De visionario a técnico, el hombre en quien todos depositan su esperanza
«Esto no es la solución al problema económico-laboral del país, pero sin esto, nada se solucionará», sentencia el Director de la Dirección Nacional de Artesanías, Pequeñas y Medianas Empresas.
El contador Carlos Luppi afirma su convicción en la tarea titánica a que está abocado, en un minúsculo despacho de la Ciudad Vieja, sede de la Dinapyme en la calle Rincón.
Entre una llamada y otra de un teléfono que no deja de sonar, este también licenciado en administración, profesor de la Universidad Católica del Uruguay «Dámaso Antonio Larrañaga», sólo se permite bajar los brazos al comentar la sede física en que se atiende al público.
«Es inconcebible que alguien venga del Interior, del medio del campo, buscando quien escuche su idea, su problema, su intención y sea atendido aquí», se excusa. En realidad, las dependencias carecen de cualquier empatía con un sitio al que alguien recurriría en busca de apoyo. Apunta que aspira disponer — en breve– de un centro de información adecuado para el público. Mientras tanto, evalúa un marco «macro» para la dependencia.
«Acabamos de realizar con éxito el primero de cinco cursos regionales –en Rivera– en una experiencia que alcanzará a todo el país. Estos cursos de capacitación son todo un paso adelante para instrumentar y actualizar nuestro trabajo».
Apunta, en ese sentido, a la urgencia del organismo por actualizar la información del sector, «ya que los últimos datos exactos son de 1998″. Intuye –sin embargo– que las Pymes aumentaron, «aún cuando hay algunas que desaparecen y otras que surgen».
Acepta, asimismo, el reclamo de varios sectores para que se actualicen los datos y remarca paralelamente la necesidad de «revisar el marco regulatorio aplicable a las Pymes particularmente en el aspecto fiscal, a efectos de que el mismo favorezca el ingreso a la formalidad».
Este último aspecto es considerado crítico, no solamente en la faz estatal sino también por los pequeños empresarios, en tanto de no encontrarse vías que beneficien a quienes recién se están consolidando, se corre el riesgo de un pase a la informalidad económica.
«Si favorecemos el ingreso a la formalidad, o como dice el ministro Abreu: ‘a la legalidad’, más y más Pymes accederán a los beneficios del crédito y de los programas de apoyo y aumentará la recaudación», puntualiza.
Luppi apunta a una mayor eficiencia funcional. «Queremos una reingeniería integral, comenzando por los servicios de atención al pequeño empresario, alcanzando niveles de calidad total que puedan ser certificados mediante las normas ISO», enfatiza. En este aspecto prioriza el diseño de un Sitio Web interactivo «de primer nivel», que facilite la comunicación entre usuarios y el organismo.
También avanza en la redacción de un manual bautizado: «Cómo ser empresario», básicamente en acuerdo con el Instituto de la Juventud, pero sobre la marcha, reordenado para servir también a otras edades. «Dirigido a todo promitente empresario», expresión que le agrada en tanto casi no la abandona.
Las metas previstas
Luppi confía en que las intendencias habrán de jugar un rol absoluto para avanzar con pequeñas y medianas empresas en los 19 departamentos. «El apoyo a las intendencias es vital y lo haremos a través de la Red MIEM, las Oficinas de Desarrollo, los Centros Comerciales y nuestras oficinas delegadas, apunta nuestro entrevistado. Con ello, estaremos más cerca que nunca de la gente».
Destaca entre las metas previstas, la constitución de una superintendencia de instituciones de capacitación, «una aspiración planteada con muy buen criterio por la Asociación Nacional de Micro y Pequeñas Empresas (Anmype) que establece la constitución de un Registro Público Permanente de Entidades de Capacitación y un ‘alto tribunal’ de calificación que oriente». Aspira, paralelamente, a suscribir convenios con la Universidad de la República y otras entidades privadas que proporcionen servicios a las microempresas.
Un aspecto vital para el futuro de las Pymes se centra en el estímulo exportador. Es que sólo el 5% de la actividad empresarial de este orden tiene por destino el exterior.
Para ello, busca «instrumentos concretos» de estímulo a las exportaciones, fundamentalmente las artesanales, apoyando a los artesanos y sus cooperativas. *
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