Fernández Ameglio, preparado para "enfrentar lo que sea"
«Nosotros vamos a enfrentar lo que sea», afirmó categóricamente Fernández Ameglio, cuando LA REPUBLICA lo consultó acerca de la posibilidad de un nuevo conflicto de largo aliento de anestesistas y cirujanos. Como se recordará, en 1993 una huelga que duró cien días culminó con la imposición del pago a destajo como componente fundamental de las remuneraciones que se pagan en el sector.
El ministro, que admitió que sus declaraciones siempre son polémicas, dijo que «acá no estamos para ver la comodidad de la gente, sino para mejorar la gestión».
La postura del secretario de Estado se suma a las declaraciones públicas de la Federación Uruguaya de la Salud (FUS) y la coordinadora de mutualistas, que han reclamado insistentemente la revisión del controvertido convenio.
Por su parte, el Sindicato Médico del Uruguay, en una publicación dirigida «a la ciudadanía», señaló ayer que la gremial médica «desmiente toda información que atribuya a este sindicato haber asignado responsabilidad en la generación de la crisis al grupo anestésico-quirúrgico».
Sin embargo, en el documento presentado por las Instituciones de Asistencia Médica Colectiva ante las autoridades públicas en marzo de 1999, bajo el subtítulo de «Factores desencadenantes o de corto plazo.
Desequilibrios económico-financieros», señala en su página 20 que «los esfuerzos realizados en reducir los déficit operativos desde octubre de 1995, enfrentan la realidad de la permanencia de déficit financieros por pasivos adquiridos durante los años 1993-1995.
En esos años, luego de tres meses de huelga, se convalidaron convenios colectivos que determinaron la permanencia de un gasto operativo incrementado, por el pago de actos médicos a las especialidades anestésico-quirúrgicas, sin contrapartida en los ingresos por cuotas autorizadas por el Ministerio de Economía y Finanzas…»
Cifras y reacciones
Un segundo documento del mutualismo, producido para la discusión de la comisión interinstitucional creada a mediados de 1999 en la órbita del MSP, observa «la importante evolución de los salarios técnicos que crecieron como masa salarial casi un 50% en el trienio (1992-1994), mientras el gasto real en medicamentos se redujo».
El texto refiere a un cambio en la estructura de egresos operativos, analizando que en 1994 los salarios y honorarios médicos y técnicos pasaron a constituir un 25,5% del gasto.
Cabe recordar que el Plenario de IAMC está conformado por 14 mutualistas, dentro de las cuales se encuentra el Centro de Asistencia del Sindicato Médico del Uruguay (Casmu).
Esta valoración de la situación fue reiterada durante una conferencia de prensa organizada por el SMU, a raíz del paro médico realizado el 11 de febrero. En esa oportunidad, el presidente de la gremial, Juan Carlos Macedo, dijo a LA REPUBLICA y a otros medios, que «una de las causas de la crisis del mutualismo es el convenio con el sector anestésico-quirúrgico».
Durante el mes de febrero, el tema fue analizado también por el presidente de la Sociedad de Cirugía del Uruguay, Gustavo Bogliachini, quien, en declaraciones a LA REPUBLICA, afirmó que «si el mutualismo continúa existiendo, la naturaleza del acuerdo no debe cambiar». En forma casi simultánea, el ex presidente del sector, Edgardo Torterollo, advirtió que la revisión del convenio podría derivar en «graves consecuencias», agregando que modificar el acuerdo sería «un gran mamarracho».
Uruguay en onda
Tras recibir al director general de la Organización Panamericana de la Salud, George Allayne, Fernández Ameglio anunció que «se utilizará mejor el 10% del Producto Bruto Interno que se gasta en salud en nuestro país». Por su parte, el representante de la OPS consideró que «el hecho de que un ministro de Salud no sea médico, caracteriza actualmente a los países más importantes. En América dos ejemplos son México y Brasil».
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