Sigue el invierno
Anoche pasé por la pieza del Toto Pechuga para saludarlo, y lo encontré tomando mate y escuchando radio envuelto en una bufanda. Le pregunté cómo andaba y me dijo cómo querés que ande, Flaco, confuso y maltrecho por los aconteceres del mundo que te golpean las ventanas del pensamiento, y para peor hasta el tiempo te engaña, Flaco, y la prueba está que te acostás con un veranillo de 30 grados y a la madrugada tenés que levantarte a poner la frazada porque te pegó un bajón de 20. Vos sabés que no soy quejoso, me dijo, porque calavera no chilla, pero junta bronca. Y estuve pensando que el tiempo es lo mismo que la economía que nunca sabés con qué te puede salir, porque viste que el gobierno no hay caso, no le encuentra la vuelta. Yo creo, Flaco, y que esto no salga de la pieza, yo creo que son burros, que siempre estuvieron improvisando, que es un juego cruel y despiadado y los tipos lo juegan y ponen caras como si supieran del tema, pero no saben Flaco, créeme, no saben nada del asunto pero cobran como si supieran y se va uno y viene el otro y siguen jugando a ver quién la emboca. Le quise decir pará Toto que la cosa no es así, pero me ofreció un mate y mientras yo chupaba la bombilla aprovechó para seguir diciendo, lo que pasa es que nosotros estamos educados para creer que los tipos saben y que el burro es uno y que por eso no entiende, pero no Flaco, son ellos y no quieren decir «señores perdonen pero no sabemos», porque les da vergüenza, porque en este país nadie dice «no sé». Cuando iba saliendo me repitió, no saben Flaco, estamos en manos de locos, y si realmente saben, si mañana se comprueba que realmente saben, hay que mandarlos en cana. No hay otra. Abrigate Flaco que sigue el invierno. *
En Internet: www.juceca.com.uy
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