La depresión cobra más víctimas que el sida entre los uruguayos
Se expande rápido como la gripe, mata más uruguayos que el sida, aún no son muchos los médicos que la diagnostican a tiempo.
Incluso, ya diagnosticada, los pacientes suelen negarse al tratamiento. En su peor fase, lleva a la autoeliminación. Estadísticamente, estamos entre los países con más suicidas en el mundo.
La Organización Mundial de la Salud afirma que la prensa tiene la responsabilidad de difundir lo que está ocurriendo e insistir para que la gente se asista.
Aunque no se contagia por contacto, las condiciones de algunas sociedades –como la uruguaya– constituyen un campo fértil excelente para que la depresión se transforme en un fenómeno masivo, en todos los estratos sociales, sin distingo de credo ni raza. En ese marco, algunas organizaciones no gubernamentales están incentivando el desarrollo de las improntas de la Organización Mundial de la Salud, para enfrentar la pandemia.
Aún cuando el lector piense que el tema no le compete, recuerde dos cosas: que todos conocemos a alguien que puede necesitar ayuda psicológica y no tener recursos y que los deprimidos suelen ser los últimos en enterarse de que es lo que realmente les ocurre.
Al dar un vistazo a la actualidad de estos grupos, se descubre también que la depresión no es siempre cosas de otros.
Para muestra
Con 60 grupos y más de 6.000 asistentes en todo el país, el Club de los Cazabajones se convirtió en la herramienta terapéutica de más rápida expansión contra las depresiones.
En el último año, la Fundación Cazabajones se extendió a los 19 departamentos y su metodología acaba de ser particularmente elogiada por la Organización Mundial de la Salud.
«Esto fue importante. Es que por el nombre de la institución muchos consideraban que esto podía ser fraudulento, o como suele decir la gente ‘una chantada'», afirma el presidente de la institución. El psiquiatra Pedro Bustelo exhibe en tal sentido el documento de la OMS, en donde el organismo avala su reconocimiento, «por la utilidad del trabajo para la prevención y el control de las depresiones en Uruguay.
Están encontrando soluciones para un importante problema de salud pública, formulando un programa con contenidos acordes con las normas preconizadas por nuestra Organización», dice la carta de OPS/OMS.
Otro logro de la Fundación Cazabajones, ha sido la visita del Dr. Martin Prince, catedrático en epidemiología psiquiátrica de la Universidad de Londres, el centro de máxima colaboración con OMS, acorde a su producción científica. Prince destacó la labor uruguaya, firmando un acuerdo de cooperación técnica «para fortalecer el combate a la depresión».
Uruguay deprimido
«Las causas de la depresión en Uruguay aumentan constantemente» afirma el profesional, refiriendo directamente a que la inestabilidad laboral y la desocupación son dos de los terribles ingredientes que alimentan la epidemia.
Existen, sin embargo, otras causas no menos importantes para que la enfermedad depresiva esté en aumento en casi todo el mundo.
«La ciencia ha alargado muchísimo la expectativa de vida. Ello hace que haya cada vez más mujeres climatéricas», explica. La mujer en la posmenopausia baja sensiblemente sus niveles de serotonina, una hormona que actúa como neurotransmisor en el organismo.
Con el descenso de la serotonina, se reduce también el estímulo a los centros de placer, con un sensible incremento en la predisponibilidad a la depresión.
Otro factor –de interpretación científica– ha hecho también aumentar el número de los diagnósticos: las ansiedades son ahora interpretadas como una forma, una fase previa de la depresión.
«La ansiedad es una especie de depresión chiquita. Cuando falta un poco de serotonina, el individuo se pone ansioso, cuando la serotonina desciende aún más, entra en depresión», explica Bustelo.
A esta consideración científica que disparó el número de deprimidos se añade una última consideración, más vernácula. La extensión de las pesquisas en el Interior permitió diagnosticar a nuevos pacientes que por su alejamiento de las ciudades, estaban fuera de atención.
«Yo no estoy loco»
«Es que, en localidades pequeñas los médicos que más pacientes psiquiátricos ven, son los médicos generales.
Los psiquiatras, aun cuando los haya, no suelen ser visitados a pesar de cualquier síntoma, en tanto hay gente aún en el campo, convencida que el psiquiatra es para los locos.
Entonces razonan: ‘si yo no estoy loco, al psiquiatra no voy'», evalúa Bustelo.
En este sentido, los clubes de Cazabajones –que actúan con estructuras similares a la de Alcohólicos Anónimos– está integrando nuevas localidades al programa de pesquisas que intenta cumplir en todo el país. Los primeros muestreos demostraron, incluso, que el más alto porcentaje de problemas por depresión es en localidades de pocos habitantes, comparativamente con las grandes ciudades, dando un poco por tierra con la lírica imagen del campo como lugar por tranquilo, feliz. Bustelo afirma que esta situación no es extraña y que ello ocurre incluso en los países desarrollados, en tanto la languidez de las áreas rurales suele ser considerada «no depresiva» en la mente de los citadinos en el mundo, aun cuando sea otra idealización.
Los Cazabajones en acción
Es en este marco que los Cazabajones están desarrollando sus estrategias para disminuir la incidencia depresiva y el riesgo de autoeliminación, entre la castigada sociedad compatriota.
Mantienen en tal sentido, un servicio de asistencia permanente para quienes deseen se les diagnostique si están afectados o no por la depresión. El mismo atiende en el colegio Erwy School (Ponce y Charrúa), los días martes, a las 19 horas.
Durante las charlas de esas jornadas, se efectúan diagnósticos empleando técnicas y parámetros avalados por la Organización Mundial de la Salud.
En cuanto a la fase terapéutica en sí misma, Bustelo explica que quienes tengan el carné de asistencia del MSP reciben sesiones de «salud mental de alta calidad a bajo precio», con un tique moderador de 100 pesos, pagadero hasta en tres cuotas.
El Club de Cazabajones está preparando también un boletín de noticias que se distribuirá en las farmacias, a fin de mantener advertida a la población acerca de aspectos importantes de la afección.
Aspecto no menos importante para los especialistas resulta la implantación de un criterio de «salud mental protocolizada». Ello implica que quienes se atienden en los servicios de Cazabajones reciben atención de criterios científicos similares.
«Acá no se trata de que cada especialista haga lo que le parece mejor con criterio autónomo. Entre nosotros existe un protocolo de tratamiento de salud mental», lo cual evita apartarse de lineamientos vitales, según el especialista. *
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