EL CELADE ATRIBUYO ESTA SITUACION A LA POBREZA, LA VIOLENCIA Y LOS VICIOS SOCIALES

Denuncian que nuestro país padece un "desorden social"

En relación a la crisis social que enfrenta el país y el incremento de la delincuencia, el director del Celade, Mario Marenco Sosa, consideró que «una de las condiciones fundamentales para que cualquier emprendimiento cooperativo funcione en una sociedad democrática, tiene que ver con el hecho de que los valores morales y sociales que no son limitaciones arbitrarias a la elección individual, funcionen correctamente».

Marenco Sosa criticó la «cultura individualista» dominante en nuestro país, advirtiendo sobre la paulatina desaparición del concepto de comunidad y la consecuente pérdida de valores.

«Los uruguayos son conscientes de que las tasas de delincuencia comenzaron a ascender en forma acelerada a pesar de algunas estadísticas contrarias, además de las categorías de desviaciones del comportamiento social, sobre lo cual se llevan muy pocas estadísticas».

Afirmó que nuestro país vive actualmente un «desorden social», cuyos componentes son: la mendicidad, la violencia doméstica, el alcoholismo, la drogadicción, la agresión y la violencia potencial en los jóvenes.

A juicio de Marenco Sosa, esta situación es atribuible a la caída de múltiples valores inherentes a nuestra identidad, fenómeno que está asociado a las desigualdades sociales.

Según estudios del área social de Celade, la delincuencia tiene –en la mayoría de los casos– profundas raíces en las crianza y la educación. «Para comprender el repentino incremento de la delincuencia, es necesario analizar los cambios del medio social, la familia, el vecindario y las señales de una cultura más amplia que fue transmitida a los jóvenes como consecuencia de la modernización y los problemas afines: la urbanización, los cambios del entorno físico y las oportunidades para delinquir».

Celade considera que el gran desafío futuro de la sociedad uruguaya, es la reconstrucción del capital social.

Según Mario Marenco Sosa, «los seres humanos estamos condicionados, por naturaleza, a crear normas morales y éticas que resguarden a la sociedad del futuro».

Estimó que «aún en medio de políticas públicas relativamente limitadas en lo que hace a la capacidad para manipular la cultura y promover un acelerado desarrollo sostenido, evitando las desigualdades y la pobreza, la cultura es una fuerza dinámica producto de la interacción de los individuos que conforman una sociedad».

En opinión del analista, «la creación de normas de comportamiento particulares es un área de la cultura más que de la naturaleza y, en este ámbito, encontramos que el orden es el resultado de un proceso de negociación y diálogo entre los individuos de diferentes sectores. El orden no tiene que venir de arriba, necesita un suplemento espontáneo de la comunidad, para quebrar los círculos viciosos evitando la ruptura». *

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