, presentó un estudio actualizado respecto a la brecha salarial entre mujeres y hombres.
Un estudio realizado entre 1992 y 2000 en Montevideo urbano muestra que en 1992, las mujeres captaban el 36% del promedio de ingresos con respecto a los hombres, y en 2000 captan el 40%.
A nivel de empleados privados, la diferencia es más acentuada: en 1992 era del 58%, y en 2000 es del 68%.
Dicho incremento muestra que no necesariamente el ingreso de la mujer ha aumentado, sino que lo que ha disminuido es el ingreso de hombres.
El seminario fue inaugurado por el ministro de Trabajo Alvaro Alonso y contó con la participación de Ana Lía Piñeyrúa, directora de la oficina de la OIT en Buenos Aires. *
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