Palpitando el final...

El público desbordó las canteras del Parque Rodó

Como nos sucede todos los años y atento a las mismas premisas de respeto a los conjuntos que actuaron en las últimas fechas compitiendo, es que pese a que la inmensa mayoría de la gente de Carnaval «está en otra», abordamos el comentario de estas actuaciones como lo hemos hecho con todos los participantes.

La penúltima etapa que transcurrió el sábado, tal como sucedió en las anteriores, tuvo un marco de público excepcional y hermoso. La gente palpitaba grandes actuaciones y no se vio defraudada.

Desde el comienzo la fiesta fue completa.

Milenio a primera hora confirmó sus legítimas aspiraciones de campeonar. Entiendo que su actuación certificará esta intención como un hecho, de no haber mediado puntajes en más o menos suyos o de Pequeña Lulú, que no percibimos y determinen la inversión de este orden. Gran trabajo colectivo y con actuaciones individuales excelentes y sobre todo, y esto ha sido común a los dos finalistas, alegría, diversión… en suma Carnaval.

La Gran Siete a segunda hora con actuación distendida, plena de entusiasmo, de alegría, dispuestos a divertirse, hizo de ella un verdadero deleite.

Nuevamente buenos cantos en coros que sonaron tal vez mejor que en las oportunidades anteriores, con vestuarios excelentes al igual que los maquillajes y peinados, conjugaron en un excelente espectáculo.

Guillermo Lamolle a su frente lució también mucho más suelto, volviendo a dar la imagen del conductor y el nexo válido entre la murga y la platea. Su agradecimiento «al dueño de este tablado que nos contrató tres veces este año», fue una de esas salidas justas y muy festejadas que se complementó con otras que también el público disfrutó.

La Gran Siete definitivamente estuvo en la liguilla con justicia, disfrutó e hizo disfrutar a la gente. ¡Enhorabuena!

Los Rebeldes volvieron al escenario del Ramón Collazo precedidos de dos gran actuaciones anteriores, de la expectativa que en el público creó esas presentaciones y que postulaban a Rebeldes como uno de los candidatos más firmes en su categoría.

Claro está que ello también aconteció el año anterior y terminaron sextos…

Desconocemos qué sucederá este año. De todas maneras Rebeldes volvió a realizar una soberbia demostración murguera, creativa, divertida, cantando con gran jerarquía textos brillantes.

El resultado del concurso es otra cosa. Allí juega para cada jurado una serie elementos que nosotros no manejamos, limitándonos a disfrutar o no del espectáculo.

El de Rebeldes lo disfrutamos a pleno, gozamos de sus ocurrencias, de su bello y armonioso canto, de su magistral puesta en escena y nos reiteramos, de presencias individuales de altísimo nivel.

El público les brindó una más que merecida ovación al retirarse del escenario.

Adams en el cierre brindó la mejor de sus tres actuaciones. El despliegue del conjunto fue verdaderamente excepcional, la entrega, la justeza de cada actuación individual pero por sobre todo, una complementación fenomenal entre todos los componentes para sacar el mejor partido del espectáculo propuesto.

Por todo lo dicho resultó deslumbrante por momentos el planteo de Adam’s.

Gran vestuario, bailes ajustados, que lucieron perfectos en sus coreografías.

Muy buena la idea del espectáculo que plantea, sobre un viaje alrededor del mundo, una serie de estaciones que permiten el lucimiento del conjunto, bailando y cantando y da pie a las parodias centrales, tanto sobre la historia del Titanic como sobre Rasputín.

Independiente del resultado del concurso, Adam’s volvió a aportar al Carnaval, la más fenomenal demostración de adhesión popular, que llenó nuevamente el Teatro de Verano de una bullanguera y juvenil parcialidad que aplaudió y vibró hasta con los silencios…

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