Denuncian tala de árboles en la estancia presidencial de Anchorena
Una situación confusa se está viviendo en la Estancia Anchorena, donde se habrían cortado una gran cantidad de árboles de valiosa madera para la confección de tablas y otros elementos que luego se comercializarían en beneficio propio.
La versión, conocida desde hace días por los pobladores de la zona rural cercana a la estancia presidencial, fue confirmada por este corresponsal luego de tomar contacto con varias fuentes que aseguraron que desde hace tiempo un particular, propietario de un aserradero móvil, se encuentra haciendo tablas, piques para alambrados y postes con madera cortada del establecimiento.
La denuncia sobre la depredación que se viene realizando en el monte de la estancia presidencial habría sido denunciada por un funcionario que se encuentra arrestado por haber revelado la maniobra.
Ubicado a 208 kilómetros de Montevideo sobre la margen izquierda del Arroyo San Juan y con una superficie de 1.370 hectáreas, el Parque Anchorena fue legado al Estado en 1965 por Aarón Anchorena, con destino a formar un parque con fines educativos. El mismo es parte de las tierras que Anchorena adquirió en el año 1908 a la River Plate Company, entre el Río de la Plata, Arroyo San Pedro, actual Ruta 21 y Arroyo San Juan.
La zona de bosque exótico se caracteriza por su riqueza florística, representada por más de 150 especies, así como por el notable desarrollo de sus ejemplares, entre los que se destacan robles, alcornoques, arces japoneses y decenas de variedades de eucaliptos traídos personalmente desde Australia por Anchorena.
Sobre el Río San Juan se desarrollan las especies típicas de nuestro monte ribereño como ceibos, arrayanes, chalchales, mataojos y lapachinos, mientras otras áreas representan características de «monte de parque» donde predominan los espinillos.
Como ocurre con la flora, coexisten en el parque especies de fauna autóctona y exóticas, según reza la página de Internet de la Presidencia de la República.
Versiones contradictorias
Pese a que todo se mantiene en la más absoluta reserva en la órbita de la Presidencia de la República, LA REPUBLICA pudo saber que el propietario de un aserradero móvil originario de Flores, que estaría comercialmente vinculado al jefe de la unidad a cargo de la custodia del parque, se ocupó de cortar varios eucaliptos y otros árboles caídos por una de las últimas tormentas ocurridas en la zona.
Sin embargo, fuentes consultadas al respecto aseguraron que «no sólo los árboles caídos se cortaron sino que fueron muchos más» y que la valiosa madera estaría siendo comercializada en provecho propio.
LA REPUBLICA consultó al propietario de un aserradero cercano a Colonia.
El comerciante narró que le hicieron la propuesta de fabricar tablones con la madera dura extraída del Parque Anchorena. «Están haciendo tablas y sale cada tanto un camión Scania blanco con listas coloradas con una carga grandísima a la que le echan ramitas arriba, pero abajo llevan tablas.
El denunciante precisó que llevaban unas ramitas como palos de escoba arriba para tapar el ojo. En cualquier momento van todos presos, porque trajeron un muchacho para cortar, pero no lo pueden hacer. Eso es del Estado y fue donado para mantenerlo toda la vida». Ante la consulta de si tenía conocimiento qué tipo de árboles se estaban cortando, respondió: «De todo, porque la otra vuelta también robaban robles y pinos».
Interrogado sobre si podría tratarse de árboles caídos durante alguna tormenta, fue terminante: «Ya otra vez decían que cortaban eucaliptos pero las estibas de ramas de eucaliptos las hacían arriba de los troncos de roble».
Dos propietarios de campos en la zona coinciden con que no sólo fueron árboles caídos los que terminaron convertidos en madera.
Militares no saben nada
Según el entrevistado, la persona a cargo del aserradero móvil que está trabajando en el Parque Anchorena, «vino a proponerme que le cortara unos cipreses inmensos para hacer unos carteles pero me habló de tablones de 4 metros de largo por 60 centímetros de ancho, mentira, sería para venderlos porque con lo que vale una madera de esas no va a andar haciendo carteles». En la tarde de ayer LA REPUBLICA se comunicó con el teniente coronel Alejandro Magnani, militar responsable de la custodia del Parque Anchorena, para conocer su versión de lo que sucede en la estancia presidencial y si se estaba depredando la riqueza arbórea del Parque. El militar respondió lacónicamente: «no, no hemos tenido ningún problema, que yo sepa no hay nada de eso».
Ante nuestra insistencia, se limitó a responder que «acá está todo normal». *
Compartí tu opinión con toda la comunidad