Para salvar la vida, el 094 – 440877 es el Ultimo Recurso

El celular de Ultimo Recurso, puede significar eso: la diferencia entre la vida y la muerte. Claro que nadie en sus cabales asume la posibilidad de una autoeliminación. Pero las cifras son de tal magnitud, que la línea para emergencia de Ultimo Recurso –la organización no gubernamental de ayuda a potenciales suicidas– bien podría ser dejada al alcance de quien pueda necesitarla.

Ultimo Recurso es una Organización No Gubernamental que funciona desde hace 11 años en el país. Creada por el sacerdote franciscano Pedro Frontini, la organización asumió el liderazgo a nivel nacional en la búsqueda de evitar autoeliminaciones.

«Estamos trabajando en asistencia telefónica, en asistencia en crisis, en educación para la salud y en la supervisión de profesionales, a efectos de que no solamente ayudemos a la gente en los momentos críticos, sino que el personal de salud esté en condiciones de detectar los síntomas para tratar antes de que se produzcan las crisis», dice la psiquiatra Silvia Peláez, cabeza visible de la organización.

La especialista apunta que la tendencia al suicidio está en expansión, fomentada, entre los hombres, por la crisis económica y el desempleo fundamentalmente. En la mujer, las causas más acuciantes son el ser víctimas de abuso sexual entre las jóvenes, y la violencia doméstica entre las de mayor edad.

Peláez descarta la tan difundida teoría de que sacar a luz los suicidios estimula a otros a imitarlos. «La propia Organización Mundial de la Salud apunta a que los medios hablen del tema de modo responsable. Más aún, tan cierto como que el 99% de quienes consultan a la línea de emergencia no se matan, es que el 38% de quienes consultan se enteraron del teléfono por la prensa».

Peláez destaca, sin embargo, la necesidad de que se escriba y hable «conscientemente» del tema, sin absurdos triunfalismos en torno a quienes logran sus cometidos.

También recomienda que, al igual que se hace en otros países, el teléfono para estas emergencias aparezca al final de la noticia. «Quien se conecta a la línea no quiere morir, sino que quiere dejar de vivir de la forma en que lo está haciendo», puntualiza.

Aun cuando las consultas al teléfono por situaciones críticas se duplicaron en el último año, Uruguay sigue ostentando un muy alto índice mundial, con 500 suicidios anuales.

En cuanto a las metas planteadas para evitar estas tragedias diarias, Peláez destaca la necesidad de aumentar el número de multiplicadores que formen a quienes detecten en consulta a los potenciales suicidas.

Paralelamente, consideró que urge una mayor inserción social de quienes atraviesan situaciones solitarias, que influyen decisivamente en estas patologías. «Mejorar los servicios de salud y las condiciones económicas son claves para disminuir el problema –enfatiza–. El suicida es, en definitiva, un excluido. Cada suicidio es la denuncia de un fracaso de la sociedad para dar espacio comunitario a un ser humano», concluye. *

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