LAS ALTERNATIVAS PARA DERROTAR A LOS LADRONES DE FINCAS SON VARIADAS Y SU COSTO TAMBIEN

La inseguridad pública obliga a invertir en sistemas de prevención de robo de casas

Usted está en la oficina y en la pantalla de la computadora, la alarma anuncia que hay desconocidos en su casa. Mediante el micrófono de su PC –conectado automáticamente con su hogar– usted puede decidir intentar asustar a los «cacos» con algo grandilocuente como: «Alto en nombre de la ley», o algo más sustancioso como: «Chorros de m…. cuando los agarre los mato….»

Otra. Usted dejó la alarma de su casa conectada y se fue al cine. En su domicilio, el «Bobby», aburrido de rascarse imaginarias pulgas, decide recorrer la propiedad. La alarma entra en alerta… pero reconoce al infame perro y –aunque continúa activada por eventuales ladrones– «elige» continuar en silencio antes que sonar.

Aunque parezca sacado de una película del estilo James Bond, lo cierto es que estos aparejos están ya en venta en Uruguay. De la mano de una ola de robos que no decrece –como también de paranoias– productos cada vez menos convencionales alcanzan estas costas intentando disuadir a los malos. Buscando sistemas, calidades y precios, pueden aparecer incluso sorpresas: como que las puertas blindadas mejores de todo el Mercosur… son fabricadas en nuestro país. Otros utilizan una combinación más económica sintetizada en el cartel típico que dice: «Cuidado con el perro». Cuando alguien entra al jardín, furibundos ladridos surgen de entre las plantas, detrás de un árbol o hasta de una casilla perruna al fondo de la propiedad. Sin huesos tirados ni el riesgo de inmundos pegotes en la suela de los zapatos, una combinación de sensor y audio, hace creer que furibundos canes aguardan al invasor.

Lo más sofisticado

De lo último en el mercado –recién llegado de Argentina– la alarma múltiple, alerta a todos los teléfonos que se instruyeron en su memoria de que hay intrusos en la casa. Cuando el dueño recibe el alerta, puede chequear –la computadora– en qué ambiente están los «cacos» e incluso oír los sonidos que en ese momento allí se escuchen. Si constata la presencia de gente extraña, el propietario puede desde encender y apagar las luces, hasta intentar intimidar a los visitantes hablándoles directamente. Mientras, el sistema ya telefoneó y advirtió a los números agendados, entre los que seguramente está el de la comisaría y el de alguna empresa de seguridad.

El software y accesorios rondan los U$S 750 más gastos de instalación.

También en la vanguardia del mercado nacional, los sensores infrarrojos son capaces de discernir (por peso, volumen, altura, temperatura y hasta pautas de movimiento) entre la mascota familiar y visitantes indeseados. El sistema de sensor es más económico (oscila los U$S 450), aunque su precio se eleva al incluírsele otras opciones disuasivas.

El servicio de las empresas ronda los U$S 40 mensuales por la atención y el precio del sistema –incluyendo la instalación que no es barata– desde una base mínima oscilante en los U$S 450.

En tanto los aparejos son caros, el sistema de comodato de alarmas (en préstamo) está en auge, ahorrándose el interesado la parte más costosa del asunto, pagando un alquiler mensual.

Dentro de las preferencias actuales continúa sin embargo en alza la conexión a servicios de vigilancia privados. En lo que va de 2001, algunas reconocen que su clientela aumentó hasta un 20%, aunque no deban descartarse cambios en las preferencias empresariales de los usuarios y «pases» de una compañía a otra.

En Montevideo se puede contratar todavía (a partir de $150 mensuales y según los barrios) el más tradicional servicio de «serenos», que dejará una esquela bajo la puerta registrando su hora de «pasada». Obviamente las preferencias de los preocupados vecinos apuntan a servicios más sofisticados que van, desde una suerte de patrullaje vehicular ante su casa, pasando por guardias –desarmados, o con perros, o con perros y armas– hasta casetas estratégicamente ubicadas desde donde se vigila a una propiedad o a una cuadra entera del barrio. En esta última franja la cotización se dispara desde entre unos $ 900 a algunos miles de dólares cada mes, dependiendo de la compañía contratada, pero más aun de qué, cuándo, dónde y cómo se quiera la vigilancia. A las ventajas del servicio personalizado, las compañías agregan otro: si en vez de un robo, lo que está ocurriendo es un incendio, el vigilante llama a los Bomberos antes que a la Policía. Sutil –y vital– diferencia, aun, entre hombres y computadoras.

Amigo… del amo

El mejor amigo del hombre continúa –como desde la Prehistoria– cuidando de su amo. Claro que actualmente se imponen nuevas tendencias a la hora de decidir qué clase de perro cuidará la casa.

