HOY JUCECA

Malabarismo

Con la cosa de la Copa América me interesé por la opinión de mi amigo el Toto Pechuga y lo fui a visitar de pasada. Estaba en su pieza tomando mate, y arriba de la mesa tenía tres botellas vacías, el tabaco, un paquete de naranjas, y una radio Spika que conserva como un tesoro y que según él si la pone adentro de una olla le saca sonido estereofónico. Entre mate y mate le pregunté, Toto, qué me decís de la Copa América, y me contestó está bien, había que ir, porque hoy por hoy el peligro está en todas partes. Vos fijate Flaco, me dijo, que en el fondo a la gente le gusta eso de que pueda pasar algo distinto, porque hay partidos que son más aburridos que chupar un clavo. Yo me acuerdo, Flaco, que cuando yo iba a los circos siempre pensaba que los trapecistas se podían hacer puré porque habían tenido un lío por la contorsionista, se desconcentraban, y en el momento de cruzarse en el aire se chocaban y se venían al suelo como dos gansos. O que los tipos que andaban en moto a toda velocidad adentro de un globo de acero se podían reventar en cualquier momento. O que ese león atorrante que estaba podrido de hacer siempre lo mismo se rechiflaba con el domador, y que en un arranque selvático le bajaba por lo menos una oreja de un zarpazo. No te digo que lo deseara, así concretamente, pero cuando terminaba el número y ninguno se había equivocado ni un milímetro, a mí me daba como una desilusión. Los que me dejaban con la boca así, de carretilla colgada, eran los malabaristas. Esos tipos que tiraban pelotitas para arriba y las agarraban y siempre habían dos o tres en el aire y no se les caía ninguna, esos tipos me mataban. Ahora estoy practicando, agregó el Toto y me señaló la bolsa de naranjas y las tres botellas, y me explicó que por falta de trabajo está pensando en hacer malabares en los semáforos, pero no hay caso, Flaco, me dijo, al primer intento se me caen. Yo los miro a los muchachos que laburan en las esquinas con naranjas y con antorchas, y me maravillan, pero otra vez me viene aquello de los circos: pienso que puede haber una falla, al coso se le pianta una antorcha que se mete por la ventanilla de un auto, el auto se incendia, el conductor no se acuerda dónde puso el bomberito y se produce una explosión en cadena que revienta una fila de catorce autos que están esperando que se prenda la verde. Por eso te digo, Flaco, terminó: el peligro está en todas partes. *

En internet: wwwjuceca.com.uy

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