Un sacerdote mediará en el conflicto del liceo del Cerro
Inmediatamente, el religioso dialogó con el presidente de Secundaria, Jorge Carbonell, acordando para mañana un encuentro con los alumnos, siempre y cuando el juez Juan Contarín no determine el desalojo del local liceal.
En apariencia, la radicalidad de las posturas en el conflicto que vienen desarrollando los estudiantes del liceo Nº 11 del Cerro parecen aplacarse.
En tanto, el titular del Consejo de Educación Secundaria, Jorge Carbonell, aceptó la propuesta del mediador, el religioso Silveira, de tener una mesa de diálogo con los jóvenes.
El encuentro de los alumnos con el presidente Carbonell se cumplirá presumiblemente mañana, siempre que el local no sea desalojado antes por orden judicial.
Carbonell explicó a LA REPUBLICA, que Secundaria jamás estuvo en contra del diálogo y tal como ocurrió el pasado año, hay una postura flexible, Sin embargo, en el caso del liceo nº 11, se mantiene el pie la solicitud de desalojo formulada a la Justicia por parte de Secundaria.
Carbonell reconoció que la «estrategia de Secundaria es esperar que la Justicia se expida en este caso». A últimas horas del pasado viernes, los estudiantes reunidos en asamblea resolvieron buscar un mediador que les permita entablar un diálogo formal con las autoridades educativas. Entre los nombres manejados por los alumnos cerrenses, surgió el del sacerdote local, Juan Silveira, vicario judicial de la Arquidiócesis de Montevideo y párroco de la iglesia Santa María de la Ayuda, ubicada en el Cerro.
La opción por el religioso surgió debido a que el sacerdote ya tenía antecedentes como mediador.
Al respecto, cabe recordar su gestión en el caso de la Federación de la Industria Frigorífica, que corrió riesgo de perder la personería jurídica. Sin embargo, ante gestiones entabladas ante el Ministerio de Educación y Cultura, este asunto «quedó congelado».
Un jubilado de la Asociación de Jubilados de la Industria Frigorífica afirmó que Silveira siempre apoya los emprendimientos que beneficien al Cerro.
El sacerdote reconoció a LA REPUBLICA que aceptó la propuesta de los estudiantes y que actualmente está abocado a mediar entre las partes.
En consecuencia, de no registrarse el desalojo judicial, mañana se instalará la mesa de diálogo entre Carbonell y los alumnos ocupantes.
Al cierre de nuestra edición, los estudiantes se encontraban realizando una asamblea en la que definirían la postura que llevarán al diálogo con las jerarquías de Educación Secundaria.
Según se estima, los estudiantes del liceo Nº 11 resolverán plantear en la mesa de diálogo, la integración de otro ámbito de carácter resolutivo, para lo cual demandarán una condición indispensable: la participación de alumnos, docentes y padres.
Los estudiantes expondrán en el encuentro previsto para mañana, todo lo referido a las carencias de infraestructura del establecimiento liceal, además de reiterar su rechazo a la reforma educativa y a las actas que limitar la agremiación estudiantil.
Uno de los ocupantes sostuvo que en el encuentro con las autoridades se informará sobre el planteo estudiantil y se requerirán respuestas a los reclamos. Manifestó que los más de 200 alumnos que ocuparon son optimistas en esperar resultados favorables, principalmente en lo referido a lograr mejoras en su centro de estudio, «ya que en el resto de los reclamos es menos viable el éxito». Por su parte, Jorge Carbonell dijo a LA REPUBLICA que estaría dispuesto a conversar con los alumnos, pero debería de evaluarse si se hace «con el liceo ocupado», aunque no descartó esa posibilidad. El jerarca reconoció que «la estrategia, no sé si llamarlo así, es esperar la determinación de la Justicia con respecto a la denuncia de ocupación. En este momento, estamos expectantes al fallo judicial».
Apoyándose en la opinión de tres penalistas, Carbonell aseguró que los ocupantes están cometiendo un delito, «pero la determinación en este caso depende exclusivamente de lo que estime conveniente el juez», acotó.
El viernes de noche la comisión de padres del liceo Nº 11 presentó una carta respaldando la ocupación de sus hijos y cuestionando la actitud de Secundaria. Carbonell manifestó su preocupación por la actitud de estos padres, teniendo en cuenta que hace dos meses se reunió con éstos para resolver pintar la fachada liceal. Se preguntó cuáles eran esos padres que manifestaron.
Por su parte, los estudiantes aclararon que Secundaria no dio dinero para la reparación, sino que la pintura la puso la ferretería Poggi y la mano de obra la contrató la Asociación de Padres del Liceo (APAL) del liceo Nº 11. *
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