Las razas «Rottweiller» y «Mastín Napolitano» (que se adquieren a costo desde U$S 350 con papeles) están de moda para defensa, pero exigen espacio y tiempo. Aunque el «ovejero alemán», el «doberman» (desde U$S 250) e incluso el «cimarrón» hayan sido desplazados de la primera plana, son bastante más baratos y tan guardianes como el que más. En definitiva, más allá de la genética del perro, lo vital sigue siendo su educación y entrenamiento cuyo costo mínimo es de $ 1.200 mensuales, dependiendo del curso, entrenador y capacidad del animal.

Cerrá la puerta

Cualquier plan de seguridad comienza desde la puerta. De las relativamente seguras, las más baratas «salen» en los remates (en buen estado «de calle» a partir de $ 700 las de una hoja, desde $ 1.100 las de doble hoja). En el otro extremo de los presupuestos están las puertas blindadas con un dato interesante: en el Mercosur las puertas blindadas para hogar fabricadas en Uruguay son catalogadas como las mejores de la región.

Ahora bien, este punto debe comenzar por marcar la diferencia entre los denominados blindajes y las puertas blindadas.

Los primeros mejoran la seguridad, sobre una puerta ya existente. Pero existe una realidad: los técnicos hacen un blindaje «por el costo que la gente pueda». Más allá de que el blindaje se aplica sobre cualquier tipo de puerta, su resistencia dependerá también de la inversión que pueda hacer el dueño de casa. Lo mínimo indispensable –según los especialistas– es pedir que el blindaje sea metálico total, los goznes permanezcan ocultos y con pernos, haya triple o cuádruple cerradura, y mirilla.

Las puertas blindadas de industria nacional tienen una virtud competitiva dentro de la región: se hacen a medida, de forma aún casi artesanal. A partir de U$S 1.000 el mayor fabricante del país presenta un modelo («Futura») de acero, con 4 vueltas de llave, 10 pasadores y otros «chiches». Aseguran estar compitiendo con ella en el Mercosur, habiendo logrado más calidad que cualquiera de sus pares con igual precio en el área continental.

A propósito de puertas, corresponde hablar de llaves. Lo mínimo es el cerrajero de la esquina de su casa que le pedirá por cerradura y llaves de origen chino unos $180.

De cerraduras y llaves hay catálogos enteros para elegir, entre las modernas las cilíndricas de doble seguridad, combinando sistemas mecánicos (el multipunto computarizado) con el magnético (imanes); sistema antitaladro y certificado de propiedad para reproducir llaves.

Lo último de lo último, existente en el mercado uruguayo, consiste en la desaparición de la conocida llave, sustituyéndola por controles de acceso. Una tarjeta magnética, identificadores de voz y otros, para acceder a sistemas inteligentes que determinan si quien aspira a entrar está autorizado a hacerlo. Simultáneamente, cámaras y videos registran desde, a quienes piden para entrar… hasta a quienes eventualmente logren entrar de cualquier forma. A estos últimos, además de detectarlos, el sistema se ocupa de evitar que escapen.

Los montevideanos optan masivamente por una técnica empleada por el Hombre desde la prehistórica Edad del Hierro: enrejan sus hogares.

A mil pesos el metro cuadrado, podría asignarse el único valor aproximado a algo real en el mercado uruguayo de las rejas. Desde antiquísimas piezas –no por ello las más caras– que defendieron algún casco de estancia del malón, a barrotes de aleación capaces de soportar gatos hidráulicos presionando entre ellos sin perder su paralelismo, existe todo lo imaginable. Desde herreros hechos en fraguas a carbón a mercaderes cibernéticos con productos primermundistas, la venta de rejas es constante en Uruguay, sin distinción de estaciones o época del año. Los precios también tienen ese rango de diferenciación.

Pero mil pesos el metro cuadrado de reja de 14 milímetros, sin añadido alguno, es un precio considerado normal hoy en el mercado.

¡Cerrá bien!

Los especialistas en el tema insisten en que más de la mitad de los robos se consuma porque había una puerta o una ventana mal cerrada o con desperfectos en su hermeticidad.

También los técnicos reconocen que los ladrones avanzan casi tan rápido como las medidas para contrarrestarlos. De ello infieren que: ningún dispositivo de seguridad, por sí solo es totalmente efectivo. Todos coinciden en que la coordinación de distintos elementos defensivos es disuasiva. Si esos elementos son dispares (es decir un perro y una alarma, mejor que sólo cuatro perros o sólo dos alarmas), la ganancia en seguridad disuade realmente a los ladrones.

Como punto final, una de las alarmas más efectivas, seguras y sin mella a través del tiempo es también la más barata. Más aun, es gratis.

La buena vecindad.

Cualquier técnico en seguridad aceptará, aunque no esperen lo publicite, que la buena vecindad es una alarma de primerísima calidad. Aun en estos tiempos, buenos vecinos generan mayores posibilidades de advertencia y ayuda recíproca que el mejor de los servicios a pagar. *

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