Cardenal argentino exhorta en Uruguay a no olvidar el pasado
El prelado, que durante la dictadura había recibido amenazas de muerte, desarrolla actualmente su actividad en el Vaticano y durante décadas fue promotor del diálogo entre judíos y cristianos. Ayer recibió en Montevideo el Premio Internacional «Sir Sigmud Sternberg 2001″.
En la víspera culminó el Consejo Internacional Judeo-Cristiano, reunión anual que congregó en nuestro país a cientos de visitantes extranjeros y tuvo la particularidad de organizarse por primera vez en un país latinoamericano.
Cristianos y católicos concluyeron durante el transcurso de las jornadas de trabajo en la necesidad de extender lazos para acercar a estas religiones históricas, bregar para combatir la pobreza y la exclusión con el esfuerzo de cada uno, y como iglesias llegaron a consensos para «proteger los derechos humanos y percibieron la necesidad de hablar de estos temas, enfrentar el mal y las violaciones a estos derechos».
Sobre la relación entre judíos y cristianos, el cardenal argentino Mejía premiado por su labor a favor del diálogo entre las religiones auguró que llegará un día «en que habrá un solo pueblo de Dios, un solo pueblo de Israel renovado que es lo que quería el Señor Jesús y los profetas».
El cardenal argentino, a pesar de no vivir en su país y tener un conocimiento poco profundo de la realidad de la sociedad, se aventuró a decir que «la cosa no está para nada bien». Según el jerarca del Vaticano, en Argentina todo parece ser «difícil, incierto y oscuro». No obstante, destacó el papel desarrollado por la Conferencia Episcopal Argentina y los esfuerzos hechos para buscar mejorar esta situación. Mejías explicó que a su despacho en el Vaticano le llegó una de las iniciativas de la Iglesia argentina para dotar de esperanza a una castigada población, que consiste en la distribución de una serie de estampas con una oración para que se pronuncie en todo el país. «Lo espiritual hace falta y también quedar en manos de Dios porque lo recursos humanos no están todos a la altura de lo que Argentina necesita», señaló el galardonado cardenal. A Mejías le pareció difícil en estos momentos que los países de la región salgan adelante, «pero quizá cuando se está en una situación inferior, es ahí cuando aparecen las energías para subir las montañas».
Afirmó, en el caso del fiscal argentino Miguel Osorio que pretende enjuiciar a los militares uruguayos que participaron en el Plan Cóndor, que «esto es un problema jurídico estricto», y si tiene una base jurídica para hacerlo podrá seguir adelante.
Mejías recalcó que los familiares de desaparecidos durante el régimen militar tienen «todo el derecho e incluso la obligación de aclarar la situación de todos ellos. Esto es suficientemente claro. Incluso, yo mismo, estoy vivo pero tuve una sentencia de muerte –en Argentina durante el régimen de facto–, y esto fue preocupante porque en esa época varios sacerdotes fueron asesinados. Llegaba a mi casa y no sabía lo que me podía pasar», recordó.
De su estadía en Uruguay dijo que le impresionó la cantidad de personas que se acercan a los autos pidiendo y la información que recibió sobre los problemas de desocupación. Como solución propuso atacar a las causas que llevan a estas situaciones.*
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