El humo del incienso es tóxico por contener elementos cancerígenos
El humo del incienso, sustancia aromática utilizada por los hindúes, los budistas o los cristianos en sus hogares o los sitios de culto podría ser peligroso para la salud debido a la presencia de elementos cancerígenos, según un estudio publicado por la última edición de la revista New Scientist.
El nivel de uno de los componentes químicos considerado susceptible de causar cáncer de pulmón, según el estudio, era 40 veces más alto en un templo de Taiwan mal ventilado que en los hogares donde se fuman cigarrillos.
Además, el incienso causa más polución que la circulación en un cruce de avenidas urbano, según los investigadores.
«Con toda sinceridad querríamos que el hecho de quemar incienso dispensara sólo bienestar espiritual (…) Pero existe un riesgo potencial de cáncer, aun cuando estamos en la imposibilidad de cuantificarlo», explicó en la publicación el investigador Ta Chang Lin, de la Universidad nacional Cheng Kung de Taiwan.
Su equipo de trabajo recogió muestras en el interior y exterior de un templo de Taipei y también en un cruce de la capital.
En el interior del templo se encontraron concentraciones muy fuertes de hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAHs), grupo de componentes químicos altamente cancerígenos que se desprenden durante la combustión de ciertas sustancias.
El nivel del PAHs dentro del templo era 19 veces más alto que fuera de él y algo mayor también que en la intersección urbana analizada.
En particular, el benzopireno, un PAH muy cancerígeno utilizado en investigación estaba presente en gran cantidad al interior del templo. Los investigadores encontraron que era 45 veces más elevado que en las habitaciones de los fumadores y 118 veces más que en las casas desprovistas de toda fuente de combustión.
«En el transcurso de ciertas ceremonias, decenas o incluso centenares de bastoncitos de incienso son quemados por los fieles en forma simultánea. A veces la visibilidad es tan escasa que no se distingue siquiera el otro lado del recinto.
Nos preocupamos por la salud de los cuidadores y limpiadores de los templos», resumieron los investigadores en la publicación británica. *
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